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Economía

29/09/2009

Presupuesto 2010: Sin tretas no hay paraíso

Análisis. Por Guillermo LoCane* | Igual que en años anteriores, pero esta vez por motivos diferentes, el presupuesto nacional se presenta poco creíble y plagado de tretas contables. Continúa la escasa credibilidad de los presupuestos K, reflejada históricamente en este dato ya conocido: Entre 2004 y 2008 los recursos y gastos se subestimaron para posibilitar […]

Análisis. Por Guillermo LoCane* | Igual que en años anteriores, pero esta vez por motivos diferentes, el presupuesto nacional se presenta poco creíble y plagado de tretas contables.

CFK, Boudou y De vido
GOBIERNO. Julio De Vido, Cristina Fernández y Amado Boudou

Continúa la escasa credibilidad de los presupuestos K, reflejada históricamente en este dato ya conocido: Entre 2004 y 2008 los recursos y gastos se subestimaron para posibilitar vía jefe de gabinete o decreto de necesidad y urgencia, la distribución discrecional de los excedentes. Mediante esta treta contable el gasto realizado siempre superó al inicialmente presupuestado, alcanzando en 2008 el récord de $30.000 mil millones distribuidos a piaccere.

Se sabe que en ésta oportunidad las finanzas no se presentan tan venturosas, pero, entre lo que se omite y lo que tergiversa, la programación y ejecución del presupuesto nacional no deja de ser un carrusel inagotable de sorpresas.

Y para el 2010 hay novedades. Una de ellas es que si el presupuesto se aprueba sin modificaciones, se habilitará una combinación de artículos que le dan la posibilidad al Gobierno de emitir deuda por alrededor de 9200 millones de pesos, para un plan de obras que es una incógnita y que, además, no se computarán como gasto sino como inversión financiera. Mecanismo inusual para financiar obras públicas, que, al no registrar un aumento del gasto no impacta en el resultado primario y permite camuflar el déficit o aumentar el superávit del ejercicio.

La treta: Mediante el artículo 17 del proyecto, se permite al Poder Ejecutivo crear, a solicitud del Ministerio de Planificación Federal, un programa de inversiones prioritarias. Se establece allí que los gastos de este programa se consideran un activo financiero y serán tratados presupuestariamente como adelantos a proveedores y contratistas hasta su finalización. ¿Qué significa esto? Pues que no se presupuestan como gastos y, por lo tanto, no incrementan su nivel.

Lo correcto: Suprimir este artículo y permitir al Congreso establecer en su totalidad el cronograma de inversiones anuales y el monto total demandado por cada proyecto. Pero, ya se sabe, correcto no se escribe con K.

Y además: ¿En qué planilla o artículo del presupuesto del año 2008 -presentado en el 2007-, figuraba un incremento de tasas de derechos de exportación como el que se pergeñó en la Resolución 125 del M.E.? ¿En qué sección del presupuesto 2009 -presentado en el 2008- figuraba la intención de contratar la televisación pública y gratuita del torneo de fútbol argentino que compromete un gasto total de, aproximadamente, 6.000 millones de pesos por diez años? ¿Dónde figuraba la propuesta de distribuir entre las provincias el 30% de la recaudación por derechos de exportación, realizada luego a los apurones, en plena campaña electoral? ¿Y la idea del impuestazo tecnológico en curso, donde figuraba?

Estos y muchos otros más, son ejemplos de la negativa capacidad del poder ejecutivo para mellar la credibilidad del presupuesto que en realidad debería reflejar razonablemente decisiones de gastos y recursos establecida por los legisladores en oportunidad de su tratamiento parlamentario.

* Especial para FortunaWeb. Autor de “El blog del contador

29/9/2009