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Negocios

23/10/2009

Ejecutivos dedican a sus hijos la mitad del tiempo que al trabajo

Una encuesta de la Universidad Austral señala que, por semana, el ejecutivo promedio dedica 49 horas a ganar dinero y sólo 20 a su familia. La mayor parte de los ejecutivos en la Argentina señala que trabajan para obtener recursos económicos o materiales y perciben que, a pesar de dedicarle muchas horas a sus tareas, […]

Una encuesta de la Universidad Austral señala que, por semana, el ejecutivo promedio dedica 49 horas a ganar dinero y sólo 20 a su familia.

ejecutivos

La mayor parte de los ejecutivos en la Argentina señala que trabajan para obtener recursos económicos o materiales y perciben que, a pesar de dedicarle muchas horas a sus tareas, tienen poco tiempo para planificar o reflexionar sobre su trabajo, debido a la propia autoexigencia y a los picos difíciles de prever.

Además, no sienten que la familia les demande mucha dedicación, aunque tampoco tienen oportunidad de planificar o reflexionar sobre su familia, mientras que le dedican a sus hijos unas 20 horas semanales.

Los datos surgen del desagregado para la Argentina del trabajo que coordinó en ocho países de América latina el IAE Business School, la Escuela de Negocios de la Universidad Austral, sobre la armonización de la vida laboral, personal y familiar de quienes ocupan posiciones de dirección en las empresas.

La evaluación se realizó sobre 1.643 casos en la Argentina, Brasil, México, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y Guatemala, de los cuáles 448 se relevaron en el país.

El diagnóstico realizado a partir de la distribución del tiempo en las agendas individuales y de las percepciones de los ejecutivos lleva a resultados compartidos en la región.

Los ejecutivos argentinos perciben que, a pesar de dedicar muchas horas, tienen poco tiempo para terminar sus tareas, tienen que trabajar arduamente y que no pueden dedicar tiempo suficiente para planificar o reflexionar sobre su trabajo y que las principales causas a las cuales atribuyen esta situación son la propia autoexigencia y los picos de trabajo difíciles de prever.

Paralelamente, la demanda familiar no se percibe con la misma intensidad. Aunque reconocen que tienen poco tiempo para dedicarle a la familia (y declaran una dedicación promedio de 20 horas semanales a los hijos) y la valoran, no sienten que la familia les demande mucha dedicación.

Pero tampoco tienen oportunidad de planificar o reflexionar sobre ella, ya que es el trabajo quien demanda, aunque para sostener esta demanda los ejecutivos se apoyan en la familia y no en las políticas de las empresas. “El trabajo avanza mientras la familia amortigua: el trabajo los aleja de actividades familiares, mientras la familia no interfiere en el desempeño laboral; siguen pensando en temas laborales fuera del trabajo, pero las preocupaciones familiares no invaden el tiempo laboral”, añade el Informe.

En el país, los niveles de satisfacción con el desarrollo de la carrera, la vida personal y familiar superan 90%. Los ejecutivos reconocen en la familia, paradójicamente relegada en el afán por cumplir con sus obligaciones, la principal fuente de satisfacción.

Principales motivaciones para trabajar
El 45% lo hace para obtener recursos económicos o materiales; 22% para crecer como persona o influir en el crecimiento de otros y el tercio restante por satisfacción personal.

La motivación económica se acentúa en la Argentina y Uruguay frente a un promedio de 33% en el total de la región. En la práctica, los ejecutivos intentan controlar el tiempo laboral, pero éste le roba tiempo al resto de la agenda. Pueden manejar algunos eventos familiares, interesarse por su familia, pero no dedicarse en exclusividad a cada uno de sus miembros y tampoco destinar agenda para otras actividades, formación y mucho menos, asuntos de la comunidad.

23/10/2009

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