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Economía

13/11/2009

Productores y refinadoras pelean por el petróleo

Las empresas del upstream se quejan por el valor regulado del barril de petróleo local, que cuesta la mitad que el internacional, mientras que las compañías del downstream no quieren que se incremente. Las razones de cada sector. Qué gana el Gobierno. Por Andrea Catalano El moderno y luminoso edificio de YPF recibió a los […]

Las empresas del upstream se quejan por el valor regulado del barril de petróleo local, que cuesta la mitad que el internacional, mientras que las compañías del downstream no quieren que se incremente. Las razones de cada sector. Qué gana el Gobierno.

petroleo

Por Andrea Catalano

El moderno y luminoso edificio de YPF recibió a los visitantes como viejos conocidos. Es que no era la primera vez que Carlos y Alejandro Bulgheroni –socios de British Petroleum en Pan American Energy– se acercaban a la mole de vidrio en Puerto Madero. En un amplio salón con una insuperable vista del río los esperaba Sebastián Eskenazi. Las dos familias se conocen de hace años y mantienen una excelente relación, incluso Alejandro es padrino de uno de los hijos de Sebastián. Pero esta vez, el encuentro era para tratar temas menos agradables. Los Bulgheroni estaban allí para discutir con el CEO de YPF una cuestión que hace tiempo preocupa a los productores de petróleo y que en estos días registra un nuevo pico de tensión entre las empresas del upstream y las del downstream: el precio del barril a nivel local.

Esta situación complica más la tormentosa relación que mantienen los productores y los refi nadores de petróleo en el país: los primeros quieren subir el piso al que se comercializa el barril de crudo –congelado por efecto indirecto de las retenciones a las exportaciones de hidrocarburos– mientras que los segundos están en desacuerdo con ese aumento. No obstante, el precio de la nafta sube: en el último mes los valores se incrementaron en torno a un 5% promedio. Se trata de un problema de dinero. Y mucho.

Por un lado, están los que señalan que si en el país se liberara el mercado del petróleo, a los valores actuales de WTI, los productores sumarían u$s 7.600 millones más de lo que facturaron en 2008 por 230 millones de barriles anuales que extraen: el año pasado, los ingresos fueron de u$s 10.350 millones a u$s 45 el barril promedio. En cambio, si los hubieran vendido a valor internacional (por ejemplo, a los u$s 78 que alcanzó el jueves último) habrían tenido ingresos por u$s 17.940 millones. Es decir, que a nivel local se paga la mitad de lo que cuesta el barril en el mundo. Otros especialistas indican que, de desregularse el sector, los precios deberían adecuarse a la realidad local: es decir, hacia abajo. Pero no parece que el Gobierno vaya a desarticular los controles que tienen atado al mercado petrolero.

Lo cierto es que la controversia es protagonizada por dos grupos bien defi nidos. Por un lado, los productores, con PAE a la cabeza, Chevron, Tecpetrol (del Grupo Techint) y Total. Por el otro, los refi nadores, Esso, Shell y Petrobras. YPF, pese a que la empresa del Grupo Repsol tiene la cadena integrada más importante del país y participa tanto de la producción como del proceso fi nal para la comercialización de los combustibles, su posición es la de un inestable equilibrio, más inclinado hacia el lado de las refinadoras, como sucede con su colega Petrobras.

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14/11/2009

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