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Negocios

12/02/2010

Por qué se va Soldati: deja la empresa pero no se retira

El empresario dejó de liderar el holding familiar pero piensa continuar en actividad. La voluntad de seguir invirtiendo en la Argentina y las propuestas laborales que recibió. Por qué deja una compañía al borde del cramdown. Cómo fue su fiesta de despedida en Uruguay. Por Diego Landi Ni él, ni su entorno más cercano, cree […]

El empresario dejó de liderar el holding familiar pero piensa continuar en actividad. La voluntad de seguir invirtiendo en la Argentina y las propuestas laborales que recibió. Por qué deja una compañía al borde del cramdown. Cómo fue su fiesta de despedida en Uruguay.

Santiago Soldatti

Por Diego Landi

Ni él, ni su entorno más cercano, cree que “retiro” sea el término adecuado para describir este tramo de su vida. Por lo menos si se lo asimilia al concepto de “dejar de hacer”. Es que, a pesar de que un acta de directorio habla de jubilación, quienes lo conocen muy bien no lo asocian con la quietud, la inactividad o el alejamiento definitivo del mundo de los negocios.

La renuncia de Santiago Soldati a la presidencia de Sociedad Comercial del Plata (SCP) es una vuelta de página vital en la que deja atrás su papel ejecutivo desde 1991 al frente de un holding familiar que tuvo un rol importante durante la era de las privatizaciones, y que se encuentra hoy atascado en un pleito jurídico que le impide cerrar un acuerdo con sus acreedores. Pero, al mismo tiempo, también marca el inicio de una etapa personal en la que desarrollará proyectos propios, alejado del día a día de SCP, en la que él y su familia todavía mantienen una participación accionaria cercana al 22%.

Soldati acaba de cumplir 67 años. Si bien pasó la edad legal para jubilarse –de hecho en su dimisión a la presidencia de SCP utilizó este argumento para dejarle el lugar a su sucesor–, lejos está de su mente desperdiciar toda la experiencia adquirida a lo largo de su gestión empresarial y los contactos de los que dispone para alejarse de la adrenalina diaria que reviste la concreción de otros nuevos emprendimientos. Y así lo manifiesta entre gente cercana.

“Por ahora me estoy ocupando de cosas mías. Pero voy a seguir activo. Tengo ganas de hacer cosas, pero todavía no tengo decidido definitivamente qué hacer. Me jubilo pero no me reiro”, le responde Soldati a FORTUNA sobre sus planes futuros. El hombre que cursó sus estudios universitarios en Suiza deja entrever que su salida de la mesa directiva de SCP no fue una decisión repentina. Si bien no lo explicita, la decisión se basa, en parte, en el desgaste que le ocasionó transitar por uno de los mayores default corporativos de la Argentina, cuyo concurso de acreedores se inició el 9 de setiembre de 2000.

Aunque ahora la deuda que se previsiona en los balances por los efectos del concurso es de $ 870 millones (tuvo pérdidas al 30 de septiembre de 2009 por $ 92 millones), por ese entonces el pasivo a negociar rondaba los u$s 1.200 millones. Aún hoy, y luego de casi 10 años de intentos de homologaciones de acuerdos con los acreedores, rechazos, apelaciones de la Fiscalía y la llegada del caso a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el acuerdo preventivo extrajudicial todavía no tiene una resolución firme. Y todo apunta a que la solución no sea en el mediano plazo. Inclusive, algunos especialistas en derecho comercial no descartan la inminencia del cramdown.

SIN RETIRO. El 2010 fue recibido por Soldati mirando el mar uruguayo, en su casa ubicada en el departamento de Rocha. Rodeado de familiares, el empresario que supo tener participaciones en Telefónica, Telefé, Aguas Argentinas, entre otras empresas, disfrutó, como cada año, la tranquilidad de esas playas. Pero esta vez en condición de jubilado formal.

Cada vez que asistía a los múltiples eventos sociales, que aglutinaban en Punta del Este a empresarios y personalidades, muchos le preguntaban por sus planes a futuro. Y él, cordial y diplomático, como lo describen sus allegados y amigos, mencionaba que si bien se alejó del día a día de SCP, iba a desarrollar nuevos proyectos, pero no se explayaba mucho sobre los detalles de las ofertas o las ideas a concretar.

Los que lo conocen de cerca cuentan que Soldati escuchó hace unos años un consejo de Gregorio Perez Companc –quien a mediados de diciembre cedió su parte del holding a sus hijos– referido a que “luego de los sesenta hay que empezar a delegar” e ir pensando en el retiro. Tiempo después, Soldati lo hace propio a su manera, pero sin los cambios a nivel accionario que realizó Goyo a favor de sus descendientes. En su caso, sus hijos nunca participaron del manejo de la compañía. Y, además, según lo que afirma uno de sus familiares por parte de abuelo (el mismo que fundó los barrios de Villa Soldati y Villa Lugano), su salida del cotidiano vértigo de manejar su grupo no significa un final de carrera.

Un miembro de su círculo íntimo de amistades, que participó en un almuerzo en la casa de verano del empresario (ver recuadro), revela que Soldati confesó en ese encuentro que, si bien no pudo construir el imperio que soñó desde un principio, “al menos, con crisis incluida, no me descapitalicé”. Y que si bien está contento con el tiempo libre, no se imagina “cómo es ser pasivo”. Algunos escucharon, que se está tomando su tiempo y meditando pacientemente para responder la propuesta de un grupo suizo que quiere tenerlo en sus filas.

“Santiago nunca se retira de nada. Es una persona hiperkinética. Tiene un nivel de actividad grande”, señala otro de sus más cercanos amigos. “Que salga de Sociedad Comercial del Plata no quiere decir que se aparte del mundo de los negocios. Pero al margen de eso, él siempre está buscando nuevas oportunidades”, agrega. Este allegado no sólo no desmintió la oferta llegada desde Suiza sino que hasta agregó otro dato: que le habrían arrimado una propuesta de un grupo mexicano.

Pero Soldati prefiere negar los datos que se habían echado a correr: “No, no tuve propuestas de un grupo suizo o de uno mexicano”, le asegura a FORTUNA, al tiempo que agrega: “Mi futuro está en la Argentina. Quiero seguir en mi país. No sé si seguir en cargos ejecutivos. O por ahí invierto”. Por el momento, deja entrever, no tiene nada definido, aunque nadie descarta que un hombre con sus vinculaciones no deba tener más invitaciones u ofrecimentos encima de su escritorio.

Lo que sí admite Soldati es que piensa trabajar y prestarle atención a un proyecto por fuera de SCP que no había trascendido demasiado entre sus inversiones. “Tengo una participación en el Parque Logístico Industrial de Zarate” reconoce. El empresario no tiene una parte mayoritaria pero es una alternativa que lo tiene muy interesado y donde está poniendo mucha energía.

El parque tiene 120 hectáreas y 78 fracciones que van desde 10 mil a 80 metros cuadrados. Se terminó la primera etapa que alcanza el 60% de lo proyectado. E insumió una inversión de u$s 4 millones.

13/2/2010

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2 pensamientos en “Por qué se va Soldati: deja la empresa pero no se retira”

  1. Y también Eva, su esposa, se dedicará a fabricar enanos de jardín porque observó que en ninguna chacra de la zona tienen ese adorno.

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