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Opinión

27/02/2010

Inflación, ¿actuarán además de hablar?

Opinión. Por Juan Carlos de Pablo * | En la cuestión de la inflación los economistas que utilizan la perspectiva académica tienen una labor relativamente fácil. Se trata de encontrar realidades que, aplicadas a un modelo económico, generen aumento sistemático del nivel general de los precios. En otros términos, investigan qué realidades merecen el calificativo […]

Opinión. Por Juan Carlos de Pablo * |

En la cuestión de la inflación los economistas que utilizan la perspectiva académica tienen una labor relativamente fácil. Se trata de encontrar realidades que, aplicadas a un modelo económico, generen aumento sistemático del nivel general de los precios. En otros términos, investigan qué realidades merecen el calificativo de causas de la inflación.

La literatura económica ofrece un listado de tales causas: el exceso de demanda, el impulso de los costos, el cambio de precios relativos cuando no existe inflexibilidad descendente de los precios absolutos, la restricción externa, el ciclo ganadero, las expectativas, etc.

Es bien sabido que no es posible sufrir inflación continuada a menos que aumente la oferta monetaria, por encima de los deseos que tiene la población de mantener dinero en sus bolsillos o en los bancos. De ahí la afirmación de Milton Friedman de que la inflación es unfenómeno monetario. Desde el punto de vista empírico la inapropiada “lectura” de esta afirmación es que, no importa lo que haga el resto de un gobierno, basta con que el presidente del Banco Central se atrinchere y resista.

Ahora bien, junto a los economistas que utilizan la perspectiva académica, están aquellos que utilizan la perspectiva del responsable de la política económica, entre los cuales deberían estar los integrantes de los equipos económicos. Mientras el enfoque académico va de las causas a los efectos, este último va de los efectos a las causas. Lo cual es mucho más difícil, porque en la práctica un mismo efecto se puede deber a más de una causa.

Ejemplo: encuentro del patio de mi casa mojado. ¿A qué se deberá? (que no es lo mismo que preguntar ¿a qué se podrá deber?). La postura académica lista las causas posibles (llovió, lavaron o se rompió uncaño). Quien tiene a su cargo que el patio esté seco tiene que avanzar, para lo cual debe conseguir información (si no llovió, ni lo mojaron, busquemos dónde se rompió el caño). ¿Quiere practicar? Vea la serie televisiva Dr. House y comprenderá que esto ocurre en todos los órdenes de la vida.

La acción pública en materia inflacionaria tiene que comenzar por contestar el siguiente interrogante: ¿Cuál, de las causas posibles, es la que está generando esta inflación? Sobre la cual -más allá de lo que mida del INDEC- los responsables de turno tendrán que hacer algo. Flaco favor le hace a su responsabilidad ejecutiva el funcionario público que elije la posible causa de inflación que menos compromete su acción, para no convertirse en el malo de la película.

Porque cuando uno tiene una responsabilidad ejecutiva la clave no está en ganar los debates
sino en producir resultados que la población pueda palpar. Démosle una mano profesional al Poder Ejecutivo. En la Argentina 2010 en materia inflacionaria se yuxtaponen la expansividad de las políticas monetaria y fiscal, y la reversión del ciclo ganadero.

Cuando los economistas hablamos de demanda de dinero no pensamos en la demanda para gastar, sino en la demanda para mantener. Dicha demanda depende de la tasa esperada de inflación y el nivel del ingreso. Ergo, en la Argentina 2010 nadie cree que vaya a aumentar.
Llevar a la práctica la pretensión de Néstor Kirchner, de que el PBI real aumente durante el año en curso “inyectando fondos en las calles”, cuando el Estado no tiene cómo financiarse de manera voluntaria, implica emisión lisa y llana de pesos, no importa el más sagrado destino que se dice se le vaya a dar al Fondo del Bicentenario (el dinero es fungible, así que estas declaraciones no sirven para nada).

Pero si aumenta la oferta de pesos y la población no demanda más pesos, va a intentar “huir” de los que les sobran. La experiencia argentina dice que cuando esto ocurre los rectángulos de papel, de color verde, son considerados “buenas entradas para el Arca de Noé”, porque se cree que viene otro Diluvio Universal.

De manera que no necesito la reversión del ciclo ganadero para esperar mayor inflación en la Argentina 2010. Pero, tal como anticiparon los “agoreros”, cuando se deprime el precio relativo de la carne vacuna, en el corto plazo aumenta la liquidación de hacienda, particularmente la que ocupa tierra apta para la producción de soja; hasta que luego de varios años de disminución del stock comienzan las expectativas de mayor precio relativo de la carne, y consiguientemente la fase de retención de hacienda.

Para el secretario de Comercio esto es estacional, para el ministro de Economía mero reacomodamiento de precios relativos. Si leyeran historia no hablarían así. Pero como están en funciones ejecutivas, no me importa tanto lo que dicen cuanto lo que hacen o lo que no hacen.

La preocupación que existe en la Argentina 2010 no es un enredo conceptual referido a las
causas de esta inflación, sino que las políticas públicas seguirán siendo expansivas (la política monetaria, ahora entusiastamente al servicio de la política fiscal), en un contexto de creciente incredibilidad política general, y encima con la reversión del ciclo ganadero.

Todo esto achica el horizonte decisorio privado. Hugo Moyano será recontrakirchnerista,
pero sus “muchachos” sienten que los importantes aumentos salariales nominales cada vez menos se les transforman en mayor poder adquisitivo.

Si nadie sabe qué ocurrirá en las próximas semanas, ¿a quién se le puede ocurrir que se pueden “cerrar” negociaciones salariales por un año? En el entendimiento de que las paritarias estaban cerradas, con aumentos salariales de 38%, a mediados de 1975 Celestino Rodrigo inició su gestión duplicando el tipo de cambio y las tarifas públicas. Al otro día fueron reabiertas y
pocas semanas más tarde Rodrigo estaba afuera del ministerio, y la CGT “a cargo”.
Ocupar las pantallas y los parlantes es sólo una porción de la tarea de los funcionarios públicos. El resto consiste en enfrentar los problemas y resolverlos, de manera palpable.

* Economista. Columnista de Revista Fortuna

27/2/2010

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4 pensamientos en “Inflación, ¿actuarán además de hablar?”

  1. LAS COSAS PARECEN HABER CAMBIADO CUANDO SE ESCRIBIO ESTA NOTA, EL PODER EJECUTIVO MEDIANTE UN DECRETO SE APODERO DE 6519 MILLONES DE DOLARES DE LAS RESERVAS DE BCRA, OTRO INGREDIENTE MAS PARA PERTURBAR LA ECONOMIA QUE YA TENIA FECHA DE VENCIMIENTO, LAS POLITICAS DE CONTROL DE PRECIOS, LOS SUBSIDIOS CRUZADOS, EL DESPILFARRO DE GOBIERNOS PROVINCIALES CREANDO FUENTES INAGOTABLES DE AGENTES PUBLICOS COMO UNA MANERA DE ENCUBRIR EL DESEMPLEO EXISTENTE, UN SECTOR AGRICOLA EXQUILMADO A MAS NO PODER, UN SECTOR GREMIAL COMPLICE DE TODO ESTE DESPROPOSITO, PIQUETEROS AMIGOS MANEJANDO FONDOS MILLONARIOS PARA PREVENDAS POLITICAS ADMINISTRANDO LA MISERIA Y EL HAMBRE DE UNA POBLACION DESMORALIZADA Y HUMILLADA ANTE TANTE BARBARIE POLITICA DIRIGENCIAL.
    TODO ES POSIBLE MAS AUN CUANDO NO SE VE UN HORIZONTE.-

  2. Eduardo : Ya no vale la pena ningun tipo de analisis de esta realidad. Lamentablemente estamos en manos de una banda de tahures descomunal . Solo resta esperar que pase el tiempo lo mas rapido posible para sacarlos del poder., aun asi dudo que quieran irse porque intimamente SABEN que sonr echazados por la sociedad en su conjunto. Sera la hora final de las palabras. Tal vez extrañen los años 70……….tal vez sea lo que estan buscando. Abrazo

  3. Brillante lo del Dr. De Pablo… Su referencia sobre “…el funcionario público que elije la posible causa de inflación que menos compromete su acción…” me lleva a comentar lo siguiente: Un ministro ikirchnerista es, esencialmente, un CORTESANO, en el peor sentido de la palabra. Sus tareas son: hacer lo que ordena el esposo de la presidente y refrendar la firma del presidente; hacer de claque y durar… Para durar, debe decir lo que el esposo de la Presidente quiere escuchar… Así de simple, así de patético. Tal vez, algún día, aprendamos a ser tan exigentes a la hora de elegir gobernantes como cuando elegimos una persona para que cuide nuestra casa o para que trabaje en nuestro negocio.

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