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Economía

26/03/2010

Massuh y el falso salvataje de Moreno

Hace diez años que está concursada, pero luego de la intervención de Moreno, la empresa de Héctor Massuh recibió el 67% de los pedidos de quiebra: 31 de 46. El salvataje estatal que acumuló un déficit de $ 45 millones en diez meses. El incierto futuro de Papelera Quilmes. Por Diego Landi* Después de haber […]

Hace diez años que está concursada, pero luego de la intervención de Moreno, la empresa de Héctor Massuh recibió el 67% de los pedidos de quiebra: 31 de 46. El salvataje estatal que acumuló un déficit de $ 45 millones en diez meses. El incierto futuro de Papelera Quilmes.

MASSUH. La papelera recibió 46 pedidos de quiebra

Por Diego Landi*

Después de haber pasado por lo más alto de la UIA y de estar al frente de una de las papeleras insignias del sector en la Argentina, Héctor Massuh recibió la noticia que procuró evitar por casi 12 años, desde que en 1998 se abrió el concurso de acreedores. Finalmente, y luego de arrastrar cierta esperanza por haber acordado con el Gobierno una salida provisional en mayo de 2009, llegó el decreto formal de quiebra. Y con él, un giro contundente –casi final-en sus intentos por afrontar sus pasivos y volver a sentarse al frente de una compañía que estuvo entre las tres más importantes del sector en su época de gloria.
Pero sumado a este dictamen de la Justicia, que viene a marcar la quiebra de un referente de la industria en los últimos años, al mismo tiempo, se abren otros interrogantes.

Uno, por ejemplo, sobre el alcance patrimonial de la medida. Otro, referido a la eficiencia en la gestión en la Papelera Quilmes, la rebautizada empresa morenista conformada por activos del ex UIA (sólo con los activos, porque los pasivos le quedaron a Massuh S.A.).

Guillermo Moreno no sólo fue el que le dio el nuevo nombre a Papelera Quilmes. El secretario de Comercio Interior también la puso de nuevo a producir a través de un fideicomiso del Banco Nación y fondos de la ANSeS. Cuando su idea se materializó, el funcionario kirchnerista se dio el gusto de ser ejecutivo y se proclamó CEO hasta septiembre de 2009.

A fuerza de obligar a empresas y organismos estatales a comprar parte de la producción de su papelera, Moreno supo hacer las primeras migas y lograr el reinicio de la actividad, luego de 5 meses de parate total. Sin embargo, la gestión no arrojó buenos resultados. Según pudo saber FORTUNA de fuentes que conocen el día a día de la empresa, Papelera Quilmes tiene un déficit acumulado de más de $ 45 millones desde que se creó el fideicomiso. Desde ese mismo momento, desde el instante mismo en que el supuesto salvataje tomó en sus manos el negocio, Massuh S.A. recibió más de 30 pedidos de quiebra. Es decir que, curiosamente, algo hizo que lo que lo que muchos acreedores no procuraron en años decidieron impulsarlo ahora: el 67 % de los pedidos de quiebra sobre la empresa se presentaron en los últimos diez meses, en los que Héctor Massuh ya no gestiona la compañía.

Lo que nacía como un salvataje, no pareció despertar optimismo. Quizás por eso, Massuh, una vez que concretó el acuerdo con Moreno para instaurar el fideicomiso -que vence en noviembre de 2011-, salió a afirmar que ese contrato no significaba ni un salvataje ni una estatización, dado que al fin del contrato él volvería a tener posesión de los activos que se involucraban en el acuerdo. “Algunos especulaban que detrás de todo esto había algo raro y que al finalizar el tema él le iba a hacer un juicio al Estado y que lo íbamos a pagar todos”, cuenta un amigo íntimo. Detrás del acuerdo se escondían conveniencias y urgencias mutua del Gobierno y del empresario. A menos de un año del nacimiento de este mecanismo utilizado por el Gobierno, pero también aprobado por Massuh ante la cada vez más acechante llegada de la quiebra, la nueva conducción de la compañía registra pérdidas que oscilan en los $ 4,5 millones promedio por mes. “Se genera deuda diariamente por adquisición de elementos, material químico y gastos operativos en general. Poner en funcionamiento una empresa papelera demanda mucho gasto. Esto se está financiando con dinero del ANSeS”, afirma Blas Alari, secretario general de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos.

La fabrica produce, pero no todo lo que podría. Básicamente porque las máquinas no tienen el mantenimiento necesario. La capacidad operativa está al 70% y la pregunta que ronda a los especialistas del sector es, más allá del alcance que pudieran tener los efectos de la quiebra de la sociedad de Héctor Massuh en Papelera Quilmes, cuánto podrá seguir manteniendo la fuente de trabajo con el nivel de deudas que arrastra, cómo hará para ganar la porción de mercado perdido y, eventualmente, qué sucederá en el momento en que los acreedores de Massuh quieran cobrar.

LA QUEBRADA DEL PAPEL. “Se mantienen las condiciones de explotación que se venían manteniendo hasta ahora”, afirma Alfredo Palacio, síndico recientemente designado luego de que el Juzgado Nacional en lo Comercial No 26, a cargo de María Cristina O ́Reilly, decretara la quiebra de la ex papelera Massuh. En función de esta declaración, se estaría manteniendo el “statu quo”, lo que implica que no hay una clausura de ninguna de las plantas de la ahora Papelera Quilmes (también tiene otra en la provincia de San Luis). “La actividad continúa y la producción también. No debería haber ningún conflicto gremial”, agrega.

La planta de Quilmes está alquilada a través de un contrato de locación por parte de un fideicomiso financiero y administrativo celebrado por la ANSeS, Nación Fideicomiso, el gremio y el propio Massuh. Quienes conocen la dinámica operativa de la planta del sur del gran Buenos Aires señalan que “nunca se pagó el canon” por la locación de activos incluidos dentro de la figura de fideicomiso.

Por el momento, la historia legal está en un período informativo. A partir de la próxima semana se publicará el edicto de la quiebra de Massuh S.A. y a posteriori –informa el síndico– se irán presentando los acreedores para verificar y justificar los títulos. Así se intentará alcanzar el número final del pasivo de la empresa gestionada por quien fuera presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) entre 2002 y 2003.

NÚMEROS ROJOS. El pasivo total de Massuh S.A. alcanzó, según el balance a junio de 2008, más de $ 320 millones, la mayor parte con bancos oficiales, como el Nación y el Provincia. El concurso preventivo se inició en 1998. Sin embargo, hasta 2008 pudo evitar la quiebra. Quienes siguen de cerca los números contables y financieros afirman que se “pagó casi el 90% del pasivo”.

De todos los pedidos de quiebra que figuran en el Juzgado Comercial No 26 en contra de la compañía (más de 40), finalmente uno prosperó ante la imposibilidad de pago del empresario. De esos más de 40, 31 se solicitaron a partir de abril de 2009, fecha en la que se anuncia el fideicomiso.

“Por muchas intimaciones de pago de acreedores concursales y posconcursales y pedidos de quiebra autónomos se llegó a la quiebra. Eso se hizo mucho más pronunciado a partir del segundo semestre de 2009”, revelan a FORTUNA quienes siguen la causa judicial. El pasivo concursal de Massuh S.A. se estima, luego de las reestructuraciones y pagos, en alrededor de u$s 10 millones y otros u$s 30 millones de posconcursal. Aún siendo mucho menor de lo que pudo ser, tampoco es lo suficientemente manejable como para que el empresario pudiera revertir la situación.

De ser uno de los referentes del sector, de buenas a primeras y sin dar muchos argumentos, se alejó tanto de la Cámara del Papel como de la UIA. Héctor Massuh supo ser uno de los capitanes de la UIA, influyente y de buenos contactos en la época de la devaluación. El empresario papelero supo cultivar una larga amistad con el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, y hasta tuvo contacto directo con el ex presidente Eduardo Duhalde. En esos tiempos de crisis y devaluación intentó afrontar el horizonte negro que se le venía y contrarrestar las acusaciones de los trabajadores de la empresa que lo hablaban de “vaciar la fábrica”.

Pero ya a ocho años de ese período negro, hoy sus estrategias para evitar la quiebra de su empresa tuvieron un margen de maniobra mucho más recortado y más mundano. Así, según cuentan otros colegas que supo tratar en la UIA, estuvo hasta último momento intentando vender un campo para forestación en Corrientes (hace años que lo tenía a la venta) para afrontar las deudas. Pero no pudo ser.
En otro intento en paralelo con la venta del campo, en agosto de 2008 Massuh logró que un fondo de inversión de origen holandés, denominado IIG TOF BV, le otorgara un préstamos por u$s 40 millones a pesar de que sus balances no tenían números en rojo.

Pero en realidad, al analizar las condiciones del acuerdo, se ve que este fondo de inversión hizo un gran negocio. Es que a cambio del préstamo, cuya garantía es una hipoteca de tercer grado sobre el inmueble de la planta de Quilmes y una prenda sobre las maquinarias afectadas a dicha planta, Massuh SA transfirió el 50,51% del capital social ordinario a un fideicomiso denominado MANFID SA para beneficio de IIG TOF BV.Esto significa que mismo acto del préstamo, IIG se convirtió dueño de la mitad del “grupo de control”.

“Todas las máquinas y la planta están embargadas por los holandeses”, confirman desde la planta de Papelera Quilmes. Pero al parecer, el crédito no sirvió de mucho: en noviembre de 2008, la planta cerraba y así se mantuvo hasta la intervención de Moreno.

CONSECUENCIAS. Se pudieron haber hecho otros acuerdos –comentan fuentes del sector– pero la que le planteó Moreno era ineludible. Era un momento pre electoral, la fábrica estaba inactiva y sus obreros parados. El municipio de Quilmes y las organizaciones sociales y sindicatos presionaban. La quiebra acechaba a Massuh. Todo cerraba. Claro que al momento de firmar, Massuh no tenía en sus planes cercanos afrontar la quiebra.

Si bien la quiebra no implica la cesación en la producción de la Papelera Quilmes, se abren cuestiones sobre qué futuro tendrá la compañía gerenciada por Fernando López, hombre con llegada directa y reporte al secretario Moreno. Uno de los interrogantes que por el momento -y hasta que el proceso de quiebra no avance más– no se puede contestar es sobre el alcance de la quiebra de Massuh S.A. en la actividad y los números de Papelera Quilmes. ¿Serán los activos (planta y máquinas) que Papelera Quilmes le arrienda a Massuh S.A. parte del reparto? ¿De qué manera, si es que la quiebra afecta los bienes de esa empresa, volverá Moreno a solucionar la cuestión? Por ahora la fábrica sigue trabajando.

* Revista Fortuna

26/03/10

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3 pensamientos en “Massuh y el falso salvataje de Moreno”

  1. la papelera de quilmes no es financiada por nadie, todas las promesas de invercion que decian que llegarian del anses nunca existieron, la fabrica tubo que endeudarse para poder operar, y el deficit de que se habla esta reflejado en materias primas , mercaderias en proceso y en mercaderia terminada. la empresa esta comensando a tener un super habit leve de sus obligaciones.laempresa tiene promesa de ser comprada por angel estrada, con condiciones no muy favorables para todos los trabajadores. seria bueno que la fuente de trabajo sea mantenida y se lo investigue mas profundamente a hector massuh por su mal desempeño y engaño.

  2. A mi me pagaron hace 2 años con un cheque de 80 pesos de papelera Massuh…sin fondos!!!! Unos reventados totales!!!

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