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Negocios

10/04/2010

Las discográficas en busca de su modelo

Con la caída de la venta de discos y el avance de la piratería, los sellos están explorando nuevos formatos de negocios para seguir vendiendo música. Las oportunidades que pueden encontrar en el mundo digital. Por Matías Fuentes El negocio de la música está más vivo que nunca”, dispara Manuel Peña, managing director de Universal […]

Con la caída de la venta de discos y el avance de la piratería, los sellos están explorando nuevos formatos de negocios para seguir vendiendo música. Las oportunidades que pueden encontrar en el mundo digital.

Por Matías Fuentes

OPTIMISTA. Vicente, de EMI, dice que el mercado digital en el país presenta buenas oportunidades para crecer.

El negocio de la música está más vivo que nunca”, dispara Manuel Peña, managing director de Universal Music en la Argentina. Así, por sí sola, la declaración parece sacada de otra década, alguna de esas en la que la venta de discos alimentaba los negocios de los sellos discográficos. Pero rápidamente, el ejecutivo la baja a la realidad: “El problema es que no estamos logrando que la gente quiera pagar por esa música”.

En los últimos años, la industria discográfica ha enfrentado severos problemas que afectan de manera directa al corazón de su modelo de negocios. Según un informe de CAPIF (la cámara que reúne a las empresas del sector) tanto la facturación como la venta de unidades en soportes físicos vienen cayendo en picada desde 2008. En 2009, se comercializaron 2,3 millones de discos menos que el año anterior y los ingresos del sector acumularon $ 333.443.428, lo que representa una baja del 8% interanual. “La realidad es que el mercado en los últimos años está en retracción y los negocios digitales crecen de a poco”, explica Ernesto Vicente, country manager de EMI en la Argentina.

Es que con el rápido avance de los servicios de acceso a Internet y la falta de medidas de control efectivas, la piratería se volvió cosa de todos los días. Según CAPIF, sólo en venta de soportes físicos no autorizados el mercado pierde el 60% de su facturación, lo que equivale a unos $ 500 millones. En otras palabras, por la piratería la industria pierde más de lo que gana.

Los principales referentes del sector coinciden en que la caída fue generalizada para todas las compañías. Y aunque prefieren resguardar los datos específicos de sus empresas, confiesan que la mayoría acompañó la baja del 8% de la industria para soportes físicos. Lo que las diferencia es cuán consolidada está cada una en el mundo digital.

NUEVOS MODELOS
El mercado ilegal no es el único problema que enfrentan las discográficas. Sin importar cómo accedan a los contenidos, las nuevas tecnologías están generando un profundo cambio en los comportamientos de consumo musical de los usuarios. “Y eso se evidencia una modificación en los hábitos en cuanto a la producción, la comercialización, y distribución de la música”, dice Javier Delupí, director Ejecutivo de CAPIF.

El desafío pasa entonces por encontrar y consolidar los nuevos modelos de negocios basados en el mundo digital, para que puedan contrarrestar la caída de la venta de soportes físicos. Pero la Argentina todavía se encuentra retrasada en ese ámbito. Según CAPIF, la venta de música en forma virtual representa el 7% del mercado total, cuando el promedio regional es del 15%.

Por su parte, Peña agrega que la industria “está yendo a un modelo donde el usuario final no paga por la música sino que alguien más lo hace”. El ejecutivo señala los casos de Spotify o Bebo, en Europa, donde los usuarios pueden registrarse y escuchar una cierta cantidad de temas en forma gratuita y la plataforma se utiliza como espacio publicitario.

Esos ejemplos demuestran solo algunas de las posibilidades que Internet brinda al mercado de la música. Y si bien las alternativas son casi inagotables, hoy se distinguen tres grandes negocios en la red: el streaming de audio a través de la web, las descargas tanto de sencillos como de albums completos, y el mercado mobile, con los ringtones y las precargas de contenidos como las principales estrellas.

“Lo que tenemos que hacer las discográficas es encontrar formatos atractivos y la gente que esté dispuesta a pagar por los contenidos”, señala Peña, quien a principios de año cerró un deal con Coca Cola por la que la marca de gaseosas compró 300.000 copias en formato digital del último trabajo de Makano para su campaña de verano.

Lea el artículo completo en la última edición de Revista Fortuna

9/4/2010

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