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Mercados

18/06/2010

El canje de deuda cierra el mercado de deuda a las empresas

Las malas condiciones financieras internacionales y la caída en la expectativa de aceptación del canje obligan a las empresas a posponer la salida a los mercados de deuda internacionales. Los casos Edenor, Galicia, IRSA y Arcor. Primero, la crisis en Europa. Como consecuencia, los problemas en la instrumentación del canje de deuda. En apenas unas […]

Las malas condiciones financieras internacionales y la caída en la expectativa de aceptación del canje obligan a las empresas a posponer la salida a los mercados de deuda internacionales. Los casos Edenor, Galicia, IRSA y Arcor.

BOUDOU - Conferencia en Japón - (Fuente: CEDOC)

Primero, la crisis en Europa. Como consecuencia, los problemas en la instrumentación del canje de deuda. En apenas unas semanas, el escenario financiero se modificó tanto que la esperada “vuelta a los mercados de deuda” se tornó imposible para las empresas que apostaban a una baja en las tasas que abriera la puerta al financiamiento, siempre escaso pese a la recuperación de la economía.

La expectativa no logrará cumplirse, en primer término, para el propio Gobierno, que en un principio aspiraba a recolectar, junto con el cierre de la operación con los holdouts, unos u$s 1.000 millones a tasa de un dígito. La baja adhesión a la oferta oficial de los inversores institucionales hizo que ahora el resultado dependa íntegramente de los acreedores minoristas, el tramo más complejo de la transacción. A pesar de los avances logrados en Japón durante la visita de la semana pasada del ministro de Economía, Amado Boudou, y su equipo de finanzas, donde la aceptación fue casi total, el volumen total se ubicaría en un rango de 58%-62%, resultado insuficiente para revertir con convicción las adversas condiciones de los mercados internacionales, extremadamente sensibles al riesgo tras la crisis griega y los planes de ajuste en el resto de las economías europeas.

En ese escenario, varias compañías de primera línea que tenían en las gateras emisiones de títulos y que hasta hace tres semanas estaban expectantes tanto del resultado del canje como de la evolución de las turbulencias internacionales, han decidido finalmente suspender nuevas colocaciones. Se frena así la tendencia que marcó los primeros cinco meses del año, cuando la obtención de financiamiento internacional multiplicó lo conseguido durante el mismo período de 2009.

El gran motivo es el “empeoramiento de las condiciones internacionales”, según un informe reservado que circula por los despachos de los CFOs y al que tuvo acceso FORTUNA. Entre las empresas que vieron frustrados sus planes se menciona tanto a bancos, distribuidoras eléctricas, desarrolladoras y hasta a administraciones provinciales que procuran refinanciar sus pasivos.

Todos ellos, que venían aguardando que el costo del dinero cayera al ansiado “dígito” cuando el Gobierno regularizara su relación con los acreedores, por ahora decidieron freezar los proyectos frente al abrupto cambio de expectativas respecto del éxito del canje. El 30 de abril, hace menos de dos meses, recordaban en el mercado, PanAmerican Energy conseguía colocar u$s 500 millones a 11 años al 8% anual, una tasa que ahora suena inverosímil cuando conseguir plata al 11% sería considerado un mérito.

Las señales se esperan desde el sector público. Cuando se lanzó la negociación con los bonistas, los analistas preveían una aceptación de entre el 60% y el 80%, un resultado que todos anticipaban “exitoso”. Con el devenir de los días y de los problemas en la economía mundial, el Ministerio de Economía desestimó su plan inicial de emitir un nuevo bono y el piso de adhesión esperado se transformó en techo. Los expertos volvieron a hablar de “la suba del riesgo soberano” y esa perspectiva se contagió al resto del mercado.

“Las grandes empresas argentinas posponen sus emisiones esperando que la situación mejore y vuelva a reinar en el mercado financiero internacional un mejor clima de inversión, que les permita volver al mercado de deuda de largo plazo, cosa que no sucede desde hace muchos años”, apunta Martín Ramos, titular del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que reúne a los cerebros que diseñan los planes de financiamiento del sector privado.

En la cabeza de los planificadores está la idea de esperar unos 6 meses hasta que se calmen las turbulencias financieras. Y estiman que la economía puede tardar hasta un año y medio en reponerse de las secuelas de los coletazos en el Viejo Continente. En el instituto entienden que incluso en ese período no hay que descartar que alguno de los países en jaque caigan en cesación de pagos, “una situación temida por los mercados globales porque muchos grandes bancos tenían en sus carteras mucha deuda griega”, según Ramos.

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18/6/2010

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