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Negocios

10/10/2010

Efecto Lula: Los argentinos que hacen mejores negocios con Brasil

Macri, Pescarmona, Grobocopatel y Pagani marcan el camino con inversiones en infraestructura vial, energía, agro y alimentos. Por tamaño de mercado e inserción mundial, facturan 30% más que en Argentina.

Por Jairo Straccia

Brasil es la octava economía del mundo, su deuda externa está calificada como grado de inversión, lidera la exportación de materias primas agrícolas, posee la segunda bolsa de valores más grande entre las naciones emergentes y hace poco se transformó en el cuarto mercado automovilístico del planeta.

“Brasil ofrece un mercado con crecimiento alto y una acelerada reducción de la pobreza”, grafica Francisco Díaz Hermelo, profesor de IAE-Universidad Austral especialista en temas de la región. A su vez, la presencia allí supone ahora “una vidriera inmejorable” para tener más facilidades en el acceso a créditos y la gestión de alianzas globales.

A mediados de septiembre, resonó en nuestro país el dato de que Javier Madanes Quintanilla y su primo Daniel Friedenthal habían decidido asociarse con el grupo brasileño Vipal para construir una fábrica de neumáticos en el estado de Porto Alegre con el nombre de Fate Pneus.

El acuerdo, que supuso en el fondo la cesión del 49% a los inversores vecinos, establece que la planta comenzará a producir en 2013 con 900 trabajadores y una producción inicial de más de 2 millones de unidades. Aquél anuncio, que incluyó la mención de que la líder del aluminio Aluar posiblemente necesite a futuro un socio brasileño, no era más que otro capítulo en una historia más larga.

EMPRESARIOS. Grobocopatel, Pagani, Pescarmona, Macri, Mastellone, Madanes.

FUTURO VERDE
En ese contexto, el sector agropecuario protagoniza una sostenida incursión en el país exportador de soja número uno del mundo. El hasta hace poco llamado “rey” de la oleaginosa, Gustavo Grobocopatel, compró en 2008 el 90% de Sementes Selecta en u$s 455 millones y el 40% de Ceagro Business, en u$s 16 millones.

Así, Los Grobo pasará a trabajar este año unas 80.000 hectáreas, con una facturación durante esta campaña de u$s 350 millones, y una capacidad de acopio de 800 mil toneladas. De hecho, la empresa hoy factura 33% más en Brasil que en la Argentina. “Tratamos de instalar la empresa no sólo aquí, sino en toda la región”, suele decir Grobocopatel a la prensa.

PESOS PESADOS
En infraestructura, Brasil necesita u$s 51 millones en electricidad yu$s 37 millones en telecomunicaciones, además de casi u$s 50 millones en rutas y puertos. Varios argentinos ya han acusado recibo de este mensaje. Uno es, desde 1994, Franco Macri, que se jacta de haber sido, con Sideco, “el primer grupo económico argentino en focalizar su estrategia comercial en Brasil”.

Allí controla Civilia Engenharia y Rodovía Das Cataratas, con concesiones de rutas estatales y federales que incluyen ampliaciones y mantenimiento, en más de 22 ciudades y pueblos. En este mismo segmento, el Grupo Roggio también está presente con la concesión de autopistas en distintos puntos del territorio. Macri, por otra parte, es dueño de Qualix S.A. Servicios Ambientales, una de las principales compañías recolectoras de residuos de áreas urbanas en el mercado brasileño, con presencia en San Pablo, Goiás, Bahía, Pernambuco, Piauí y Brasilia.

Otro ejecutivo que procura sacarle el jugo a las necesidades de infraestructura es Enrique Pescarmona. Industrias Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA) invertirá u$s 600 millones para levantar parques eólicos que generarán unos 450 megavatios de potencia, al adjudicarse una licitación de fuentes alternativas promovida por el Estado. Por otro lado, el grupo también ganó un contrato para ser proveedor de agrogeneradores para la Compañía Hidroeléctrica de San Francisco, subsidiaria de Eletrobras, en una operación de unos u$s 300 millones.

CONSUMO MASIVO
El mercado doméstico que triplica al de la Argentina, no hace falta explicar por qué Brasil es destino obligado para las compañías que producen alimentos y todo tipo de bienes de consumo masivo. El caso paradigmático es Arcor, que en 1981 se instalaba mediante la compra de una fábrica de caramelos en San Pablo.

Casi 30 años después, la empresa de la familia Pagani tiene 5 plantas productivas, 3 centros de distribución y una red de distribuidores con 300.000 puntos de venta.

El mismo camino siguen las lácteas, aunque todavía con más recorrido por delante. Pascual Mastellone había adquirido ya en 1996 Leitesol Industria y Comercio S.A., una compañía con sede en San Pablo para distribuir los productos La Serenísima. Al mismo tiempo, también funciona allí Sancor do Brasil, que comercializa los principales productos de la empresa santafesina.

Lea el artículo completo en la última edición de Revista Fortuna

8/10/2010

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