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Economía

30/10/2010

Las trampas de la economía sin Kirchner

Por él pasaron las decisiones económicas de los últimos ocho años y ahora se abre un nuevo escenario. Los riesgos y oportunidades que ven empresarios y funcionarios. El futuro de Boudou.
CRISTINA. Deberá afrontar los retos de la economía post-Kirchner.

Si la muerte del ex presidente Néstor Kirchner deja en lo político un vacío de poder, una falta de referencia y un panorama insondable; en lo económico lo que queda es, al menos por ahora, la acefalía. Es tal vez por eso que los principales actores de la economía argentina se encuentran ahora forzando un adelantamiento del balance de gestión y tratando de trazar previsiones mínimas de lo que vendrá.

  • ENDEUDAMIENTO

No plantea hoy ningún obstáculo ni dificultad. El nivel de deuda sobre PBI es menor al 50% y si bien eso en gran parte es producto de la reestructuración encabezada por Lavagna, no menos cierto es que desde ese momento la relación continuó bajando.

Lo concreto es que Cristina tiene hoy, y seguramente también el próximo gobierno, un horizonte despejado de vencimientos a lo largo de todo su mandato y que gran parte de esos vencimientos serán renovados vía trámites administrativos intra- sector público.

  • RESERVAS

El nivel de reservas está en los niveles adecuados y aporta tranquilidad. Se deberán enfrentar algunos ajustes que permita mirar el futuro con mayor calma aun pero son muy bajas las chances de una crisis financiera similar.

Al menos como las que se repetieron en la Argentina en las últimas décadas. En este sentido el nivel de reservas aplicable a pagar deuda no estará muy lejos de los dólares que ingresarían a la economía por lo que, incluso, el nivel de reservas a fin del mandato sería similar al de fines de 2010.

  • CRECIMIENTO

Mediciones privadas de actividad revelan que la tasa de crecimiento económico en 2010 rondarán el 6% al 6,5% pero, más allá de esto, la expectativa también para 2011 se centra en el impulso que el agro seguirá ejerciendo sobre la economía, el empuje de Brasil a la actividad local y el fuerte fomento que presumiblemente se mantendrá al consumo interno.

Deuda social

La deuda social que en un primer momento había comenzado a pagarse primero con el duhaldismo y luego en las primeras etapas del kirchnerismo, comenzó a revertirse ante el significativo avance de la inflación y ante una recuperación económica que no genera empleo. Ni siquiera la implementación del Subsidio a la Niñez ha evitado este deterioro.

Las cifras crecientes de la pobreza y la indigencia, al dejar de lado las cifras oficiales, revelan un alarmante incremento de la pobreza (actualmente en torno del 32%) y la indigencia a niveles que no se veían desde el segundo semestre de 2005.

Inflación

Resolver esta cuestión, al menos hacia adelante, debería demandar sólo algunas horas a quien tenga voación de resolverlo. La implementación de un plan que busque reducir la tasa de inflación a niveles sustentables para una economía.

Reconocer la inflación real y un plan para bajarla son las dos caras de una misma moneda. El problema es que, además de la debilidad política que esto puede generar en un escenario ya delicado, se haría en un contexto en el que la sociedad se acostumbró a convivir con altas tasas de inflación y con ellas a indexar sus precios y salarios.

Subsidios

Tal vez sea un objetivo para la próxima administración, ya que adecuar tarifas, bajar subsidios y evitar presiones inflacionarias adicionales surge como un combo bastante complejo de manejar, particularmente para un gobierno que, al menos por el momento, plantea dudas respecto de su capacidad de adaptación a la pérdida del líder.

Por eso, puede esperarse que la estrategia para lidiar con esta herencia se limite a un atisbo de esquema gradualista con reducción de subsidios muy lenta, a medida que se suben las tarifas y se redirecciona los subsidios a la oferta hacia los sectores que demandan los servicios.

La complejidad del entramado probablemente lleve a que deba a implementarse un esquema que llevará mucho tiempo hasta converger a los precios del mercado más allá de que ya existan sectores que estén pagando ese costo.

Lea el artículo completo en la última edición de Revista Fortuna

29/10/2010

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