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22/01/2011

Pide el Club de París gestos de la Argentina para aceptar el plan

Habría acuerdo del organismo para renegociar una deuda de US$ 7.500 millones. Viaja Lorenzino en lugar de Boudou. Misión oficial a Francia.
BOUDOU. Se quedó aquí y los países acreedores creen que es mejor negociar con otro.

Por Christian Riavale
Desde París, Francia

Las negociaciones con el Club de París entrarán el lunes en una fase de definiciones, que debe permitir acordar los últimos detalles sobre las cifras de la deuda de la Argentina y los plazos de pago, reconocieron ayer voceros del organismo ante PERFIL. Un encuentro decisivo –probablemente el último antes del anuncio final– sufrió cambios de último momento que crearon cierta perplejidad en el Club de París.

Ramón Fernández, el director del Tesoro francés, que preside el Club de París, esperaba reunirse el lunes con el ministro argentino de Economía, Amado Boudou, que se había comprometido a participar en un foro organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la OCDE y el Ministerio de Finanzas francés.

Boudou debía participar en un debate sobre “América latina frente al programa del G-20” junto a la ministra francesa Chistine Lagarde; el titular del BID, Luis Alberto Moreno, y el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, entre otras personalidades. Pero su silla quedará vacía porque el ministro decidió permanecer en Buenos Aires. En su lugar viaja el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino.

Para Boudou, asistir a ese encuentro académico era un pretexto ideal para profundizar sus negociaciones con el Club de París. Sólo tenía que tomar un ascensor y desplazarse discretamente unos pisos del mismo edificio hasta la Dirección del Tesoro para sentarse a negociar con Fernández.

En los últimos cuarenta días, después de su viaje relámpago a Francia, a mediados de diciembre, se produjo un aceleramiento de las negociaciones. En su momento, se había acordado “un plazo de tres a cuatro semanas” para que los técnicos del Club de París y del Ministerio de Economía conciliaran las cifras de la deuda. Esa fase concluyó con la última rueda de ajustes “con lápiz de punta fina” por los equipos de Fernández, en permanente consulta con el deudor, que reconocía compromisos por valor de US$ 6.050 millones, y los acreedores, que además de esa suma reclamaban US$ 7.900 millones de intereses punitorios acumulados desde que la Argentina se declaró en default, en 2001. La clave para determinar esa suma es llegar a un acuerdo sobre la tasa de interés en los compromisos en mora (ver recuadro). Algunos técnicos del Club de París estiman que, en el estado actual, “hay bases para llegar a un acuerdo”, en un abanico que oscila de US$ 7.000 a 7.500 millones.

Pero ese “gesto” de los acreedores tendría que ser compensado por una “concesión análoga” de Argentina en materia de plazos y de rapidez en la aplicación del calendario. Cristina Kirchner inicialmente había propuesto cinco años y ahora estaría dispuesta a reducir los plazos a 36 meses. Los acreedores comenzaron exigiendo pago al contado y terminaron cediendo un año. El punto de acuerdo puede estar, probablemente, a mitad de camino.

* Especial para Diario Perfil

22/1/2011

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