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Economía

06/02/2011

Talleres clandestinos emplean trabajo esclavo a 30 cuadras de Plaza de Mayo

Mientras la atención sobre las prácticas inhumanas se focalizó en los campos, a metros de la Casa Rosada sigue en pie la esclavización de obreros. La AFIP y el drama de los sin papeles.
TESTIMONIOS. La cooperativa La Alameda logró infiltrar y registrar una decena de talleres en la Capital, donde se somete a los empleados. La denuncia aún permanece en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y se demoran los procedimientos judiciales para su persecución.

Por Matías Barbería *

Casi simultáneamente con operativos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en procura de cerrar el cerco al trabajo esclavo en la actividad rural, lejos de la Capital Federal, en parajes productivos y alejados de los centros urbanos, a apenas tres kilómetros de la Plaza de Mayo, en talleres textiles cientos de trabajadores son reducidos a servidumbre.

Al menos diez de esos talleres clandestinos que funcionan en la actualidad fueron identificados, están en la mira de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, pero llamativamente aún nadie encaró acciones contundentes contra esa actividad delictiva y denigratoria de la calidad humana.

De los talleres identificados hasta el momento, que son sujetos de denuncias, el más cercano al centro está ubicado a treinta cuadras de la Casa Rosada, sobre la Calle Ecuador, a pocos metros de Avenida Corrientes, en el Barrio de Once. Testimonios de vecinos y ex trabajadores revelan que allí trabajan media decena de personas, muchos de ellos extranjeros indocumentados. Otros nueve operan en los barrios de Flores, La Paternal, Parque Avellaneda, Villa Luro, Villa Lugano y Parque Chacabuco.

La decena de denuncias fue recopilada por la Cooperativa La Alameda, una asamblea del barrio de Parque Avellaneda nacida al calor de las protestas de fines de 2001, que se especializó en la lucha contra el trabajo esclavo por la abundancia de talleres clandestinos que existen y existieron en la zona. Cámaras ocultas, visitas de incógnito y denuncias de ex trabajadores permiten a La Alameda recopilar datos para llevarlos a la Justicia.

La defensora del pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini, confirmó a este diario que impulsará una acción en el Fuero Penal Federal, como resultado de la investigación de La Alameda. Para evitar entorpecer una investigación en marcha, PERFIL se reservó la publicación de las direcciones precisas y otros datos que puedan alertar a los dueños de los talleres.

Clandestinos

No existen estimaciones rigurosas de la cantidad de víctimas del trabajo esclavo en la Argentina, pero especialistas afirman que no menos de 600 mil personas en todo el país son “reducidas a servidumbre”, de acuerdo con la cantidad de denuncias que año a año reciben los gobiernos nacional y provinciales.

La mayor parte es trabajo esclavo rural golondrina, como en las zafras, las cosechas frutihortícolas y tareas estacionales en los cultivos.

Pero durante todo el año, el trabajo esclavo urbano se desarrolla en casas de familia transformadas en fábricas improvisadas, sin medidas de higiene ni seguridad.

En esos sitios, las jornadas laborales se extienden de lunes a sábados, desde las siete de la mañana hasta cerca de la medianoche. La producción sólo se detiene para “comer algo”, muchas veces, sobre las mismas máquinas de coser.

“En el Gobierno, ahora descubrieron al trabajo esclavo en el ámbito rural, porque les resulta útil políticamente para golpear a la Uatre (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, enfrentada con el Gobierno), nos gustaría ver el mismo celo en el ámbito urbano”, se quejó Pierini al hablar con PERFIL.

Controles

El Gobierno nacional se defiende diciendo que los controles a los talleres clandestinos nunca se detuvieron. “En los últimos siete años, realizamos 860 mil inspecciones en todo el país, diez mil de ellas en actividades rurales”, afirmó Guillermo Alonso Navone, subsecretario de Fiscalización del Trabajo y de la Seguridad Social de la Nación. Pero Navone sostiene que el trabajo esclavo es un fenómeno marginal en la Argentina. “Lo más común es encontrar trabajadores no registrados, pero en algunas actividades, como la textil, la del calzado, la producción de ladrillo y rural es más común.”

Uno de los sitios más castigados por el trabajo esclavo es el Gran Buenos Aires, reconoce el propio Gobierno bonaerense.

* De la redacción de Diario Perfil

6/2/2011

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