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Negocios

19/04/2011

Cómo hace Siemens para limpiar su imagen después de la coima para hacer los DNI

Fue un pago de U$S 105 millones que se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos 20 años. La empresa quedó al borde del cierre, pero resurgió. Habla por primera vez el CEO local, Enrique Genzone.
GENZONE. CEO de Siemens habló sobre el cambio de imagen de la empresa.

Por Luciano Martínez *

Fue uno de los tres grandes casos de corrupción corporativa que marcaron distintas etapas políticas del país, que inundaron los titulares de los diarios y que impactaron en la opinión pública. Pero puertas adentro de la empresa que lo protagonizó será recordada por siempre como la peor crisis de reputación de su historia, que la puso ante el desafío de aplicar todas las energías para salvar su activo más valioso: la credibilidad.

Junto con la estadounidense IBM y, más acá en el tiempo, la sueca Skanska, la alemana Siemens forma el tridente representativo de lo que se consideran los grandes escándalos corporativos de la Argentina en las últimas dos décadas. El primero se irguió como el caso paradigmático del menemismo; mientras que el último apareció como la primera mancha del kirchnerismo. Pero fue el segundo de ellos, que se gestó en tiempos de Carlos Menem, pero explotó en medio de la transición entre uno y otro gobierno, el que hizo su mayor mea culpa, llevó la investigación interna hasta las últimas consecuencias, pagó millonarias multas y hoy transita otra etapa de la crisis.

Es que el gigante alemán recibió un golpe de knock-out, quedó a un paso del abismo y tuvo que recurrir al siempre temido manual de crisis para evitar ser arrasada por un tsunami de corrupción que podría desembocar en su propia muerte. A su manera, surfeó la gran ola y logró seguir a flote.

“Kirchner me dijo que si no declaraba que todo era limpio, quedábamos afuera de los contratos con el Estado”, Genzone dixit

¿Cómo lo hizo? O mejor dicho, ¿qué hizo?

Enrique Genzone llegó al más alto cargo de Siemens en la Argentina en medio del estallido del caso de corrupción. Hoy, sentado en una de sus oficinas de Roque Saénz Peña 516, en la ciudad de Buenos Aires, suspira cuando lo recuerda. No pierde igual su sonrisa ancha y sus modos afables. “El tema no empezó en la Argentina”, es lo primero que dice. A partir de allí hablará, casi sin parar, sobre cada detalle. Contará que un banco de Austria denunció que había movimientos millonarios a cuenta de Siemens que parecían dudosos, que se inició una investigación interna, que la compañía ya estaba en la bolsa de Nueva York y debía atenerse a las normas estadounidenses de protección de los accionistas.

Conclusión: había fraudes al accionista y también externos por u$s 1.000 millones, entre 2001 y 2007, en más de 30 países, uno de los cuales era la Argentina. Se trataba de movimientos de dinero que salieron de Siemens para ganar negocios en forma indebida”, comenta, sin rodeos. “Si uno mira la situación en ese momento, dice cierro la compañía. Pero yo creo que se acertó en seguir adelante, porque no estaban todos los negocios contaminados”, explica.

Hace un cálculo mental y arroja un resultado que, visto así, es decir, sólo desde el punto de vista monetario, es demoledor a favor de la decisión tomada. “Aún luego de pagar u$s 1.700 millones de multa (la más alta pagada por una empresa en la historia corporativa) y gastar u$s 1.000 en investigación interna, hay que pensar que hoy Siemens factura u$s 80.000 anuales”, destaca el directivo.

El impacto en la reputación »
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