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Negocios

31/05/2011

Un ex embajador en Francia vuelve a asumir como presidente de Peugeot

Luego de tres años como diplomático, Luis Ureta Sáenz Peña volverá a ser presidir la filial argentina de la automotriz francesa. El empresario cultivó buena relación con el Gobierno a partir del estallido económico de 2002.
URETA SÁENZ PEÑA. Vuelve a ser el número uno de PSA Peugeot-Citroën.
URETA SÁENZ PEÑA. Vuelve a ser el número uno de PSA Peugeot-Citroën.
URETA SÁENZ PEÑA. Vuelve a ser el número uno de PSA Peugeot-Citroën.

Por Juan Pablo De Santis *

Vuelve o mejor dicho continuará formalmente. Luis Ureta Sáenz Peña (66) reasume este miércoles 1 de junio como presidente del directorio de la filial argentina de la automotriz francesa PSA Peugeot-Citroën. Esto marca su retorno formal a la compañía, dado que entre febrero de 2008 y diciembre de 2010 se desempeñó como embajador en Francia.

El empresario retorna al grupo empresario en reemplazo de Javier Varela Sobrado, que hasta hoy se desempeñó como presidente del directorio y CEO. Varela partirá a ocupar un cargo ejecutivo en Europa.

Ureta Sáenz Peña es un “histórico” en el sector automotriz local, dado que ha estado vinculado a esta empresa por casi 40 años y es señalado por algunos de sus colegas como un “promotor” feroz de la producción nacional. A nivel gremial, actualmente ocupa el cargo de Prosecretario 1º de la Unión Industrial Argentina (UIA).

El diplomático

No se puede decir que es “kirchnerista”, pero sí que cultivó una buena relación con el Gobierno Nacional a partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder, en 2003. De hecho, en diciembre de 2007 se confirmó que Ureta Sáenz Peña sería el primer empresario en ocupar un cargo diplomático durante el período K. El convite oficial llegó tras que el diputado Felipe Solá declinara aceptar la función.

La embajada en Francia sigue siendo un “cargo sensible”, dado que el país aún mantiene una deuda en cesación de pagos con el Club de París y conflictos con firmas galas. No obstante, la designación sumó varias voces críticas, dado que ocuparía un fuerte cargo diplomático en el mismo país donde PSA Peugeot-Citroën -la empresa donde pasó más la mitad de su vida- tiene su casa central.

Entre sus críticos se sumaron voces que marcaron un conflicto de intereses: dado que debería representar al país ante una nación que le otorgó títulos honoríficos y donde radican poderosos intereses económicos, financieros y fabriles de la empresa que representaba.

En aquellos momentos, desde la oposición recordaban una investigación de la revista NOTICIAS que ponía al descubierto cómo durante 2005 Peugeot prestó una flota de autos a funcionarios nacionales para hacer las veces de vehículos oficiales. El ex canciller Rafael Bielsa; el “vocero mudo” Miguel Núñez; el ex ministro de Salud, Ginés González García, entre otros, habían aceptado a préstamo vehículos, una actitud que violaba la Ley de Ética Pública.

Así fue que en enero de 2008 ocupó la embajada que dejó vacante Eric Calcagno (h), que debió regresar al país a ocupar la subsecretaría PYME y luego el cargo de senador nacional (suplente) por la provincia de Buenos Aires.

No obstante, los vínculos del empresario con Francia exceden lo político: posee una condecoración como Caballero de la Orden Nacional al Mérito, Caballero de la Legión de Honor y Oficial de la Legión de Honor.

EL DATO. Ureta estuvo al frente de la Embaja Argentina en Francia oficialmente entre enero de 2008 y diciembre de 2007.

Cintura política

En 2002 el país mostraba sus peores indicadores históricos en materia económica y Ureta Sáenz Peña realizó una movida estratégica (y arriesgada) en la que se jugó su cargo y prestigio en el peor año de la industria automotriz local. Por entonces logró convencer a los franceses de que inviertan € 50 millones en la terminal de Villa Bosch para fabricar el modelo Peugeot 307.

En ese escenario el país se encontraba en cesación de pagos y devaluando violentamente la moneda. Desde París se observaba que firmas francesas como Suez (accionista mayoritario de Aguas Argentinas -que fue nacionalizada-) y France Telecom se iban del país tensando la relación del Gobierno con Francia.

En febrero de 2003 los máximos directivos de PSA Peugeot-Citroën a nivel global se reunieron con el presidente interino Eduardo Duhalde en la Casa Rosada y anunciaron el desembolso, que tenía por objeto exportar el 60% de lo producido. Dos meses más tarde y a poco de asumir, Kirchner visitó la planta de producción en Villa Bosch. En aquel momento, Ureta fue percibido por el Gobierno -primero de Duhalde y luego de Kirchner- como un empresario que “apostó al modelo”.

Luego de tres años de embajada y sin haber perdido contacto con PSA, en diciembre de 2010 Ureta renunció a la sede diplomática aduciendo razones “estrictamente personales”. Allí pegó un salto desde el trampolín visible de la política para volver a zambullirse en el mundo empresario, claro, sin perder la cintura política.

* Editor de FortunaWeb
Twitter @juanpdesantis

31/5/2011

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