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Opinión

07/06/2011

¿Podemos confiar en los gurúes económicos?

Regla de oro para ganar dinero: no invertir en lo que no se comprende.
CLAVE. No hay soluciones mágicas, no invierta en lo que no comprende.

Opinión. Por Mariano Otálora *

En muchos aspectos de la vida, por desconocimiento o falta de tiempo, estamos condenados a convocar a especialistas para que hagan el trabajo por nosotros.  Es verdad, en todos lados hay oportunistas disfrazados de profesionales.

En el mundo financiero, es donde existen más oportunistas per capita. Algunos, ambiciosos, escriben gran cantidad de recomendaciones, aconsejando a gente común cómo invertir el dinero.

El economista canadiense John Kenneth Galbraith en uno de sus trabajos desarrolla cómo en función de presiones financieras, políticas o modas del momento, los sistemas económicos cultivan su propia versión de la verdad sin ninguna relación con la realidad.

La inflación es solamente “un tema para algunos sectores de clase media alta” dijo el Ministro de Economía, Amado Boudou, el año pasado. Claramente la suba de precios genera más pobres, de eso no hay dudas.

No es Made in Argentina

De forma aparentemente inofensiva, consumimos fórmulas “mágicas” a través de libros, revistas, en donde profesionales que se hacen llamar gurúes intentan solucionar todos los problemas del mundo y de nuestras vidas. Los percibimos como “notables pensadores”, cuando en su mayoría hacen dinero con nuestro sueño de convertirnos “sin ningún esfuerzo” en millonarios.

A diario recibo consultas de gente que pregunta “¿dónde puedo invertir $2.000?”,” “¿dólares o pesos?”, “¿qué banco es más confiable para invertir?”. Esto demuestra como muchos confían en lo que los especialistas podemos decir.

La inflación obliga a evolucionar y cuidar mejor tu dinero buscando otras alternativas de inversión, no olvide que atrás de su dinero y de sus ahorros hay mucho esfuerzo. Warren Buffet dijo una vez: “no inviertas en aquellas cosas que no puedas comprender”.

Peter Lynch, uno de los grandes administradores de fondos de la historia, proponía una regla de oro: “No inviertas en lo que yo invierto porque vos no vas a estar ahí para cuando yo decida vender”.

¿Cómo protegernos de gurúes que nos hablan de un mundo que nada tiene que ver con el nuestro? Ésa fue la pregunta que me hice cuando decidí escribir Del colchón a la inversión, un manual de ahorro para lectores argentinos, dispuestos a ahorrar e invertir.
Debemos ser sinceros con nosotros mismos. No somos millonarios. Tenemos debilidades, temores y flaquezas. Una apuesta mal hecha puede significar la ruina.

Antes de invertir, debemos saber desde dónde comenzamos. No podemos pensar en ganar un millón si no tenemos ni generamos dinero. Una vez reunido el capital, debemos manejarlo con sensatez. Luego, con conocimiento y dinero, se puede aspirar a mucho. Muchas personas sólo piensan en tener dinero para no volver a trabajar, ¡cuando ni siquiera pueden pagar la tarjeta de crédito!

Cada día hay más manuales sobre cómo hacerse millonarios, pero sólo pocos “elegidos” pueden acceder a sus fórmulas mágicas. La mayoría de sus autores cuentan sus inversiones triunfales y negocios de dudosa factibilidad. Narran cómo con un capital de 100 dólares, al cabo de dos años obtuvieron 25 millones; o cómo compraron una casa a U$S 20.000 y la vendieron a U$S 250 millones porque justo “ahí” encontraron petróleo.

Uno no sabe si está leyendo un libro de finanzas personales o un relato fantástico. Todas estas historias no tienen cabida en la Argentina. Tenemos diferencias culturales, políticas, demográficas, y normativas que nos impiden seguir los ejemplos de los grandes gurúes de las finanzas.

Aquellos que dependen de su salario para vivir, tienen problemas para ahorrar y no saben donde invertir son las presas preferidas de este tipo de autores.

Dolor de muelas

El mayor dolor de muelas, lo trae Robert Kiyosaki, el best-seller de “Padre rico padre pobre”, gurú que ha dejado daños irreparables, destruido familias, compañías y llevado a la ruina a muchas personas. Todo porque, según dice, de los errores se aprende. Más allá de que lo lleven a la bancarrota.

Los seguidores de Kiyosaki no advierten que el éxito de algunos no representa el éxito de todos. Sólo aquellas personas que tuvieron éxito con las recomendaciones de otros, son las que lo cuentan a terceros. Los que fracasan, por vergüenza, o dignidad, jamás lo reconocerán.

Kiyosaki ha generado tantos emprendedores exitosos y potenciales, como personas que perdieron su capital. Cincuenta y cincuenta, como los astrólogos.

“Puede fallar”

Desde hace años asesoro a gente que suele ser blanco de autores como Kiyosaki. A todos ellos, les pregunto: ¿alguna vez se puso a pensar qué porcentaje tuvo él en el éxito de sus negocios? Si uno hubiese aplicado las recetas de Kiyosaki en el año 2000, los resultados hubiesen sido los mismos que luego de la crisis del 2002.

Es lo mismo aplicar las recetas mágicas durante el 2003-2007 en Argentina que en el 2007-2010 en Estados Unidos, Grecia, Irlanda o Portugal.

Las soluciones mágicas no existen.

* Mariano Otálora (32) es Administrador de Empresas con especialidad en seguridad social, impuestos y finanzas personales. Actualmente se desempeña como consultor económico en la planificación financiera personal y es autor del libro Del colchón a la inversión (Editorial Planeta).

7/6/2011

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