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Economía

12/06/2011

“Nos llevará años recuperarnos”, dicen los productores patagónicos

El drama de vivir entre cenizas. Los pobladores de Villa La Angostura e Ingeniero Jacobacci son de los más dañados por los efectos del volcán Puyehue, que aún sigue activo.
ROSA PEREZ.  En su plantación de frutillas con las que hace licores.
ROSA PEREZ. En su plantación de frutillas con las que hace licores.
ROSA PEREZ. En su plantación de frutillas con las que hace licores.

Por Gisela Nicosia y Martin De Ambrosio

Incertidumbre, cenizas. Falta de agua para humanos y animales, cenizas. Cosechas perdidas, cenizas. Desde hace ocho días cada pensamiento y cada situación de muchos habitantes del sur argentino está atravesado por las cenizas que emitió y sigue emitiendo el complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle. Aunque los funcionarios de las ciudades que viven del turismo decidieron evitar declaraciones altisonantes para no ahuyentar visitantes, otros sectores productivos y responsables de poblados sin pistas de esquí, como Ingeniero Jacobacci (junto con Villa La Angostura las más afectadas por la ceniza), aceptan los problemas y reclaman ayuda.

PERFIL contactó a productores que contaron sus particulares males, distintos en escala y complejidad. Por lo general, se trata de pequeños emprendimientos, familiares, y por lo tanto con dificultades para el acceso al crédito.

Granja

El matrimonio Pilar Bart y Vicente Abregu son los dueños de la granja ecológica Mirador del Lago y no creen que las cenizas sean algo que se supere fácilmente. “Nos llevará diez años recuperarnos”, asegura Vicente, golpeado hasta anímicamente por el volcán.

En 1995 habían postulado para producir en tierras estatales. “A pala y pico, como pudimos, sin recursos económicos, armamos la producción de fruta fina, tenemos vacas jersey, hacemos yogur, quesos, licores, elaboramos dulces y cultivamos frambuesa”, enumera Pilar.

Ahora toda la plantación está bajo cenizas y los animales están encerrados. “Tenemos agua para tomar pero los animales no, no tenemos luz ni agua ni telefono”, dice Pilar y agrega: “No tenemos edad ni recursos para empezar de cero. Haremos todo lentamente. En la granja somos cuatro, nosotros y un matrimonio ucraniano, con quienes nos asociamos para hacer cerveza artesanal, pero ahora esta todo parado”. Unas 2.500 botellas esperan que alguien les saque la capa de ceniza.

Frutas finas

“En este momento, teníamos que cosechar muchas de las plantas que ahora están con más de 30 cm de arena volcánica. En diciembre veremos qué quedó”, cuenta con resignación Marisa Sánchez, encargada del emprendimiento familiar Villa Andina, de La Angostura, que se dedica a cosechar frutos
del bosque para dulces y comidas caseras.

Ahora la apuesta es que nieve mucho y se lave la tierra, pero la mujer explica que sólo en plantas habían invertido $ 13 mil. “No quedó nada, apenas dos kilos de pulpa de fruta que llegamos a recolectar antes de la erupcion”, asegura.

Marisa y su marido llegaron hace 15 años; trabajan con sus tres hijos y cosechan rosa mosqueta, sauco, frambuesas, zarzaparrilla y grosella, entre otros. “Es angustiante y doloroso porque no sabemos cuánto nos llevará empezar de nuevo. Un técnico del INTA dijo que mínimo un año pero no es algo seguro”, agrega.

Cervecero

“Tenemos toda la producción parada porque no sabemos si nos alterará el producto. Más allá de que no es tóxica el agua con cenizas, no podemos arriesgarnos a producir con un agua que contiene tanta cantidad de arena y ceniza”, explica Diego Estevez, productor de la cerveza Epulafquen de Villa La Angostura.

Diego nació en Buenos Aires, pero un día se dio cuenta de que el hobby de producir su bebida preferida podía transformarse en un modo de vida. El problema hoy es que el lúpulo que usan proviene de El Bolsón y el agua la toman directamente del lago. “Eso nos preocupa, tenemos stock pero no por mucho tiempo porque los pedidos de cerveza artesanal son muchos, en bares, hoteles, ferias. Esperamos poder seguir adelante aunque no lo sabemos”, concluye.

Similar es el caso de Rosa Pérez y su hija Roxana, que en La Angostura hacen dulces y licores bajo la marca Senderos de Lupinos. Producen desde 2005 y hacen todo entre las dos. “Mientras ella produce, yo la ayudo a distribuir, armamos hasta la etiqueta”, relata Roxana.

“Con la ceniza tenemos que volver a invertir y no tenemos margen para hacerlo. Es muy difícil empezar de nuevo solas”, se lamentan.

COLECTA SOLIDARIA. Desde el sábado y durante la semana, Editorial Perfil, Juan Carr, de la Red Solidaria y estudiantes de Ingeniero Jacobacci en Buenos Aires recibirán donaciones para  enviar a las zonas más afectadas. Se necesita ropa, barbijos, guantes, agua y alimentos no perecederos que serán recibidos en la sede de PERFIL, en Chacabuco 271.

De la redacción de Diario Perfil

12/6/2011

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