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Opinión

13/06/2011

El ministro virtual y la inflación real

Los empresarios de la UIA fueron testigos de un acto de sinceridad de la Presidenta.

Opinión. Por Juan Pablo De Santis *

Uno de los mayores logros de este Gobierno es que la palabra del ministro de Economía no es definitoria. La frase fue pronunciada por la presidenta Cristina Fernández durante la última reunión que mantuvo en la Casa Rosada con el Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). Los empresarios de la central fabril fueron testigos de un acto de sinceridad que virtualizó el nivel de injerencia de Amado Boudou en la economía.

Es más, durante su Gobierno, la Presidenta no ha contado con ningún ministro de Economía que pueda contrastar la formulación de un plan económico con la mesa chica de la Presidencia. Hasta el 27 de octubre, el hombre fuerte que condujo “el modelo” fue Néstor Kirchner y desde su muerte no se ha tomado ninguna medida de fondo en materia de política económica.

Los empresarios no hablan con Boudou para decidir inversiones, ni sobre el precio del dólar ni de inflación. Quedaron atrás aquellos años en los que un ministro de Economía hablaba por televisión y sus palabras podían considerarse definitorias para el futuro de la macroeconomía. Todas las decisiones económicas con algún nivel de relevancia estratégica pasan por el único filtro del deseo político del corto-mediano plazo, sin perjuicio de los aciertos que se pueden reconocer.

El Palacio de Hacienda navegará en piloto automático hasta octubre, mientras las dos turbinas (superávit fiscal y superávit comercial) no presenten ninguna señal de alarma. Ninguna empresa grande tomará decisiones sustanciales hasta octubre. La mayoría espera una re-elección, pero después de los comicios habrá dos focos de preocupación -principalmente para los industriales-: la inflación y el precio del dólar. Estos dos temas suelen ser la semilla de tensión con los sindicatos.

Boudou está abocado a su carrera política dentro de la órbita del neokirchnerismo, un neologismo para definir al “kirchnerismo sin Kirchner”. Mientras la inflación escala al 25 – 30% anual, el ministro reconoce al 10% anual que estima la intervención del INDEC como única fuente de verdad. La escala real de los precios ya casi dejó de ser debatida entre empresarios industriales / exportadores y funcionarios de Economía: la posición oficial no puede ser sostenida con seriedad en privado.

El ministerio de Economía ya no decide ninguna cuestión atinente al desarrollo. La política industrial y aduanera está en manos del Ministerio de Industria. Los temas agro-ganaderos se monopolizan en el Ministerio de Agricultura. En materia de precios y comercio, Guillermo Moreno maneja una suerte de “sub-ministerio” con autonomía plena. La promoción de exportaciones recae en Cancillería. Y la política monetaria [precio del dólar] es potestad del Banco Central, donde (después del conflicto con Redrado,) Cristina ubicó a Mercedes Marcó del Pont, de su confianza.

A todos no les pega igual

En los últimos seis meses, en charlas con algunos grandes industriales exportadores emergía la intención de reclamar por los costos en dólares [y reales]. La cuenta mental que hacían es simple: Si la inflación minorista es 25% y el precio del dólar escala 5% en un año, la inflación anual en dólares es del 20%.

Cuando se presenta esta situación algunos empresarios comienzan a pronunciar la frase “falta de competitividad”, léase como encarecimiento de los costos en dólares y reales (dado que Brasil es el principal destino de exportación) para producir una manufactura que se vende al mercado externo. Sin embargo, y sugestivamente, en las últimas reuniones de comisión directiva de la UIA ningún miembro levantó la mano para plantear en voz alta la necesidad de comenzar a sugerir un poco más de devaluación.

El olfato de las reuniones de los martes en la central fabril no indica que haya moción unánime de salir a pedir una devaluación. Entre los industriales se hicieron investigaciones contemplando los diferentes sectores. “A todos no les pega igual”, dijo a este medio uno de los miembros de la mesa chica de la UIA, por eso “no es momento de salir a pedir un devaluación, teniendo en cuenta además que no está del todo claro cómo se plantearán las elecciones”.

Los empresarios entendieron que hasta octubre son tiempos diplomacia, y no de guerra. Hasta que el panorama político quede completamente acomodado, algunas cámaras empresarias -como la automotriz, cerealera y de la construcción- ven luces verdes hasta diciembre.

* Editor de FortunaWeb

13/6/2011

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