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Negocios

26/06/2011

El empresario que pierde plata con Belgrano y puede enterrar en la B al millonario más ilustre

Armando Pérez es el presidente de Belgrano y dueño de Tsu Cosméticos. Afirma el club "no debe cambiar la forma, menos ahora" tras llegar a primera división.
PÉREZ. Presidente de Belgrano de Córdoba (Día a Día)

Armando Pérez tiene de Diego Maradona algo más que el segundo nombre; para Belgrano es el hombre de la mano de Dios. Exageración propia de un tiempo de posible milagro, Pérez es, de todos modos, la cara del club cordobés. Y desde ayer, el presidente de un club que estuvo gerenciado durante nueve años. Los últimos seis fue él quien asumió el mando de Córdoba Celeste, la empresa que echó su manto privatizador sobre Belgrano. La normalización se produjo, según Pérez, después de pagar 30 millones de pesos.

El dueño de Tsu Cosméticos alguna vez dijo: “Con Belgrano pierdo plata”. Verdad o no, su capital no se mancha. Si hay que poner un cartel vendedor para el partido de hoy, una frase acorde podría ser “el millonario contra los millonarios”.

La cara del club no es como el club. El presupuesto de fútbol de Belgrano es apenas el 10% que el de River; en ese rubro no hay dudas sobre el ganador: River invierte $180 millones anuales contra los $18 millones de Belgrano.

Pérez, el que viaja en sus aviones privados, está tranquilo. Es el piloto que no tiembla, ni siquiera en momentos determinantes como la Promoción: “Belgrano no debe cambiar la forma, menos ahora”, le señala a PERFIL. Su tono de voz no se inmute, aunque el club coquetee con la A ante un gigante que todavía está de pie a pesar de la derrota. Pérez, el que toma casi todas las decisiones, confía: “En Córdoba fue un partido raro, pero podemos repetirlo si somos ordenados y solidarios”.

Dicen que además de la mano, el hombre tiene el celular de Dios. Que no acertó con la designación de Julio Zamora como técnico y hasta se peleó con Carlos Ramacciotti (le ganó una Promoción a Olimpo y ascendió a Primera); en esta temporada desfilaron dos técnicos de la casa, Jorge Guyón y Luis Sosa. No hubo caso.

Pero Pérez jugó una carta sorpresa y rompió los pronósticos; en enero llevó a Zielinski y Belgrano, que estaba enfermo, se recuperó. Ni así, ni en plena crisis deportiva del club, él había perdido la calma. La calma que es la cara de Belgrano.

*De la redacción de Diario Perfil

26/6/2011

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