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Negocios

04/07/2011

El impactante despacho de Moreno, el funcionario más polémico del Gobierno

La foto de Cristina boxeando o con casco. La oficina del secretario de Comercio Interior está llena de otros mensajes. Decorado ultraperonista e historias de discusiones con empresarios.
EL DESPACHO. Kirchnerismo explícito, guantes y precios.
EL DESPACHO. Kirchnerismo explícito, guantes y precios.
EL DESPACHO. Kirchnerismo explícito, guantes y precios.

Por Pablo Javier Blanco *

Algunos dicen que es un santuario peronista. Otros lo ven como lo más parecido a una sala de interrogatorios. Y hay quienes dicen que allí trabaja el “mismísimo demonio”. El secretario de Comercio lo ve como su hogar, el espacio donde pasa la mayor parte de su tiempo durante el día. En exclusiva, LIBRE muestra por primera vez cómo es el despacho del funcionario más polémico de la administración K.

La oficina donde Moreno negocia, aprieta, mete miedo y controla como un soldado los precios tiene un decorado ultraperonista, con varios detalles kirchneristas. En sus paredes se reparten cuadros de Juan Domingo Perón y de Evita, con fotos del ex presidente Néstor Kirchner y la actual mandataria, Cristina Fernández.

La imagen de Kirchner está en una ubicación estratégica: colgada bien alto, mirando hacia la mesa de reuniones, en un marco dorado. Es imposible no ver el rostro del padre del modelo K sentado en el sillón de Rivadavia, observando estático lo que pasa.

Cristina tiene una presencia más pequeña, pero colorida. Sobre un mueble de madera, Moreno tiene un portarretratos con dos fotos de CFK. En una, se ve a la mandataria con un casco rosa, estilo Penélope glamour, que le regalaron los hermanos Patronelli, campeones del Dakar; y en otra, aparece con guantes de box, también rosados, en guardia.

Sentido

Las situaciones en las que aparece la Presidenta tienen un doble sentido en el mágico mundo de Moreno. “Tengo casco o guantes. ¿Qué eligen? Hay para elegir”, fue la frase que lanzó durante una reunión del directorio de Papel prensa que terminó en escándalo. Ese episodio quedó registrado en video, y las imágenes del “Napia” a los gritos se hicieron famosas.

Otro personaje histórico que ambienta el despacho de Moreno es el general José de San martín, por quien el secretario siente fanatismo. Hay varios retratos del libertador de América, a caballo, posando, en color y en blanco y negro. El cuadro más grande que hay en su oficina es uno del padre de la Patria, solo opacado por el gigantesco mapamundi que tiene detrás de su escritorio.

El espacio que Moreno ocupa desde que Kirchner lo convocó para frenar la inflación también está adornado por objetos del trabajo que lo obsesiona: el control de precios. Una pizarra con el valor de la CARNE (que actualiza él mismo todas las semanas), un gráfico con las partes que se faenan de una vaca y hasta fotos suyas en situaciones particulares –como un montaje en el que se lo ve haciendo un fuck you– completan el particular diseño interior de la oficina más temida de la era K.

Imponente

Más allá de su decoración,el despacho de Moreno es imponente por lo que pasa ahí todos los días. Esa oficina fue el escenario de los cruces más duros del conflicto con el campo en 2008. Ahí se ultimaron los detalles sobre el informe Papel Prensa – La verdad.

Y en estos últimos días se firmaron las multas a las consultoras privadas que registran una inflación distinta a la del INDEC. Parte de la historia económica del modelo K y su fama de leyenda se gestó entre esas cuatro paredes, que considera “su lugar en el mundo”. Decenas de anécdotas pintan el poder y la impunidad que el economista detenta detrás de su escritorio.

Una vez, al negociar con empresarios jóvenes, los obligó a mostrarle la suela de sus zapatos. “Están sin gastar, no han caminado nada”, los intimidó, y les recordó por qué lo llaman “Poronga”: “Les voy a explicar una cosa: esta nueva gestión se va a manejar con pelotas, y el que tiene las pelotas más grandes soy yo. ¿Me escucharon?”.

Productores

Sus últimas víctimas fueron los productores yerbateros, que relataron su particular encuentro con Moreno jugando de local. El controvertido funcionario jamás los dejó hablar, ni exponer su reclamo para aumentar el precio del kilo de yerba. “Insolentes, acá no se aumenta nada”, disparó con una mirada fulminante.

Sergio Delapierre, representante de los secaderos, señaló que Moreno no los insultó porque no le hizo falta. “Usó vocablos duros, amenazó a los productores con mandarles inspectores y apeló a varios epítetos”. Sin importarle nada, le gritó a uno de los yerbateros, considerado uno de los pioneros de la industria. “Fue como un cachetazo de palabras duras”, graficó un presente.

Demonio

Carlos Ortt, otro de los que pisaron su despacho, fue más extremo al describir el momento que les tocó vivir.

Nos reunimos con el mismísimo demonio”. Los representantes del Instituto Nacional de Yerba Mate habían llegado ahí para gestionar un aumento de dos pesos. Tenían el apoyo del gobernador K Maurice Closs. Eso poco le importó. “Si no saben producir yerba barata, dedíquense a otra cosa”, los retó, y finalizó la reunión. Una semana después, tras las amenazas, autorizó el aumento.

Galería de Fotos | El despacho de Moreno por dentro »

*Redactor Jefe de Diario Libre

4/7/2011

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