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Economía

14/08/2011

Debate entre economistas: cómo se prepara Argentina para enfrentar a la crisis financiera

Mesa de debate. La mayoría coincide en que la situación fiscal es débil para dar una respuesta a la nueva turbulencia global. El mundo crecerá muy poco, lo que acotará a los emergentes.
Perfiles. Vasconcelos (Ieral), Levy Yeyati (Cipec), Kulfas (Aeda) y Secco.

Que la economía global tendrá un crecimiento anémico, lo que acotará el desempeño de los emergentes, es una de las principales coincidencias en una mesa de debate entre cuatro economistas destacados de diversas vertientes reunidos por PERFIL para analizar el impacto de la crisis financiera global.

Participaron el ex Barclays y actual director del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), Eduardo Levy Yeyati; Jorge Vasconcelos del Ieral, de la Fundación Mediterránea; Matías Kulfas, presidente del centro de estudios cercano al kirchnerismo, Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (Aeda), y Luis Secco.

Todos coincidieron en que el impacto de la crisis en la economía local sería menor que el de 2009. Pero tres de ellos destacaron que el país ya no cuenta con las fortalezas que le permitieron entonces amortiguar sus efectos. Es decir, los superávits gemelos, antes sólidos, se debilitaron en los últimos años. A esto suman la fuga de capitales y la inflación. La disidencia es de Kulfas, que considera que el modelo económico mantiene sus pilares.

—¿Cuál es el escenario internacional más probable?
SECCO: Me preocupa más la situación en Europa que en los EE.UU. El efecto de una Europa convulsionada sobre el humor de los mercados va a perdurar. En los EE.UU. la situación es un poco más favorable. En ambos casos, hay crisis de liderazgo político. En Europa, hay fallas de coordinación de políticas económicas mucho más groseras que en los EE.UU., donde los fundamentos son mejores y el debate económico cambió en los últimos seis meses. Hubo un aprendizaje muy rápido y este acuerdo fiscal es un progreso enorme. En Europa, el proceso es mucho más lento. El factor político es clave. En las economías emergentes, el factor político siempre ocupó un rol central. En el mundo desarrollado, la política no tenía siempre la última palabra y el gran tema ahora es cómo incorporar la cuestión política.
KULFAS: Parte de la salida de la crisis de 2008 es el problema. Los bancos se apalancaron con activos “tóxicos”. El sector público terminó asistiendo al bancario y sobreendeudándose más. El sobreendeudamiento de estos países habla de cierta inviabilidad de una salida rápida de la crisis si no se tiene en claro cómo se hace para reducir el nivel de pasivos. Economistas no heterodoxos hablan de permitir que las familias de los EE.UU. dejen de pagar por un tiempo el capital no amortizado de sus hipotecas. En ciertos países europeos, se habla de licuar deudas con inflación o de reestructuraciones. Hay un problema de fondo que, mientras no se lo termine de abordar, va a ser muy difícil una salida sustentable de la crisis.
LEVY YEYATI: Hay diferencias entre esta etapa de la crisis, que arrancó el año pasado, y la crisis que se inició en 2007. Siempre fue una crisis de sobreendeudamiento, pero en la primera etapa afectó fundamentalmente a los hogares de los EE.UU. y, vía contagio, a sectores del sistema financiero del mundo. Hubo un rescate tradicional: lo que no podían pagar los privados lo asumió el Estado. Hoy hay una crisis de deuda pública. El espacio fiscal de estas economías en la primera etapa de la crisis ya no existe y hay que reestructurar la deuda o licuarla con inflación. El Tesoro de los EE.UU. no puede reestructurar y el Estado francés tampoco porque el sistema monetario internacional necesita activos de reserva. Los sustitutos –el oro, franco suizo– no tienen ni la capacidad de absorción, ni el tamaño de mercado. Entonces, hay que licuar la deuda con inflación. Esto es lo que los EE.UU. tratan de hacer en los últimos doce meses. Lo que generaron hasta ahora es una fuga de capitales hacia los mercados emergentes e inflación y apreciación en esos mercados. El temor de los mercados es que los EE.UU. se conviertan en Japón. Si no crece y Europa sigue demorando resolver la deuda de los socios, podría haber un muy bajo crecimiento mundial, con un sólo motor, China, que está preocupada por la inflación y tratando de desacelerar. Esto repercutiría en la demanda mundial, en los precios de las commodities y en la propensión a invertir.
S: Eduardo habló de crecimiento más bajo. Eso es importante porque si uno se deja llevar por el pánico, se concluye que se puede entrar en otra gran recesión o depresión y me parece que ese no es el escenario que tenemos por delante.
VASCONCELOS: Coincido. Es una crisis seria pero no está desorganizando la economía mundial, ni es la del 30, ni la de 2008. Hay riesgos mayores como si habrá un default desordenado en Europa o si EE.UU. podrá evitar la deflación, pero no les asigno alta probabilidad.

— ¿Cómo debería prepararse el país para un escenario de poco crecimiento del mundo desarrollado?
V: Primero, frenar la inflación en dólares. Segundo, eliminar los cupos y las prohibiciones de exportar para el sector agropercuario, para incentivar más la siembra y la aplicación de tecnología para aumentar los rindes. Tercero, eliminar las retenciones de 5% a la industria y a las economías regionales. La tasa de interés cero en EE. UU. seguirá hasta 2013, así que seguirán exportando inflación en dólares.
K: Hay que remarcar las fortalezas argentinas para afrontar la situación. Lo demostró en 2008 y hoy no hay grandes diferencias estructurales. El país tiene una cuenta corriente positiva, un sector público con una política fiscal activa y una gran capacidad para generar recursos y administrarlos, con lo cual hay un amplio margen de maniobras. La Argentina hoy está sólida. El país viene de un año de crecimiento muy intenso, un sector manufacturero en expansión, con inversiones. Una novedad respecto de 2008 es la maduración de los diálogos de integración financiera regional en el Banco del Sur y la Unasur.
LY: El Gobierno dio señales de capacidad de generación de recursos pero eso no garantiza que pueda hacerlo a futuro. Tiene menos espacio fiscal para paliar la crisis. En 2009 hubo un impulso fiscal importante, que todo el mundo bendijo. Hoy, en cambio, tenemos un déficit importante, subsidios que exceden con creces lo proyectado. Siempre se pueden manotear alguna otra caja, pero no hay tantas. Se pueden seguir financiando gastos públicos haciendo desahorrar a los jubilados. Pero es muy difícil hoy fondear un impulso fiscal como el de 2009. Hay un aumento de la salida de capitales. Si hoy tuviéramos una situación parecida a 2009, no podríamos dar una respuesta fiscal tan rápida y tan poco traumática como la de 2009.
S: Hay mucho menos grado de libertad hoy que en 2008 para enfrentar un shock externo que persista en el tiempo. Para mí, este shock será de menor envergadura que el de 2008, con consecuencias reales que van hacia una desaceleración de la tasa de crecimiento global, pero sin una caída en el producto global como 2008. Pero los márgenes fiscales, reales y del sector externo son menores.

¿Somos caros o baratos en dólares? »

De la Redacción de Diario Perfil

14/8/2011

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