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Negocios

02/09/2011

Sacyr y Pemex controlan ya el 29% de Repsol YPF

Cierra una operación relámpago al comprar el 4,6% de la petrolera por 1.200 millones de euros. Las dos empresas quieren quedarse con el manejo de la petrolera.
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Por Sergio Manaut *

La ficha que juntos movieron la constructora española Sacyr Vallehermoso y la petrolera estatal mexicana PEMEX busca modificar un tablero que excede el pretendido control de Repsol YPF.

Detrás de estos logos, hay tres hombres con intereses muy distintos, que incluso van más allá del bunker de la petrolera, en la señorial avenida madrileña de La Castellana. Salvo para uno de ellos, Antonio Brufau. El catalán, actual presidente de Repsol, teme, y con razón, engrosar la lista de desempleados si finalmente Sacyr y PEMEX logran hacerse con el control de la empresa.

Luis de Rivero, presidente de Sacyr, y famoso, entre otras cosas, por su pésimo carácter, desde hace tiempo intenta hacerse con el control de Repsol YPF – es su principal socio con el 20% de las acciones –, de hecho, y siempre con el beneplácito del ministro de Industria español, Miguel Sebastián, lo intentó de mil maneras con otros tantos potenciales socios. Así, desfilaron por el despacho ministerial representantes de compañías de la talla de la rusa Lukoil y la china Sinopec. El final, hasta ahora, siempre fue el mismo: Rivero mordiendo el polvo y Brufau cobrando su suculento sueldo.

Pero ahora las cosas parecen haber cambiado. La alianza que selló con PEMEX, a través de su director general, Juan José Suárez, da la impresión que Rivero finalmente encontró el camino que lo lleve a controlar las riendas de una de las empresas más emblemáticas para los españoles. Suárez, a pesar de su muy buena relación personal con Brufau, no dudó en acercar al abismo a su amigo.

PEMEX, que posee actualmente un 4,87% de las acciones y se comprometió a adquirir otro 5% adicional en las próximas semanas, no solo basa gran parte de su poder en los papers que lo acredita como socio de Repsol, que guarda en su caja fuerte bajo siete llaves, sino también en la jerarquía que le otorga ser uno de los accionistas de mayor antigüedad de la petrolera.

Qué gana, o mejor dicho, qué pierde Brufau si la guerra por el control de Repsol YPF se decanta a favor de Sacyr y PEMEX, está más que claro. Ahora queda por desvelar el premio que se llevarán los vencedores. Y la respuesta hay que buscarla más allá de la Castellana, incluso del otro lado del Atlántico.

Mientras Rivero prepara el serrucho que aplicará bajo la poltrona de Brufau, Suárez afila la tijera con la que cortará en pedacitos a Repsol YPF. PEMEX quiere como pago los activos de Repsol YPF en América Latina. Pasaría, además, a ser profeta en su tierra, ya que en México Repsol YPF goza de una fuerte presencia en todas las líneas del negocio petrolero: exploración, explotación, refino, suministro y comercialización.

En la Argentina, PEMEX poco puede hacer ya que el Estado posee una acción de oro sobre YPF. Brasil, entonces, es el objetivo. En los últimos años la presencia de Repsol en el gigante sudamericano se acrecentó, hasta el punto de llegar a ser estratégica, sobre todo tras el acuerdo de colaboración cerrado con Sinopec.

Pero antes, el área financiera de PEMEX tiene que hacer los deberes. Según el diario español El Economista, el acuerdo al que habrían llegado Sacyr y los mexicanos destaca que la venta de los activos latinoamericanos a PEMEX se llevaría a cabo “en un plazo razonable”. Sucede que la deuda de PEMEX ronda los 35 mil millones de euros y para este ejercicio se comprometió a captar unos 5.545 millones de euros. Por otra parte, el 5% adicional de las acciones de Repsol YPF que se comprometió a adquirir en las próximas semanas, le acarrearía a PEMEX un desembolso de 1.200 millones de euros.

Tampoco pasó desapercibida la implicación en las negociaciones del embajador mexicano en España, Jorge Zermeño, y menos aún la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de México en la reunión que mantuvieron Rivero y Suárez con el ministro Sebastián. En España se interpreta que este apoyo gubernamental está relacionado con las elecciones presidenciales que se celebrarán en México en julio de 2012. Felipe Calderón, quien irá por la reelección, está convencido que mostrar a sus compatriotas una PEMEX mucho más fuerte le ayudará a vencer al PRI.

¿Qué busca Rivero en todo esto? Víctima del estallido de la burbuja inmobiliaria, el mandamás de Sacyr se encontró fuertemente endeudado y con una brutal necesidad de financiación. Los bancos, para colmo, cerraron el grifo. El suicidio empresarial a la vuelta de la esquina. Sólo el brillo de su joya mas preciada, Repsol YPF, le mostraba la salida a situación tan incómoda. Los analistas apuestan que en caso de hacerse con el control de Repsol YPF, la política de dividendos será revisada al alza lo que le aportaría liquidez a Sacyr. Y el cheque del finiquito a Brufao.

* Desde Madrid especial para FortunaWeb

2/9/2011

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