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Economía

13/09/2011

Los argentinos tienen el menor consumo de carne de los últimos 53 años

En 2011 cada habitante come 52,3 kilos de carne vacuna por año, el registro más bajo desde 1958 de acuerdo a las cámaras del sector. Los precios crecen más rápido que la inflación y bajó el stock ganadero. Avanza el pollo.
En lo que va del año, el precio del kilo de minalesas en mostrador subió más que la inflación.
En lo que va del año, el precio del kilo de minalesas en mostrador subió más que la inflación.
Consumo interno de carne bovina por habitante. Clic para ampliar. (Fuente: IPCVA)

Por Juan Pablo De Santis *

Los argentinos redujeron sus compras de carne al nivel más bajo de los últimas cinco décadas. De acuerdo a un relevamiento de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), en 2011 el consumo per cápita de carne bovina se ubica en 52,3 kilos per cápita, el nivel más bajo desde 1958.

El dato surge al comparar la cifra del informe de CICCRA con la serie histórica de consumo interno del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El declive en el consumo por habitante comenzó en el año 2007, cuando se empezaron a esgrimir las primeras políticas oficiales de intervención en la comercialización de carne en el país.

En los últimos cuatro años especialistas consultados por FortunaWeb analizan que el declive en el consumo interno se explica por una baja en el stock ganadero (por el lado de la oferta) y el fuerte suba en el precio relativo de los cortes que supera a la inflación (por el lado de la demanda).

Ernesto Ambrosetti, jefe de estudios económicos de la Sociedad Rural Argentina, grafica una caída significativa en la oferta. “En 2007 teníamos 60 millones de cabezas de ganado, mientras que hoy rondamos las 48 millones. Las restricciones gubernamentales desanimaron a productores, que dejaron la ganadería para pasarse a otra actividad”.

La serie de consumo per cápita revela otro dato, por lo menos, llamativo: 2007-2011 es el único período en que el consumo de carne se deprimió en pleno crecimiento económico. De hecho, ahora el consumo hogareño de carne es menor al que mostraron los años 2001 y 2002.

“La inflación socava el poder adquisitivo y se encarece en relación a los sueldos que paga la economía. Los consumidores bajan el nivel de sus compras por cuestiones de precio”, concluye Ambrosetti.

Entre el nacimiento de un ternero hasta la faena tarda entre dos y tres años. Es decir, la actual oferta cárnica es reflejo de las decisiones que tomaron productores y Gobierno entre mediados de 2007 y 2008.

En 2011 el precio del kilo de minalesas en mostrador subió más que la inflación.

Cuestión de precio

Agustín Salvia, doctor en ciencias sociales y director del Observatorio de Deuda Social de la UCA -que realiza investigaciones económicas y sociales-, explica que “no creo en otra explicación para el descenso en el consumo de carne que la evolución de los precios internos. Los cambios de hábito en el consumo son muy lentos, no se ven de un año para el otro”.

“La inflación no es menos que 20% anual y este nivel implica que en el presupuesto familiar haya ajustes en un contexto de suba de precios permanente”, afirma Salvia y estima que, a los actuales valores, la gente que come carne dos o tres veces por semanas es de clase media.

Para los investigadores sectoriales de CICCRA, todavía los precios no alcanzaron su techo. Estima que los precios “seguirán subiendo por encima de la inflación estimada por las consultoras” y ejemplifica que durante 2011 la carne al mostrador (nalga para milanesas) se encareció 11,6%, apenas superior a la inflación difundida desde el Congreso Nacional.

POLLO. Se posiciona como uno de los sustitutos más fuertes de la carne bovina.

Crecimiento pollero

En contrapartida de la pérdida de terreno en la ganadería, los avicultores expanden sus fronteras de negocios. ¿Más consumidores se han volcado al pollo como sustituto de los cortes bovinos? Las estadísticas de venta doméstica dan alguna pista:

– En los últimos ocho años el consumo per cápita de pollo creció en 17 kilos: pasó de 20kg en 2003 a 37 kg en 2011, de acuerdo al Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).

– En ese mismo lapso de tiempo, el consumo per cápita de carne vacuna bajó en 8,8 kg, según el IPCVA.

Mientras tanto, los empresarios polleros se entusiasman con estadísticas más que favorables para el corto plazo. De acuerdo a CEPA, para el 2017 el consumo por habitante en sus sector podría avanzar hasta 44 kg, tanto como un margen de 15,9% más frente a los valores actuales.

* Editor de Economía de Perfil.com
Twitter @juanpdesantis

13/9/2011

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