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Editor

27/12/2011

El particular tecnócrata de Rajoy

Por Sergio Manaut
Luis de Guindos

El flamante presidente del gobierno español colocó al frente del ministerio de Economía a Luis de Guindos, quien era presidente para España y Portugal  de Lehman Brothers en pleno estadillo de las subprime.

Tanto la prensa conservadora –mayoritaria en España -, como el periódico El País, de tendencia centro-izquierda, coincidieron en  destacar que el primer gobierno de Mariano Rajoy deparó muy pocas sorpresas. Hombre de pocas palabras, aspecto aburrido y previsible hasta el hartazgo, sentó alrededor de la mesa del Consejo de Ministros a gente de su máxima confianza, incluso amigos personales. Rajoy sabe muy bien que en los días que corren necesita una guardia pretoriana que lo proteja y le ayude a mantenerse en el poder, a pesar de contar con una holgada mayoría absoluta, hoy imposible de garantizarle que el piso no se moverá debajo de sus pies.  El ejemplo de Grecia e Italia están demasiado cercanos como para no prestarles la debida atención.

Vayamos por partes. Tanto griegos como italianos vieron cómo de un día para el otro sus mandatarios fueron reemplazados por  interlocutores fiables  para las instituciones europeas, pero,  sobre todo, para el tándem Merkel-Sarkozy. Primero fue  Lukás Papademos, un tímido técnico y ex vicepresidente del Banco  Central Europeo, quien se hizo con el sillón más preciado de su país, el mismo que ocupaba el Primer Ministro Yorgos Papandreu.  A Silvio Berlusconi, en Italia, le sucedió el ex comisario europeo para la Competencia, Mario Monti. Tanto a Papademos como a Monti  les cabe, como traje a media, el rótulo de tecnócratas.

Rajoy tomó nota del deseo de Europa de hablar con funcionarios que conozcan su lengua y códigos.  Y antes que el resurgido Protectorado europeo le imponga, en el mejor estilo colonial, a un tecnócrata, él buscó anticiparse y colocó al suyo al frente de la economía del país. Incluso, desdobló la cartera en Ministerio de Economía, con foco en la crisis de deuda y en el déficit fiscal; y Ministerio de Hacienda, encargado de las cuentas territoriales, a cuyo frente puso a Cristóbal Montoro,  su fiel escudero en temas económicos durante la larga travesía en la oposición.

Pero, ¿es realmente De Guindos un tecnócrata? Si se compara su trayectoria profesional con la de Papademos o Monti, difícilmente quepa en esa definición. De Guindos no es un político en el sentido estricto del término, ni siquiera está afiliado al Partido Popular, a pesar de haber sido secretario de Economía, bajo el mandato de José María Aznar, del entonces ministro de Economía y efímero director gerente del FMI, Rodrigo Rato.

De Guindos es un hombre formado en el mundo de la banca. Sus abultados salarios provinieron de la actividad privada, incluso como consejero de importantes empresas españolas. Está claro que no se hizo millonario con la secretaría de Estado que en su momento ocupó.  Entonces, ¿por qué se insiste en llamarlo tecnócrata? Ensayemos una respuesta. España está muy mal y los españoles aterrorizados.  A la sociedad –que por el estado de ánimo descrito todo lo da como bueno , y menos discute-, se le dijo que De Guindos es un técnico y se pasó de puntillas por su pasado en Lehman Brothers.  El zorro cuida ahora a las gallinas.

¿Acaso tuvo Rajoy un ataque de irresponsabilidad? No. Rajoy  simplemente hizo gala de su reconocido pragmatismo.  Pasada la campaña y los discursos electoralistas, el político gallego, ya instalado formalmente   en La Moncloa, dejó en claro la prioridad de su gobierno: la reducción del déficit fiscal sin fijarse en costos sociales, al tiempo de enviar señales que generen confianza a Europa e instituciones financieras internacionales mostrándose como un gobernante dócil y sensible a sus mandatos. Sin olvidar, claro, a su público interno, la derecha española, quizás una de las más conservadoras y ligadas al poder económico –y de la iglesia católica – del viejo continente.

Así las cosas, Rajoy, aprovechando el miedo que tiene paralizada a la sociedad española, impuso como ministro de Economía al empleado del símbolo de la crisis financiera internacional. Es por lo menos llamativo que con semejante antecedente De Guindos tenga bajo su responsabilidad llevar a España al crecimiento económico, sin mencionar que su carrera política no se haya truncado, teniendo en cuenta el valor de los símbolos en ese terreno.  Mientras  la sociedad calla y traga; las gallinas temen por su vida; el establishment aplaude al previsible Mariano Rajoy.

* Especial para Perfil.com desde Madrid

27-12-2011

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