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Editor

29/12/2011

Bodegueros argentinos con más dudas que certezas

El 2012 presenta preocupaciones para empresarios del sector. Competencia interna, escasez de crédito, mayor presión tributaria y pérdida de rentabilidad son las mayores amenazas. Tendencias del mercado.
Viñedos

La inflación sigue primera en la lista de preocupaciones del sector vitivinícola de cara al 2012. Además de este, que fue el factor que más perjudicó a la industria del vino en el año (especialmente al sector exportador) y se estima seguirá siéndolo en 2012, hay otros escenarios, como el de la creciente competitividad en el mercado interno, la sequía de crédito, la mayor presión tributaria y la escasez de mano de obra calificada para viña y bodega.

Empresas consultadas por el portal Área del Vino -desde las de mayor tamaño hasta bodegas pequeñas- coincidieron en señalar que 2012 presentará para la industria del vino, nuevos desafíos que demandarán fortaleza e ingenio, ya que no se resolverán sólo con las ventas.
Así lo resumió Luis Steindl, gerente de operaciones de Bodega Norton: “Vamos a seguir vendiendo, estoy confiado, pero el problema no es el mercado en sí mismo, sino si ganaremos dinero y hasta cuándo vamos a seguir trabajando por un magro 2% de rentabilidad. A estas preocupaciones sumamos la competencia interna, ya que muchos de los que no pudieron vender en el exterior comenzaron a pujar dentro del mercado interno con prácticas que distorsionan los precios”, añadió.
Por su parte, Alberto Arizu, gerente comercial de Luigi Bosca y presidente de Wines of Argentina, puso el acento en dos  temas puntuales: el precio de la uva y los salarios. “Cómo se comportará la paritaria del sector (tenemos expectativas de mayor moderación) y los precios de la uva, que tienen impacto sobre los costos de producción, en general está entre nuestras principales preocupaciones”.
En cuanto a exportaciones Arizu evaluó que “la situación externa  no es favorable. Si bien no vemos una mayor turbulencia, creemos que la desaceleración de Brasil o Estados Unidos, colaborará a un mercado más competitivo y menos expansivo. Europa, seguramente tendrá complicaciones, por lo que no podemos esperar demasiado y Asia, donde la Argentina crece a buen ritmo, tiene una base aun pequeña. Quizás las expectativas moderadas de exportaciones generen mayor presión en el mercado local, que a su vez no está en un proceso expansivo, por lo que la situación será de mayor competencia”, indicó en coincidencia con Steindl.
Arizu dijo a su vez, que los costos de distribución seguramente será un tema importante, por el alto impacto que tiene sobre la cadena de abastecimiento de la vitivinicultura.
Vino de menos de US$ 26 FOB, un segmento que no se recuperará

Las fuentes consultadas indicaron que con el nivel de precios y costos actuales, difícilmente se recupere el espacio perdido en el segmento de menos de US$ 26 FOB la caja de 9 litros.

“Hasta el momento, tenemos un estancamiento del vino fraccionado. Esto podría profundizarse el año entrante ya que la estrategia del sector es concentrarse en segmentos medio altos en el cual las perspectivas de crecimiento son bajas”, evaluó Alejandro Vigil, chief winemaker de Catena Zapata.
Leandro Bastías, gerente de Exportaciones de Trivento, subrayó que esta pérdida “está claramente explicada por la combinación de tipo de cambio estable e incremento de costos internos por inflación. Creo que de continuar la actual tendencia y las condiciones macroeconómicas, los vinos embotellados en estos segmentos de precios seguirán en declinación y aumentarán los despachos a granel tal como ha sucedido este año”.
La consecuencia más crítica para la industria, añadió Bastías, “es que la única forma de no perder espacio en las góndolas con productos de estos niveles de precios es analizar el despacho a granel y posterior embotellado en destino, con las consecuencias que esto podría tener en la oferta de puestos de trabajo que la industria ofrece”.
Andrés Belinsky, director comercial de Bodega Benegas, advirtió al unísono con sus colegas, que si en 2012 continúa el dólar por debajo de la inflación, seguiremos viendo una caída de las exportaciones en vinos de menos de  US$ 30 la caja. “Es muy importante trabajar conjuntamente con las bodegas y las instituciones estatales para frenar la pérdida de competitividad de esos segmentos. La Argentina todavía debe instalarse definitivamente como categoría de vinos en el exterior y todo espacio de góndola que no ocupe un vino argentino, lo ocupará Chile, España o Sudáfrica. Esta situación puede afectar en el largo plazo, a los vinos de precios más altos también”, advirtió.
Para Guillermo Banfi, de Bodega Sur de los Andes, la pérdida de competitividad en estos segmentos que ha tenido Argentina en los últimos 3 años -que en góndola se traducen en vinos de US$ 10 la botella- traerá claras consecuencias negativas para la categoría.
“Estados Unidos, el principal mercado para la Argentina, vio una disminución importante en volumen en sus exportaciones de vino fraccionado en 2011 a pesar de haber logrado un mejor precio promedio. Esta tendencia seguirá en el 2012 con menores volúmenes en litros y un precio promedio que tenderá a estancarse”, concluye el boguero.
Fuente: Gabriela Malizia, Área del Vino.
29-12-2011
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