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Economía

03/02/2012

Miguel Bein: “Hasta abril seguirá represión importadora”

El economista sostiene que la medida no sirve si no es tomada en un marco planificado. Por qué cree que puede flexibilizarse en el segundo trimestre.
AMPLITUD. El economista Miguel Bein no comparte muchas medidas del Gobierno pero elogia la política de desendeudamiento y la valentía de la Asignación por Hijo.

La claridad conceptual le permite a Miguel Bein hacer fácil lo difícil. Descascara el barniz que cubre la superficie de las noticias en busca de profundidad. Se despoja de ideologismos y va encontrando las respuestas a los temas que marcan el paso de la economía nacional: la restricción a las importaciones, el recorte de los subsidios públicos o el control sobre la compra de divisas.

A su espalda, los trenes no dejan de pasar, incansables tras los ventanales de su oficina. El director de la consultora Bein y Asociados es sincero: reconoce que no comparte muchas de las medidas adoptadas por el Gobierno, pero al mismo tiempo elogia la política de desendeudamiento y enfatiza que fue “valiente” lanzar la Asignación Universal por Hijo.

Dista de ser alarmista. Sus números prevén un escenario de corto plazo donde el PBI crecerá 3,5% y el dólar trepará hasta $ 4,77, con bajo desempleo y una tasa de inflación del 20%.

FORTUNA: El superávit comercial ha pasado a ser prioridad para el Gobierno. ¿Coincide en la forma en que se lo preserva?

BEIN: Llegamos acá como resultado de dos años en los cuales el promedio de las remuneraciones en la economía argentina aumentó en dólares un 50%. Esto quiere decir que hubo un aumento enorme de la capacidad adquisitiva en dólares. Y eso generó una suba muy fuerte en la demanda de productos que tienen un componente importado alto. Típicamente la electrónica de consumo, los electrodomésticos, las motos, los autos. Son todos sectores que tienen un déficit de divisas muy importantes.

FORTUNA: ¿El control férreo se volvió inevitable?

BEIN: Esta era una economía a la que le sobraban dólares en 2010, y se convirtió en una economía en la que no sobran. Tampoco faltan desde el punto de vista macroeconómico. La Argentina pasó de manejar durante varios años superávit en la cuenta corriente externa de la balanza de pagos de u$s 8.000 millones por año, a bajar en 2010 a u$s 4.000, y en 2011 cerró en u$s 1.000 millones positivo luego de tres meses de control férreo en las importaciones.

Seguir leyendo el reportaje en esta edición de la revista FORTUNA

3-2-2012

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