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Economía

30/03/2012

Axel Kicillof: el nuevo estratega de Cristina

El encanto de la Presidenta por las “clases” del viceministro de Economía. La división de roles con Moreno. El sueño del plan quinquenal.
Axel Kicillof CEDOC
ESTRATEGA. Axel Kicillof visita entre dos y tres veces por semana la residencia de Olivos, y allí departe sobre cómo imperan las fuerzas de la economía.

Cristina Kirchner es la única que le italianiza el apellido. “Kichilof”, pronuncia cada vez que habla de política económica en un acto, transformando la “c” en “ch”. Y lo hace cada vez más seguido, porque hoy lo que sucede en la Argentina y en el mundo llega a la jefa de Estado a través de los ojos de Axel Kicillof, el viceministro de Economía que desde una fuerte estima presidencial no para de construir poder dentro del Gobierno.

Aunque su cargo oficial es el de Secretario de Programación Económica y Planificación para el Desarrollo, y en el organigrama se encuentra por debajo el ministro Hernán Lorenzino, en los hechos juega un papel mucho más importante.

Integrante de La Cámpora, la organización que comanda el hijo de la Presidenta, Máximo Kirchner, el economista de 40 años formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ex investigador del Conicet, cumple en el fondo el rol de “explicador presidencial”. Visita entre dos y tres veces por semana la residencia de Olivos, y allí departe sobre cómo imperan las fuerzas de la economía.

Kicillof, de hecho, parece que siempre se hubiera preparado para su función actual. De buen rendimiento universitario, le dedicó 8 años de su vida a preparar su tesis doctoral sobre el pensamiento de John Maynard Keynes, que en 2006 le valió el Premio Facultad.

Se considera estudioso también de Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx, autores que recorrió de la mano del profesor Pablo Levín, con quien condujo el Centro de Estudios para la Planificación del Desarrollo (Ceplad).

Está convencido de que el mundo ha vivido “una etapa de oscurantismo monetarista” de la que la última crisis financiera permitió empezar a salir con la instrumentación de medidas keynesianas. “La ortodoxia económica está en una bancarrota teórica”, decía el año pasado cuando le tocaba hablar en las Jornadas Monetarias y Bancarias del Banco Central.

Qué mejor -habrá pensado cuando fue nombrado en su actual cargo, en diciembre pasado- que poner en la práctica todo lo que enseñó en los claustros sobre Macroeconomía. Pero nadie esperaba semejante crecimiento personal en menos de 5 meses.

Cristina comenzó a escucharlo y se encontró con la posibilidad de poner como subsecretarios y directores nacionales a muchos de sus colegas con los que había transitado la militancia universitaria en la agrupación TNT y el desempeño profesional en el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA).

Nicolás Arceo, subsecretario de Planificación y Augusto Costa, al frente de una subsecretaría de Mejora de la Competitividad, son los dos exponentes más claros de su avanzada en los rangos técnicos del Ministerio.

Otros nombres que se sumaron son los de Emmanuel Álvarez Agis, subsecretario de Programación Económica, y Federico Marongiu, coordinador general institucional, todos cercanos a Kicillof.

Otra técnica afín, Ceclia Nahón -con quien ahora estaría algo más distanciado- trabaja en Comercio Exterior en la Canciillería.

El consenso en la administración central es que Kicillof se ha convertido en la única figura de peso que dio el Palacio de Hacienda desde que se fue Roberto Lavagna, más allá del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Continuar leyendo la nota de tapa en esta edición de la revista FORTUNA.

30-3-2012

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