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Otro economista de EE.UU. elogia las políticas de CFK, y uno local le contesta

Mark Weisbrot avala la gestión del Gobierno argentino desde que comenzó la crisis internacional. Qué opina de la inflación y de Brasil. Cuál es la réplica del economista argentino Adrián Ravier.

VISIONES. Los jovenes economistas, el estadounidense Mark Weisbrot y el argentino Daniel Ravier con opiniones diferentes sobre el Gobierno argentino y sus políticas.

En línea con el pensamiento de Paul Krugman, que recientemente también ha ponderado en forma positiva las políticas impuestas por el matrimonio Kirchner en los últimos años, el joven economista estadounidense Mark Weisbrot estima que a este ritmo la Argentina puede convertirse en el primer país de América latina de “ingreso alto”. Y, en igual sentido, apoya el retorno del control estatal de YPF.

Por su parte, desde su blog en Punto de Vista Económico, el también joven economista argentino Adrián Ravier le contesta para abrir el debate: “A la pregunta y respuesta, agrego mi propia respuesta para dar continuidad a la entrevista”, aclara Ravier.

¿Qué opina sobre la evolución de la economía argentina en los últimos años?

MW: Lo que el Gobierno hizo bien es que no sacrificaron el empleo y el crecimiento del país, en orden de bajar la inflación; eso es inusual en el mundo de hoy. Basta como mirar España, Grecia.
La realidad es que el crecimiento de la Argentina fue liderado por el consumo interno y la inversión doméstica, desafiando  muchas de las políticas del FMI. Algunos lo atribuyeron al mito del “boom de los commodities”, como una manera en que de decir que el crecimiento fue una casualidad.

AR: Mark Weisbrot confunde crecimiento con recuperación. Hay muchos gráficos que muestran la evolución del PIB argentino entre 2003 y 2012, los que dan a entender que finalmente conseguimos el tan ansiado milagro económico argentino. Pero esto no es cierto. Si el mismo gráfico toma el período 1998-2012, vemos que Argentina entró en recesión en el tercer trimestre de 2008, que la economía estuvo estancada entre 1999 y 2000 y que cayó en una profunda crisis entre 2001 y 2002. La economía empezó a recuperarse a partir de 2003, pero el pico de 1998, recién fue alcanzado en 2010. En otras palabras, la devaluación nos dejó con otra década perdida, y si bien el consumo y la inversión doméstica se recuperaron, no hemos podido extender el potencial de la capacidad productiva.
El modelo K nos permitió recuperarnos de la crisis de 2001-2002, pero tendrá graves dificultades no sólo para seguir creciendo, sino también para mantener el empleo actual.

Algunos critican a la Argentina por el nivel de inflación, ¿es importante, o cuán importante es para una economía el nivel de inflación?

MW: Hay toda una imbecilidad por ahí sobre las teorías de inflación y empleo. Sin embargo, la pregunta debería ser que nivel de inflación es tolerable para crecer y no hay un acuerdo, pese al empeño de los países desarrollados en controlar la inflación. Hace un poco más de 20 años una inflación al 20% fue la receta de crecimiento de Corea del Sur. Pero hoy el liberalismo es muy potente y hay mucha resistencia a hacer esas políticas.
Mucha gente no entiende y los medios toman ventaja de esa ignorancia, no te dicen lo que está pasando, sólo te hablan de inflación y que los precios suben. La inflación es un fenómeno complejo, depende de muchas cosas pero lo principal es que el acreedor pierde y el deudor gana. Esa es la razón principal por la cual los bancos centrales como Alemania están proclives a sacrificar empleo por inflación,  porque están más atentos a los intereses de los grandes tenedores de bonos y acreedores.

AR: Hasta el momento Argentina ha logrado convivir con una inflación en torno al 20 ó 25 %. Pero será muy difícil encontrar casos de países que hayan logrado extender esa convivencia en el tiempo. Argentina está jugando con fuego. Si hasta ahora esto se pudo sostener, es porque los trabajadores han podido recibir aumentos salariales que compensan la inflación. Aquí los sindicatos juegan un rol central.
El problema es que el modelo se está agotando, y día a día vemos que tanto el sector público como el privado tienen complicaciones para otorgar aumentos salariales que acompañen la inflación. Los conflictos sociales irán en aumento, primero con paros de los trabajadores de ciertas industrias, y luego con paros generales. En Argentina sabemos muy bien como termina esto, con quiebras generalizadas de empresas, desempleo creciente y un gobierno en bancarrota, que a medida que observa mayores dificultades fiscales, imprime más moneda, y esto a su vez, acelera la inflación.

¿Un ejemplo?

MW: Brasil. El año pasado Brasil, que está siguiendo más las recetas del liberalismo financiero pero creció sólo 2,7%. En cambio la Argentina creció más. En el 2002 Argentina y Brasil tenían casi igual ingreso per cápita. Hoy, ajustado por inflación, el ingreso per cápita es 40% mayor en términos de paridad de poder adquisitivo. La Argentina es el país más rico de la región (per cápita) según lo datos del último informe del FMI, el WEO,  y si continúa creciendo en esta forma será en el primer país de América Latina  en convertirse en un país de ingreso alto.

AR: Históricamente Argentina ha sido el país más rico de la región. Temporalmente abandonó esta situación por la fuerte crisis de 2001-2002, pero está claro que la recuperación de aquella crisis nos dejaría nuevamente por encima de nuestros vecinos. Sin embargo, la brecha se achicó mucho. Brasil y Chile hoy tienen niveles de PIB per cápita más cercanos al nuestro, y el potencial de crecimiento nos permite observar que esa tendencia continuará.
De nuevo, si uno compara el crecimiento de Brasil y Argentina a partir del 2003, se puede pensar que nosotros crecimos más rápido. Pero tomando la foto completa, desde 1998, la realidad muestra otra cosa. Brasil no tuve una caída de más del 10 por ciento del PIB en 2002. Por ello, el crecimiento brasileño, fundado en Inversión Extranjera Directa, permitió reforzar su capacidad productiva, mientras que nuestro crecimiento fue sólo recuperación.
En economía representamos esto con la Frontera de Posibilidades de la Producción. Digamos que Argentina prácticamente no movió la FPP, mientras que Brasil y Chile, lo hacen año a año.
Por último, si atendemos a las tendencias económicas para este 2012, el crecimiento esperado para Argentina es de sólo el 2 %. Fuera del imaginario colectivo del Gobierno y del Indek, el modelo está agotado.

¿Qué números toma en cuenta para estas estimaciones?

MW: Todos. Utilicé todas las medidas de pobreza, las del INDEC y de otras las consultoras privadas. Y aún hubo una gran reducción de la pobreza y un gran descenso de la inequidad.

AR: La crisis de 2001-2002 nos dejó en una situación muy precaria, y gradualmente hemos ido abandonando esa situación. Esto signfica que se ha creado empleo y se ha reducido la pobreza. Pero el empleo creado ha sido fundamentalmente público, y esto significa que habrá serias dificultades para sostenerlo en el largo plazo.
El gobierno se hizo accionista del campo al quitarle un 35 % de sus exportaciones. Además se estatizaron las pensiones, y se expropió el dinero de los contribuyentes. Además, el gobierno viene financiando una parte sustancial del presupuesto con dinero que imprime el Banco Central (que a su vez acelera el problema de la inflación). En el corto plazo, la teoría económica nos enseña que esto genera más empleo, pero en el largo plazo no se puede sostener. Argentina presentaba un ratio de gasto público sobre PIB de un 30 %. Este porcentaje hoy es del 45 %. Financiar este nivel de gasto, sólo es posible con expropiaciones continuas o emisión de dinero. De ahí que varios analistas hayan anticipado la expropiación de YPF o la toma de reservas del BCRA, pero hoy ya resulta lógico esperar una aceleración de la inflación desde 2013 en adelante.

¿Qué otros indicadores relevantes observa de las economía argentina?
MW: Un dato muy importante es la tasa de empleo, que es  aún más importantes que la de desempleo. La Argentina logró en los últimos años una tasa de empleo superior al 50% y aún hoy sigue siendo alta, un récord en el mundo de hoy. La tasa de empleo es más importante que la de desempleo, debido que la tasa de desempleo puede bajar por otras razones ajenas al crecimiento. Tomemos un caso reciente, de Latvia, un país donde la tasa de desempleo bajó por la tremenda emigración que hubo. Es decir, la Argentina tiene buenos indicadores económicos que una economía tiene que tener. Pero los medios sólo reportan inflación.

AR: De nuevo, el economista Weisbrot está tomando la generación de empleo que se concretó a partir de la recuperación de 2003. Luego de cualquier crisis, la generación de empleo es mayor que aquella que se consigue en una economía que no sufrió la misma situación. Pero lo que hay que observar es el empleo genuino. No es lo mismo tener millones de nuevas empresas creando empleo, que tener al Estado incrementando sus plantillas.
En países como España, esto se llama subsidio al desempleo. En la Argentina los mismos subsidios son creadores de empleo. La situación es alarmante, porque el legado del modelo K es una enorme cantidad de empleados públicos cuyos salarios no se pueden pagar sin emisión de moneda. El déficit fiscal ya es un hecho, y la impresión de moneda se acelera diariamente.

¿Cómo ve la reciente decisión de expropiar YPF?
MW: El Gobierno está haciendo lo correcto. Está revocando otra fracasada política neoliberal de los  `90 y poniéndose al día con sus vecinos y el mundo en materia de política energética.

AR: Es otro daño institucional que costará décadas revertir. Hoy justamente se publica un artículo en el diario español El País, donde se apunta a la baja calidad institucional de nuestro país. Pero concretamente sobre YPF, hay que decir que Argentina controló sus precios, prohibió la exportación de crudo, e hizo que el negocio desaparezca. La consecuencia lógica ante la política oficial, es que Repsol-YPF reduzca la inversión, y consecuentemente se vayan agotando las reservas. La nacionalización era un paso que tarde o temprano debía ocurrir.
Sin embargo, ahora el gobierno tiene un problema adicional a los ya mencionados, y es que debe encontrar urgente inversores que confíen en este gobierno y coloquen enormes sumas de dinero en la producción de crudo, confiando que después ese crudo sólo se podrá vender en el mercado local a precios artificialmente bajos. Es cierto que Kicillof ha dicho que los precios bajos son sólo hasta obtener el auto-abastecimiento de crudo, pero imaginar hoy niveles mayores de producción que los que la economía necesita, es ilusorio. Mi predicción es que muy pronto se habrán agotado las reservas y tendremos que importar más crudo que el que se compraba con YPF en el último período. Demás está decir que bajo correctos incentivos, YPF hubiera invertido en la producción de crudo y hoy este problema no existiría.

El director regional de FMI, Nicolás Eyzaguirre, sostuvo recientemente que la toma de control es un “asunto bilateral”. ¿Lo sorprendió esta posición del FMI de mantenerse a un costado?

MW: Hace 10 años ese comentario no lo hubiera dicho el Fondo. El FMI perdió su poder de persuasión en las políticas en la región. Por ejemplo, en el caso Bolivia, el Fondo no recomendaba la nacionalización años atrás. Pero tras la nacionalización del 2006, Bolivia incrementó sus ingresos anuales en 10% del PBI.

AR: Sinceramente, no presto atención al FMI, más que para criticar sus políticas. El FMI ha sido uno de los máximos responsables de la crisis argentina de 2001-2002. Durante la década de 1990 -igual que hoy- el gobierno aumentó el gasto público hasta duplicarlo. Por supuesto que la recaudación de impuestos no permitió pagar estos excesos, y el FMI ha permitido que la deuda pública sostenga el modelo. Argentina nunca debió alcanzar esos niveles de deuda. Lo curioso de aquella historia es que se relacione a la década del 90 con las ideas liberales o neo-liberales, cuando se trató más bien de otro gobierno constituido por políticos del mismo partido que el actual, el justicialista.

El FMI hoy perdió exposición con la región…

MW: Como acreedor, el FMI pasó de  una cartera de préstamos con América Latina casi 20.00 millones de dólares, a un poco más de 1200 millones de dólares y hoy casi toda la exposición del FMI es con Europa.

AR: Aquí coincido. Y es una buena noticia para América Latina, y una triste noticia para Europa. Si un país presenta dificultades fiscales, como es el caso hoy en los países PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), nada peor que alguien venga a ofrecer créditos. Esto invalida los incentivos para el ajuste fiscal. Lo que hace el FMI es ofrecerle más alcohol a alguien que tiene problemas con la bebida.

Mientras se debatía la cumbre del G20 y el FMI en Washington, los grandes medios financieros como Financial Times y Wall Street Journal, y también el Washington Post criticaron la medida sobre YPF en las tapas o en editoriales. ¿Por qué cree que lo hacen? ¿Cuál es su opinión respecto de los medios de comunicación en estos temas:inflación e YPF?

MW: Los grandes medios financieros toman el discurso liberal de los bancos centrales e interés financieros. Los medios tildan, al país, una vez más, de irresponsable, de que tiene discurso populista. Eso no habla bien del estado del periodismo sobre la economía. En particular, los medios criticaron a la Argentina por 10 años, desde el default. La crítica por YPF es una más. Recuerdo las proyecciones catastróficas del Financial Times, aún tres años después, de que la Argentina iba a desmoronarse, nunca se cumplieron. Y las proyecciones del FMI también fueron completamente erróneas. Hay una narrativa de que la Argentina es pecado, cometió pecado y en consecuencia debía ser castigada. Y están constantemente esperando el castigo, que nunca llega.

AR: Como economista heterodoxo, Mark Weisbrot encuentra vinculaciones de poder hasta donde no existen. Los medios tienen columnistas con distintas opiniones. Tiendo a estar de acuerdo con algunos y suelo diferir con la gran mayoría. Cuando estos medios hablan de Argentina, en general, lo hacen sólo superficialmente, pues desconocen lo que ocurre de este lado de la región.

Fue muy elocuente durante esta cumbre…

MW: Según la mayoría de la prensa de negocios, salir al mercado internacional y la inversión extranjera directa son los dos grupos más importantes que cualquier gobierno debe complacer. Como la Argentina no tomó ese camino, tal vez esa sea otra razón por la cual Argentina recibe tanta lluvia de críticas.

AR: La lluvia de críticas está justificada. Lamentablemente el panorama futuro es crítico.

¿Y qué pasa con Grecia? Hizo una reestructuración de deuda más grande y con más quita que la Argentina pero no lo llaman “default”, y los bancos aceptaron públicamente la quita, a diferencia de lo que hicieron con la Argentina.

MW: Por hacer una analogía, si miras Europa, una de las autoridades europeas tienen miedo de que Grecia tenga que dejar el euro, caiga en default, y luego empiece a tener éxito. ¿Y luego que?  ¿España haría lo mismo? Tienen miedo del contagio, es increíble.

AR: Antes del Euro, Grecia o España -al igual que Argentina hoy- tomaban el Banco Central e imprimían moneda propia para financiar los problemas de déficit. Devaluaban la moneda para ganar una supuesta competitividad, y evitaban así hacer los deberes, esto es, ajustar las cuentas a lo que los contribuyentes pueden y desean financiar. El Euro representa un cambio drástico en este sentido, porque los ojos están puestos en el problema de gasto que financia el “Estado de Bienestar”, y la salida sólo la encuentran en el ajuste.
A mi modo de ver el problema de Europa es el “Estado de Bienestar”. Si desean sostenerlo, y así evitar el ajuste, tendrán que abandonar el Euro y volver a los procesos inflacionarios y las devaluaciones competitivas. Esto sólo puede redundar en mayores dificultades para la Unión Europea.
Muchos anticipan la salida de Grecia de la Unión Europea. Yo coincido con ese pronóstico, puesto que no hay un claro convencimiento en ninguno de los países miembros, de que deben aplicar un ajuste fiscal severo sobre el Estado de Bienestar. Si el diagnóstico es incorrecto, el problema no se resuelve.

Fuente: Télam y Punto de Vista Económico.

24-5-2012

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