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Economía

30/05/2012

Juan Rosbaco: “Con la nacionalización de YPF no alcanza”

El ingeniero quimico fue profesor en 1992 en el ITBA del flamante CEO de YPF, Miguel Galuccio. Su visión sobre los problemas en infraestructura de la industria petrolera nacional. Falta de inversiones y el pozo de Vaca muerta.
Juan Rosbaco
JUAN ROSBACO. El ingeniero quimico fue profesor en 1992 en el ITBA del flamante CEO de YPF, Miguel Galuccio.

La expropiación de la mayoría accionaria de YPF no sorprendió a nadie.

Sí, en cambio, resultó llamativo para quienes no pertenecen al mundillo petrolero la designación de Miguel Galuccio como gerente general de la compañía.

Pero algunos sabían de él, entre ellos el ingeniero químico Juan Rosbaco, director de posgrados del ITBA, que lo tuvo como alumno en 1992 en la cátedra de Ingeniería en Reservorios.

La alta carga horaria de la asignatura hizo que se vieran las caras durante 9 horas semanales a lo largo de todo el año.

Tan intensa se transformó la relación con esta primera camada de ingenieros en petróleo –a la que Rosbaco califica como “gente muy buena, de las mejores promociones”– que se encontraron en múltiples asados, cerraron la cursada brindando una madrugada en New York City y disputaron un Boca-River en cancha de 8.

De todas maneras, no hay registros de que Galuccio haya jugado aquel encarnizado cotejo.

FORTUNA: ¿Lo sorprendió la designación de Miguel Galuccio? Algunas voces cuestionaron que es demasiado joven (tiene 44 años) para el cargo.

ROSBACO: No es lo habitual, pero a los 44 años no me parece que alguien sea tan joven. Una persona que tiene 20 años de experiencia ya está capacitada. Cristo se murió a los 33 años, y Dorrego a los 28. Son hombres formados y con plena lucidez para dirigir un país o una empresa.

FORTUNA: Dejó un puesto bien remunerado en la compañía de servicios petroleros Schlumberger para hacerse cargo de YPF. ¿Hay un vínculo especial entre los profesionales y la vieja compañía estatal?

ROSBACO: Trabajé en YPF hace muchos años, desde 1969 a 1977. YPF era como mi familia o como Boca, era un sentimiento. Durante los dos primeros años, cuando me fui, me sentía mal, como si hubiera cometido una traición. Luego por supuesto que me puse la camiseta de las compañías privadas donde trabajé después, pero nunca fue el mismo sentimiento. Me gustaría que fuera un sentimiento recuperable. En el caso de Galuccio, nunca lo he hablado con él, no lo sé. Igualmente la YPF que dejó él ya no era la misma que dejé yo. Se fue de la empresa casi a fin de siglo. Creo que la YPF de Estenssoro (José) no tenía la misma mística. Ya era otra cosa, tal vez más eficiente, pero no igual.

Seguir leyendo el reportaje en la edición impresa de la revista Fortuna

30-5-2012

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