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Negocios

29/03/2013

Carlos Molinari: del barrio cerrado a las viviendas sociales

El dueño de Real State Investment Fiduciaria tiene proyectos inmobiliarios desde Miami y Punta del Este a Hudson, Pilar y Bernal. Vende en pesos y celebra la demanda. Por qué no compró Pluna.
Carlos Molinari

Carlos Molinari

Aunque lo suyo es el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios, el presidente de Real State Investment Fiduciaria, Carlos Molinari, no le escapa a los desafíos. Así como el año pasado se atrevió a acompañar al ex intendente Mario Ishii en las internas abiertas del PJ como candidato a vicegobernador bonaerense, aun sin tener experiencia en la política partidaria, meses atrás aceptó ponerse al frente de un grupo de inversores europeos con el objetivo de comprar Pluna, la línea aérea de bandera uruguaya, en proceso de quiebra. El proyecto no prosperó a pesar de que había llegado a reunirse, incluso, con el presidente Mujica.

“Nuestra propuesta contemplaba la inclusión del personal de Pluna como una de las piezas clave para el armado de una nueva compañía. Al establecer el personal un contacto directo con el Gobierno pensando en la formación de una cooperativa, nos pareció que eso contrastaba con nuestra oferta original y generaba una competencia con quienes, habíamos determinado desde el inicio, eran actores centrales para que esto funcionara. Entonces dimos un paso al costado”, cuenta el empresario, quien contemplaba una inversión inicial de U$S 190 millones para solventar el star-up y el costo de los aviones, entre otros gastos primarios.

“El tema se ha politizado -opina-. Siempre que el Estado está presente en una actividad como ésta, hay detrás un desacuerdo político. Pero eso no fue óbice para la retracción de las negociaciones. Simplemente, advertí que se estaba generando un clima adverso a la posibilidad de inversión”. De todos modos, Molinari no se rinde y viene llevando adelante estudios de factibilidad tendientes a la creación de una aerolínea propia de Uruguay. “El país es un punto estratégico dentro de Latinoamérica”, evalúa.

Inicialmente, Molinari, inversor inmobiliario con intereses en la Argentina y Miami, había cruzado el Río de la Plata respondiendo a una iniciativa del gobierno uruguayo para la realización de viviendas sociales a través de un sistema basado en contenedores. “De pronto surgió lo de Pluna y como empresario uno no está atado a una actividad”, asegura.

Recientemente, el empresario lanzó, junto a la Agencia Canaria para el Desarrollo, el primer Parque Industrial Público en Canelones, Uruguay, en un predio de 40 hectáreas que demandará una inversión de U$S 120 millones.

Bajo costo. Con las viviendas realizadas a partir de contenedores, Molinari había experimentado ya en Haití. Por su bajo costo y resistencia (pueden llegar a construirse edificios de hasta cinco pisos), las considera incluso mejores que las casas tradicionales. Y tienen además un fin ecológico: “Cuando la importación es mayo a la exportación, o aun existiendo equilibrio, quedan en los puertos una gran cantidad de contenedores en desuso. El stock mundial de estos contenedores produce un grave problema de contaminación ambiental por la herrumbre. Al utilizar ese material estamos recuperando un desecho tóxico”.

Con una capacidad de producción anual de unas 700 unidades que se fabrican en Uruguay con contenedores importados de Estados Unidos, el negocio marcha sobre rieles. El costo de este tipo de vivienda se ubica un 30% por debajo del valor de una vivienda similar construida con el sistema tradicional, remarca el empresario.

Molinari es un hábil analista del mercado inmobiliario. Se jacta incluso de haberle preanunciado en el año 2004 al actual alcalde de Miami, Tomás Regalado, el estallido de la crisis hipotecaria cuando nadie hablaba de otra cosa que no fuera la euforia de las grandes inversiones. En la más latina de las ciudades estadounidenses, el argentino viene desarrollando un condo-hotel en un edificio histórico del Downtown. Antes de fin de año prevé lanzar un emprendimiento similar en Punta del Este, y sigue adelante con proyectos parecidos en el parque industrial de Pilar, en Bernal (dos torres de once pisos con una inversión de U$S 15 millones), en Mar del Plata (Fincas de Paralta Ramos) y en el centro de Rosario (sobre la calle San Lorenzo).

Su hijo dilecto es, sin embargo, Hudson Park, un exclusivo barrio privado en Berazategui que contempla la construcción de viviendas, un condo-hotel y locales comerciales. La inversión total rondará los U$S 30 millones y las obras muestran un avance del 60%. “La demanda es buena -admite-. Estamos vendiendo en pesos y lo estamos haciendo bien. Existe una diferencia entre el inversor inmobiliario y el desarrollador. Es claro que al sector inmobiliario el problema del dólar lo ha afectado porque existe un stock de viviendas usadas cuyos inversores las adquirieron en dólares y quieren recuperar ese dinero. Pero para nosotros los desarrolladores es distinto porque estamos generando cosas nuevas y debemos adecuarnos a las nuevas reglas. Los materiales, la mano de obra, los gastos generales yo los pago en pesos. El único punto es que las tierras se adquirieron en dólares, pero ya veremos cómo se soluciona eso. Lo raro en todo esto es que la Argentina funcionara hasta ahora en dólares”, remata Molinari.

Publicado en la edición impresa Nro 455 de la revista FORTUNA.

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