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Economía

19/11/2013

Axel Kicillof manejará la economía sin lidiar con Guillermo Moreno

El nuevo ministro y el secretario de Comercio nunca se llevaron bien. Capitanich tampoco lo quiso.

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El flamante ministro de Economía Axel Kicillof es uno de los que menos tiempo lleva en el mundo kirchnerista de primera línea: asumió como subgerente de Aerolíneas Argentinas en 2009, representante del Estado en el directorio de Siderar en 2011 y, ya como Secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, jugó un rol primordial en lo que fue la intervención y posterior estatización de YPF.

Sin embargo, a tan sólo 24 horas de haber sido designado ministro, y faltando horas para asumir en el cargo, el economista de 42 años ya sabe que manejará el Ministerio de Economía sin la presencia de un “histórico” del kirchnerismo: el Super-secretario Guillermo Moreno.

El historial de vida de Axel Kicillof registra el rechazo mutuo con Moreno, a quien considera un “improvisado”. En esto ha coincidido con Jorge Capitanich, a quien conoció en su primera aventura en el Estado Nacional durante la década del noventa: ninguno quiere a Moreno.

El dueño de los números. Egresado en 1995 de la Universidad de Buenos Aires con la mención Magna Cum Laude, Kicillof fue el segundo mejor de su promoción de economistas, aunque el premio lo recibió por decisión administrativa. Nadie quería gratificar al mejor alumno, el del 8,97 de promedio: Mario Firmenich.

Diez años después, recibió un 10 por su tesis sobre Keynes, con la cual logró su Doctorado. Desde entonces, participó en labores investigativas desde el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda), deonde compartía espacio con Mariana González, quien hoy se desempeña como subsecretaria de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad, bajo la órbita de la Secretaría que hasta ayer comandaba Axel Kicillof.

Crítico furibundo de las teorías neoliberales, Kicillof registra otros antecedentes en el Estado a partir de 1994, cuando fue parte de la Comisión Nacional para la Promoción y Desarrollo de la Patagonia (Conadepa), organismo del Ejecutivo Nacional que por aquel entonces dependía directamente del presidente Carlos Menem.

En 1995, ingresó al Ministerio de Desarrollo Social comandado por Eduardo Amadeo. Perfil.com se comunicó con el diputado nacional, quien recordó que Axel Kicillof “era actuario en la Subsecretaría de Administración del ministerio”, mientras el subsecretario era Jorge Capitanich. O sea, con Menem de presidente y Eduardo Amadeo de ministro, el flamante jefe de Gabinete era el superior de Kicillof.

Tiempo después, ya en 1997, Kicillof ingresó como “asesor técnico del Plan Social 1998-2000” de la provincia de Formosa, que ya entonces era gobernada por Gildo Insfrán.

En 1999, Kicillof y Capitanich volvieron a trabajar juntos cuando publicaron el libro “Federalismo fiscal y coparticipación federal”, tal como se desprende de Los Amores de Cristina, trabajo del periodista y editor de Política de la revista Noticias, Franco Lindner, donde también se recuerda que Kicillof criticaba “la inocultable falta de credibilidad del índice de precios al consumidor calculado por el INDEC” y que dicha actitud “ha privado a la sociedad de una herramienta fundamental para conocer la verdadera situación económica del país”.

El libro de Lindner hace mención a la tardía simpatía kirchnerista de Kicillof, la cual habría llegado recién luego de la muerte de Néstor Kirchner. “Desde que es K -afirma Lindner en su libro- lleva adelante una revolución que se propone corregir todo aquello que, según él, convertía a ese espacio en una continuidad del menemismo neoliberal“. En ese sentido, Kicillof “alienta una economía planificada que para sobrevivir no necesite recurrir a los manotazos y aprietes desesperados de Guillermo Moreno, su gran rival”.

Durante un tiempo, el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA) publicó su propio índice inflacionario, además de otros textos sobre la economía nacional donde no negaban el tabú del aumento sostenido y generalizado de precios. Por aquellos años, Kicillof opinaba seguido y hasta llegó a escribir una columna para el suplemento Cash de Página/12 en la que afirmaba que “el famoso modelo en su aspecto macroeconómico es un cóctel de tipo de cambio alto y retenciones”. En esa ocasión, el flamante ministro sostuvo que “poco tiene de original”. “A grandes trazos, se trata de un esquema de protección de la industria basado en la transferencia de parte del excedente del agro“, analizaba, para luego aseverar que “podría decirse que se trata de la misma receta de todos los programas de desarrollo de los países periféricos de producción primaria”.

Luego de que sus principales figuras pasaran a la actividad pública de la mano de la militancia cristinista, el sitio del CENDA fue desactivado sin dejar rastros. Sin embargo, muchos de sus textos todavía están disponibles si se los busca con empeño, como el Informe Macroeconómico de junio de 2006. En ese dossier,  donde se afirma que el boom exportador se debía sólo al viejo perfil agroexportador que se consolidaba, además de plantear el desdoblamiento cambiario y pedir la profundización de la política de retenciones al sector agropecuario.

Todo esto es parte del pasado, a excepción de las teorías económicas defendidas por Axel Kicillof. El tiempo dirá si podrá aplicarlas.

 

19-11-2013

 

 

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