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Editor

25/12/2013

Los mejores servicios de fotos para el smartphone

Cuáles son las aplicaciones más utilizadas y las más recomendadas por los especialistas.
Los smartphones tienen cada vez mejor calidad de fotografía
Los smartphones tienen cada vez mejor calidad de fotografía
Los smartphones tienen cada vez mejor calidad de fotografía
Los smartphones tienen cada vez mejor calidad de fotografía

El smartphone está reemplazando cada vez más a la cámara compacta. Para editar y administrar las instantáneas móviles existen aplicaciones de los servicios fotográficos. Algunas de estas, incluso, permiten vender imágenes. Sin embargo, hay límites legales.

Una de las comunidades de fotografía más antiguas y más arraigadas es Flickr. Según Florian Blaschke, redactor jefe de la revista alemana de Internet T3N, la mayor ventaja es la buena organización de los derechos de imagen: “Cada vez que subo una foto puedo elegir entre difundirla bajo derechos de autor, una de las muchas licencias CC o sin restricción alguna. Además, uno puede decidir si sólo se permite la difusión de algunas imágenes individuales o de álbumes enteros”.

Con una capacidad de almacenamiento gratuita de un terabyte, “Flickr también puede servir para guardar fotos en la nube”, dice Arne Arnold, redactor de la revista PC-Welt. Además, el usuario puede subir sus fotos automáticamente, aunque también hay otros muchos servicios que ofrecen esta posibilidad.

Mientras que en Flickr hay una multitud variopinta de usuarios, Fotocommunity va dirigida más bien a fotógrafos más ambiciosos. “Aquí, todas las fotos siguen siendo propiedad del fotógrafo; está prohibido el uso sin permiso fuera de la plataforma”, dice Blaschke. Lo mismo vale para Picasa, el servicio de fotos de Google. Aquí también existe la posibilidad de utilizar varias licencias.

Tremendamente popular sigue siendo Instagram, un programa relativamente más joven que se dio a conocer por los filtros que se pueden colocar sobre las fotos. “Es un programa increíblemente popular, sobre todo por las apps correspondientes”, dice Blaschke sobre esta comunidad de 150 millones de usuarios. “Esta subsidiaria de Facebook ofrece la posibilidad de compartir las fotos rápidamente y de forma no complicada en otras redes como Facebook, Twitter o Tumblr”.

Sin embargo, los derechos de imagen no están muy protegidos en ambos casos. “Tanto Instagram como Facebook se adjudican a sí mismos derechos de uso más amplios, según sostienen, con el objetivo de que los contenidos también puedan ser mostrados en Facebook”, dice Blaschke. El usuario de Instagram debería ser consciente de que Facebook también puede usar las imágenes fuera de la red, para fines comerciales, por ejemplo, advierte el redactor jefe de “T3N”.

Hay alternativas a Instagram, tales como Tadaa y EyEm, que garantizan que los derechos de imagen siguen en manos del fotógrafo. Sin embargo, el número de usuarios de estas aplicaciones aún es muy inferior al de Instagram. Los operadores de EyEm se proponen ofrecer pronto a los usuarios también la posibilidad de vender sus imágenes.

En este mercado denominado “microstock” opera también el banco de imágenes Fotolia. “En Internet siempre hay acceso libre, sin previo registro, a las imágenes de Fotolia y de otros servicios microstock”, señala Arne Arnold. En cambio, otros muchos servicios ofrecen la posibilidad de restringir el círculo de personas que puedan contemplar las fotos.

Una comunidad enfocada hacia la diversión es Molo.me. Esta app, que tiene muchas opciones de filtrado, existe para iOS y Android, pero también para Nokia y Blackberry, dice Blaschke. “Las condiciones de contrato de Molo.me establecen claramente que el usuario cede al operador de la plataforma amplios derechos para el uso de sus propias imágenes, en la página web Molo.me o en un enlace de ella”.

Pixlr-o-matic, Streamzoo o Hipstamatic son los nombres de conocidas apps que permiten sacar fotos y dotarlas de efectos, todo esto en el celular, a no ser que el usuario comparta las imágenes en servicios enlazados como Facebook, Twitter, Tumblr, Flickr, etc.

“Quien no esté seguro de si un servicio puede utilizar las imágenes para fines publicitarios u otros objetivos, debería leer bien la letra pequeña”, recomienda Christian Schlüter, de la fundación alemana Stiftung Warentest, que evalúa la calidad de los productos de consumo.

Cuando se trata de fotos privadas, el usuario debería preguntarse si puede aceptar que terceras personas puedan ver las imágenes. Esas terceras personas no sólo son otros usuarios, algo que generalmente es normal en las comunidades, “sino también el proveedor o las autoridades policiales“. Muchos de los servicios tienen su sede en Estados Unidos, donde el nivel de protección de datos es menor que en Europa.

También los derechos de autor o a la propia imagen son importantes. “Los usuarios sólo deberían subir imágenes que ellos mismos hayan sacado“, dice Schlüter, para luego agregar que “si ha sacado fotos de personas, en mi opinión no puede subir esas fotos sin el consentimiento de los afectados“. Florian Blaschke recomienda lo siguiente: “A los usuarios que no quieren que sus imágenes circulen en la red les aconsejo que no utilicen tales aplicaciones y plataformas”.

25-12-2013

 

 

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