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Tecnología

09/01/2014

Cargadores de baterías para cuando no hay luz

Estos productos pueden salvar el momento cuando no se tiene acceso a la corriente eléctrica.

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Por Evelyn Steinbach (dpa)

Es muy útil llevar siempre consigo, además de enchufes, una segunda batería para el smartphone, la tableta o el notebook. Sin embargo, una batería para esos dispositivos no se puede utilizar en todas partes y generalmente tiene que cargarse dentro del dispositivo, lo que obliga a hacer cambios molestos. ¿Y qué hacer si la batería está incorporada al dispositivo de manera fija y no se puede cambiar? En estos casos resulta ser útil llevar consigo un paquete de baterías (accupack), que se puede cargar con la corriente del enchufe o con energía solar y que se puede utilizar a través de una conexión USB para cualquier tipo de dispositivo.

Los paquetes de baterías, que también se llaman powerpacks, powerbars o powerbanks, tienen un tamaño un poco mayor que el de un smartphone o un disco duro externo. La mayoría de los modelos pesan entre 200 y 500 gramos, por lo que se pueden llevar como reserva de emergencia en el bolsillo de la chaqueta o en la mochila.

Según Kai-Christian Möller, del Instituto Fraunhofer para Tecnología Química en Múnich, los paquetes de baterías disponibles en el mercado tienen una potencia de 13.000 miliamperios-hora (mAh). “Basta para cargar un teléfono móvil entre unas seis y nueve veces“, dice Möller. “Para un notebook, sin embargo, sólo alcanza para cargar una vez.

Möller, quien dirige un grupo de trabajo para memorias electroquímicas, recomienda comparar la capacidad de la batería antes de comprar una. Así se puede saber si un paquete de baterías suministra suficiente electricidad al dispositivo que se quiere cargar. “Las baterías tradicionales para celulares necesitan, para cargarse totalmente, entre 500 y 1.000 miliamperios”, explica Móller. Los smartphones suelen consumir un poco más.

Lutz Labs, redactor de la revista de computación “c’t”, recomienda elegir una batería cuya capacidad sea un poco mayor de lo que en realidad se necesita. “Hay que tener en cuenta que se pierde alrededor de un 20 por ciento de la capacidad de carga”, explica Labs. Un test realizado por este experto reveló que muchos paquetes de baterías prometen más que su rendimiento real. “Descubrimos que en algunos productos chinos de línea blanca la capacidad indicada era superior a la que realmente tenían“.

Una vez que el paquete de baterías haya sido cargado en el enchufe, está listo para ser usado para dispositivos móviles. “La mayoría de los paquetes de baterías tienen una salida USB con una tensión de cinco voltios”, dice Labs. La carga se realiza o bien con un cable normal o con un cable adaptador.

“La batería en el teléfono móvil debe compaginar con la del cargador móvil”, recomienda Gustav Vaupel, profesor de electrónica de potencia de la Escuela Superior para Ciencias Aplicadas en Hamburgo. “Es importante asegurarse de que las relaciones de tensión y las indicaciones de voltaje son iguales”.

Pero ¿a quién van dirigidos estos paquetes de baterías recargables? “Los paquetes de baterías son una opción ideal para personas que están de viaje durante una o dos semanas“, dice Kai-Christian Möller. Estos aparatos pueden ser muy útiles durante una caminata, una excursión en bicicleta o en un camping. Lutz Labs confirma esta apreciación: “La batería puede agotarse rápidamente, sobre todo cuando se utiliza un GPS“. Los paquetes también pueden ser útiles para turistas que llevan en el equipaje reproductores MP3 o tabletas.

Desde luego que los paquetes de baterías no garantizan una total independencia de la corriente de un enchufe, aunque esa independencia es mayor cuando se usan los denominados cargadores solares, que convierten la luz solar en energía. “Esos aparatos o bien están equipados con una batería incorporada que almacena la energía procedente de las células solares o sólo tienen un panel solar”, explica el profesor Vaupel. En el primer caso, la luz solar convertida en energía eléctrica se guarda temporalmente en la batería, mientras que en el segundo caso esa energía se canaliza directamente hacia un dispositivo.

A primera vista, los paquetes de baterías solares parecen ser la solución perfecta para tener corriente eléctrica en el camino. Sin embargo, si uno se fija bien, esos paquetes también tienen su lado negativo. “Un cargador solar del tamaño de un celular necesita entre 16 y 25 horas para cargar un teléfono móvil“, dice Kai-Christian Möller. Y se necesita un plástico solar grande para poder almacenar temporalmente suficientes reservas de energía para la posterior carga de un dispositivo móvil.

Además, sólo una radiación solar directa permite que esos aparatos generen suficiente energía, dice Möller. “Si el cielo está nublado, la luz solar no es suficiente para cargar la batería, independientemente del tamaño del panel solar”. El profesor Vaupel comparte esta observación. “El rendimiento indicado por los fabricantes se basa en condiciones óptimas”, explica el investigador. En el norte de Europa, la radiación solar generalmente ni siquiera llega a la cantidad necesaria de 1.000 vatios por metro cuadrado.

 

09-01-2014

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