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Editor

25/03/2014

El cuidado del medio ambiente, una cuestión empresarial

La Responsabilidad Social Empresaria se orienta hoy a la protección del entorno. Qué hacen las compañías para ser más "verdes". Por Bárbara Roesler
El Grupo Ferrero propone  repoblar terrenos de los Esteros del Iberá con yaguaretés.
El Grupo Ferrero propone repoblar terrenos de los Esteros del Iberá con yaguaretés.
El Grupo Ferrero propone  repoblar terrenos de los Esteros del Iberá con yaguaretés.
El Grupo Ferrero propone repoblar terrenos de los Esteros del Iberá con yaguaretés.

Por Barbara Roesler (*)

En la actualidad, las empresas de todo el mundo, tanto las de pequeña escala como las grandes multinacionales, contemplan dentro de su estructura la Responsabilidad Social Empresaria o RSE. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se trata del “conjunto de acciones que toman en consideración las compañías para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores”. Si bien se trata de movimientos voluntarios, actúan como reflejo de lo que la firma es, cómo actúa y qué piensa.

El término “Responsabilidad Social Empresaria” (RSE) se desarrolló durante las décadas del 50-60 del siglo pasado. Pero fue recién en los 90 cuando el desempleo, la flexibilización laboral, la globalización y el crecimiento desmedido de muchas compañías lo volvieron plenamente operativo.

En un principio, se trató de la respuesta de cada firma a lo que le pedía la sociedad y sus actores: mayor ayuda social a desocupados, aportes económicos desinteresados a instituciones de contención… dinero. Sin embargo, con el correr de los años la RSE se transformó en una manera de devolverle a la comunidad todo lo que ella le brinda, de mostrarle cuáles son los valores que rigen a la firma, y de expresarles que son de fiar. Y esto no sólo implicó firmar cheques: hubo que comprometerse.

Ya entrado el siglo XXI, la participación de los propios empleados de las empresas en las acciones de RSE fue fundamental para afianzar lazos, para crear un sentimiento de pertenencia. Cocinar galletitas para un comedor, limpiar entre todos la plaza del barrio y pintar los juegos infantiles, o arreglar sillas para la escuela de la zona en nombre de la compañía es hoy una forma de decir “la empresa somos todos”.

El cuidado del medio ambiente

Si bien es cierto que la ayuda social hacia la comunidad sigue siendo de vital  importancia, en especial en los países en vías de desarrollo, con el correr de los años fue ganando terreno la conciencia ecológica. Esto derivó a la implementación, por parte de las empresas, de acciones de RSE que apuntaran a minimizar los resultados de su producción que podrían afectar el medio ambiente.

Así, el lema conocido como “las tres R” (Reciclar, Reducir y Reutilizar) comenzó a guiar prácticamente por completo el accionar de las firmas interesadas en conectarse con lo que las rodea. La responsabilidad en el uso de las materias primas dentro de la empresa o fábrica -reutilización de embalajes, uso de las dos caras de las hojas de papel-; el cuidado del agua -con la instalación de canillas de corte automático y su reutilización para los sanitarios- y la energía eléctrica -lámparas de bajo consumo, paneles solares, aprovechamiento de la luz natural para trabajar, concientizar al staff para que apague luz y artefactos cuando no los utiliza-; y la opción de materiales reciclables y de producción sustentable en los productos y servicios al público son, ahora, moneda corriente en la mayoría de las firmas. Todas acciones responsables de cara a la conservación del medio ambiente para las generaciones futuras.

Caso testigo: Grupo Ferrero

La semana pasada, el Grupo Ferrero -Ferrero Roche, Nutela, Kinder y Tic-Tac, sus productos en la Argentina- presentó su Informe de Responsabilidad Social Empresaria 2012. La Embajada de Italia en Buenos Aires fue el marco en el que Carlos Magán, director general de Ferrero para Brasil y el Conosur, dio detalles de las acciones que la empresa lleva adelante en el país en pos del cuidado del medio ambiente, entre las que se destaca un convenio de colaboración con la Fundación Vida Silvestre Argentina para la conservación de cinco regiones amenazadas en su biodiversidad: el Gran Chaco, la selva paranaense, los pastizales, los mares y costas y la Antártida y los océanos australes.

También firmó un acuerdo con la Conservation Land Trust, con el objetivo de utilizar las 160 mil hectáreas de terrenos con los que esta organización cuenta en los Esteros del Iberá como hogar para yaguaretés, una especie en peligro. La idea es criar a los animales en cautiverio y, cuando estén listos, llevarlos a esos terrenos para que habiten libremente, en lo que siempre fue su hábitat natural. Hace cincuenta años que se extinguieron de esa zona; por eso, con la compra del producto Kinder Gran Sorpresa Natoons se colabora su vuelta al hogar. Se calcula que en la Argentina quedan hoy poco más de 200 ejemplares, distribuidos en tres poblaciones separadas -las montañas del Noroeste, algún sector del Gran Chaco y la selva misionera-.

Con respecto al trabajo intramuros, el establecimiento industrial que la firma posee en Los Cardales, provincia de Buenos Aires, se ha estructurado en pos de mejorar la eficiencia energética, reducir los consumos y utilizar materias primas y materiales que provengan de fuentes sustentables.

Por ejemplo, desde septiembre de 2013 los fines de semana se aplica el autodenominado Green Weekend (“Fin de Semana Verde”), mediante el cual se ha concientizado al personal para que apague los equipos, luces, etcétera que no sean necesarios para el funcionamiento del establecimiento. Ésta y otras iniciativas permitieron que, en dos años, se alcanzara una reducción promedio de un 5% en los Kwh necesarios por kilo de producto terminado, con mejoras puntuales de hasta un 18 por ciento.

En tanto, un mejor manejo de los residuos generados por la planta permite que el 80 % de los mismos sean destinados a reciclado.

También se logró disminuir el consumo diario de agua a través de la optimización del proceso de desmineralización.

Finalmente, los estuches, displays y cajas de cartulina que se usan para embalar los huevos Kinder deben ser obligatoriamente fabricados con materiales celulósicos que provengan de bosques FSC (Forest Stewardship Council), es decir, certificados como bosques sustentables.

Cuidar la naturaleza es posible en todos los niveles. Sólo hace falta quererlo e intentarlo.

(*) Especial para FortunaWEB

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