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Tecnología

26/03/2014

El caos de las múltiples versiones de Android

Todas actualizaciones del sistema operativo no siempre benefician a los usuarios. Los distintos casos. La evolución.
Android-KitKat

Android-KitKat

Por Tobias Hanraths (dpa)

Al principio se llamaba Apple Pie, después Banana Bread, Ice Cream Sandwich, Jelly Bean y KitKat, entre otras denominaciones. Google lanza periódicamente nuevas versiones de su sistema operativo Android cuyos nombres clave siempre están inspirados en dulces y que prometen una mayor estabilidad o más funciones. Sin embargo, esos cambios no siempre benefician a todos los usuarios, ni mucho menos.

Dependiendo del fabricante, los usuarios muchas veces tienen que esperar meses para tener una actualización o nunca la consiguen para los dispositivos más antiguos.

Como consecuencia, el mercado se ha fragmentado. Según las estadísticas de Google, la penúltima versión, Jelly Bean (de 4.1 a 4.3) ya está muy extendida, relativamente, y está instalada en tres de cada cinco dispositivos (el 62 por ciento). Sin embargo, en más de la mitad de todos los casos se trata de la versión más vieja (4.1) y en casi uno de cada cinco dispositivos (el 19 por ciento) incluso está instalada todavía la viejísima versión Gingerbread (2.3). Sólo una minoría de los dispositivos (el tres por ciento) tiene instalada la última versión, KitKat (4.4).

“Hay muchos fabricantes diferentes de dispositivos con Android”, dice el profesor alemán Uwe Baumgarten, de la Universidad Tecnológica de Múnich. “Ellos primero tienen que ajustar el nuevo software a su hardware y a sus propias interfaces de Android”. Para el fabricante, esto muchas veces implica un gran trabajo de programación y muchos gastos, sin que reciban nada a cambio, porque las actualizaciones son gratis. “Por eso, puede ocurrir que el fabricante decida no seguir cada nueva versión”.

Por esta razón, las actualizaciones puntuales de Android sólo existen para los propios dispositivos de Google, de la serie Nexus. Aunque estos dispositivos son fabricados por LG, Asus o Samsung, tienen instalado siempre el mismo Android. Sin embargo, incluso para los propios productos de Google en algún momento ya no hay actualizaciones. Por ejemplo, para el Galaxy Nexus, que fue lanzado a finales de 2011, ya no existe la versión KitKat.

Y otros muchos fabricantes están haciendo lo mismo: por regla general, después de un par de años ya no hay actualizaciones. A modo de comparación: la versión actual iOS 7 incluso se puede instalar en el iPhone 4 y el iPad 2 de 2010 y 2011. Esto es lógico, dice el profesor Baumgarten, “porque Apple controla totalmente el hardware, lo que le permite tener mucho más control sobre las actualizaciones”. En el caso de Android ni siquiera existe esa intención, porque, a diferencia de iOS, se trata de un sistema abierto. “Eso es el precio a pagar por la diversidad”, dice el experto en informática.

Para el usuario, un Android obsoleto puede tener como consecuencia que algunos juegos o apps ya no funcionen porque requieren al menos la versión Ice Cream Sandwich (4.0), por ejemplo. También hay diferencias, según cada versión de Android, en la guía del usuario y el diseño. Sin embargo, esas diferencias generalmente sólo llaman la atención cuando se establece una comparación directa con un dispositivo más moderno. Además, a los dueños de dispositivos más antiguos les faltan ciertas funciones: por ejemplo, la integración del sistema de asistencia Google Now sólo existe a partir de Android 4.1 y las cuentas de usuario restringidas para niños sólo a partir de Android 4.3.

Sin embargo, esto no es un gran problema, opina Baumgarten, porque actualmente muchas funciones prácticas ya no están disponibles en el propio sistema Android sino en las aplicaciones de Google. “Google sube a las apps las funciones que no quiere dar a conocer públicamente”, explica Baumgarten. De esta manera, Google protege sus conocimientos técnicos. Por eso, las versiones más actuales de Chrome, Maps o Gmail generalmente también son compatibles con versiones más viejas de Android.

Sin embargo, un Android obsoleto puede implicar un riesgo de seguridad, porque sin una actualización no se pueden cerrar los agujeros de seguridad conocidos. Esto es el caso, por ejemplo, de WebView, el navegador interno de Android, explica Jens Heider, del Instituto Fraunhofer para la Seguridad en las Tecnologías de la Información.

WebView entra en acción, por ejemplo, cuando el usuario pulsa un enlace en lectores de RSS o aplicaciones para redes sociales. “Sin la actualización, a los hackers les resulta más fácil introducir códigos maliciosos, por ejemplo a través de una página web manipulada”, advierte Heider. Las apps antivirus sólo ofrecen una protección limitada, explica el experto.

En ciertos casos, las actualizaciones incluso les facilitan el trabajo a los hackers. “Lo que pasa es que los hackers ven lo que está reparando Google y pueden sacar las conclusiones pertinentes”, dice Heider. Para protegerse de ese peligro, los usuarios teóricamente pueden intercalar una distribución alternativa de Android que esté basada en la versión más actual del sistema operativo. Sin embargo, el usuario necesita para ello el llamado acceso Root.

“A los legos yo no les recomendaría hacer esto”, dice el experto en seguridad en la tecnología de la información, “porque quien no sabe lo que está haciendo puede causar más daños que obtener beneficios al manipular el firmware”.

26-03-2014

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