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20/01/2015

El exceso de sensores, un problema de seguridad

Por Por Andrei Sokolov | Sensores en todos los productos, todos conectados a Internet, y el riesgo para la privacidad y seguridad de sus usuarios.

Un paraguas que parpadea cuando el parte meteorológico anuncia lluvia. Una cámara en forma de pastilla que sustituye una colonoscopia. Zapatillas de deportes con GPS que mediante vibraciones indican el camino al corredor. No son visiones del futuro sino artículos que ya se están vendiendo en el mercado.

Muchos expertos creen que el negocio de los pequeños dispositivos conectados a la red va a registrar un crecimiento explosivo. “A usted le va a sorprender ver que por todas partes aparecerá la técnica portátil”, dice J.P. Gownder, analista del instituto de investigación del mercado Forrester. “Habrá experimentos masivos”, asegura.

Gownder presentó durante la conferencia de Internet “LeWeb” en París un estudio realizado por Forrester sobre la categoría de dispositivos llamados “wearables”, o sea, pequeños aparatos portátiles.

Un celular también es portátil, por supuesto. “Es un nombre curioso”, dice David Rose, experto del laboratorio de investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), de Estados Unidos. Sin embargo, lo que se quiere decir con “wearable” es que el usuario lleva la técnica pegada al cuerpo, por ejemplo pulseras de fitness o ropa atravesada por sensores. “Mi camisa esta transfiriendo en este momento mis datos físicos a través de mi iPhone a la nube”, dijo en París Stephane Marceau, director ejecutivo y cofundador de la empresa francesa OMsignal. Esta compañía de reciente creación provee a los fabricantes de ropa una plataforma y módulos para producir prendas de vestir “inteligentes”. “No todo el mundo lleva un reloj o joyas pero todos llevan ropa”, afirma Marceau al describir la ventaja de su solución frente a relojes o gafas inteligentes o anillos con sensores. “En 2015 vamos a ver cómo se van uniendo los mundos de la moda y la técnica”, asegura el empresario.

Mejor que “wearables”, un término difuso y difícil de traducir, sería hablar simplemente de “cosas mágicas”, dice Rose con entusiasmo. Al fin y al cabo, la técnica está dotando a objetos de uso diario de habilidades mágicas que pertenecen normalmente al mundo de los cuentos de hadas. Sin embargo, el auge de la magia integrada en la red también tiene un lado oscuro nada irrelevante: con la expansión de los sensores omnipresentes también crece la cantidad de datos que se están recopilando.

Por ejemplo, los dispositivos de fitness registran el ritmo cardiaco, el peso y la tensión arterial, el momento en que uno sale y vuelve a casa, en que uno se acuesta y el número de vueltas que uno da en la cama. Quien participa en este nuevo mundo de conectividad debe saber que los proveedores almacenan estas informaciones en algún sitio.

Esto crea posibilidades totalmente nuevas. Por ejemplo, la empresa Vivametrica analiza -de forma anónima- datos de los dispositivos de fitness para poder prever posibles enfermedades como la diabetes o problemas cardiacos. ¿Y qué le parece este ejemplo?: la app Sension para las gafas de Google registra 76 puntos en la cara de la persona que se encuentra enfrente de usted y con esta información evalúa su estado emocional. Esta información supuestamente debe ser de ayuda para empleados que tratan directamente a clientes. Sin embargo, ¿a usted le gusta ser analizado de esta manera? Rose, el defensor de las “cosas mágicas”, también lleva consigo una cámara que registra toda su vida sacando cada minuto dos fotos. Después, puede ver el paso del tiempo como una especie de video a cámara rápida. Rose asegura que le ha ayudado a entender muchas cosas. Sin embargo, admite que todo esto solo tiene sentido si se pueden analizar correctamente las informaciones plasmadas en imágenes. Rose es el fundador y presidente de la startup Ditto Labs, que analiza los contenidos de imágenes.

El software de Ditto examina imágenes públicas, de Instagram por ejemplo, e identifica las marcas que aparecen en ellas en botellas, chaquetas u objetos de uso diario. Esta iniciativa podría cambiar la publicidad online, dice Rose. Por ejemplo, una marca de cerveza podría anunciarse específicamente para clientes de la competencia.

La recopilación de datos por parte de empresas es peligrosa, dijo en París el empresario de software Rafael Laguna. En el nuevo mundo de Internet, los datos significan poder “y quien tenga demasiado poder en algún momento abusará de él”. Los datos de los usuarios van a parar a depósitos cerrados de los servicios sobre cuyo funcionamiento uno no sabe nada como persona ajena, advirtió Laguna, director ejecutivo de la empresa Open X-Change, que diseña plataformas de código abierto (Open Source). En su opinión, también los grandes servicios online deben pasarse al sector Open Source para merecer la confianza de los usuarios. dpa tmn pe lr

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