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22/06/2016

Los argentinos de Wall Street piden más ajuste a ‘los chicos’

Por Jairo Straccia | Financistas que conocen a los técnicos de Cambiemos elogian a Macri, pero critican el pago a jubilados. Interesa más la Anses que el blanqueo.
Financistas que conocen a los técnicos de Cambiemos elogian a Macri, pero critican el pago a jubilados. Interesa más la Anses que el blanqueo. | Foto: cedoc
Financistas que conocen a los técnicos de Cambiemos elogian a Macri, pero critican el pago a jubilados. Interesa más la Anses que el blanqueo. | Foto: cedoc

Desde Nueva York

Algunos llegaron a Estados Unidos en los 90, otros a mediados de los 2000. Entrenados en el samba financiero argentino, la montaña rusa de Wall Street les pareció un desafío manejable. Son, según sus propias estimaciones, unas 100 o 120 cabezas argentinas que trabajan en uno de los mayores centros financieros internacionales. Y por primera vez en 15 años, desde que llegó el gobierno de Mauricio Macri, se encuentran con un equipo económico “del mismo palo” en su país de origen. Van por la revancha y ya aconsejan invertir en “el emergente de moda”, aunque –el argentino siempre se queja– reclaman al ex colega y hoy ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, que “dé señales más claras” de cómo va a bajar el déficit fiscal: “El cambio en las pensiones sumó 1,5% más al rojo de las cuentas”, resumen.

PERFIL recorrió durante diez días sus oficinas en las moles de cien pisos del bajo Manhattan. También en “little San Isidro”, como llaman a Greenwich, en el estado de Connecticut, copada por ex habitantes de la zona norte del Conurbano. La comunidad se viene expandiendo desde aquel escenario que describió el periodista Hernán Iglesias Illia en su libro Golden Boys. Con la novedad del momento: varios de ellos se tomaron el vuelo para aterrizar en Cambiemos. Y volver al samba.

La mayoría arranca bien temprano. Entre las 6 y las 7 de la mañana ven qué pasó en Asia, cómo abrieron los mercados en Europa y poco después empiezan a mirar Latinoamérica. Y ahora de nuevo miran a su tierra. “Hace diez años que no miro la Argentina, ahora hay una normalización”, repite un operador con 28 años en la Gran Manzana. “Hay mucho capital de corto plazo entrando al país”, añade.
Los capitales les huyen hoy a las tasas negativas (menores a la inflación). “Si yo miro los números de la provincia de Córdoba como si fueran de una empresa, me llaman a invertir tanto como los bonos de Angola”, explica.

La otra JP. Con bajo perfil y off the record, están en sintonía como nunca con el equipo económico. Además de a Prat-Gay, en la sede de JP Morgan, en la avenida Madison al 383 conocen bien al secretario de Política Económica, Vladimir Werning, que hasta hace meses era economista jefe del banco, o al secretario de Finanzas, Luis Caputo, con paso por el Deutsche Bank y también por Morgan en Buenos Aires. De hecho, en JP Morgan, el CEO global de banca de inversión, Daniel Pinto, nació en Lomas de Zamora. La JP de Manhattan también tiene a Nicolás Aguzín, otro argentino, como responsable para Asia, y a otro más, Martín Marrón, como CEO para Latinoamérica. En el más grande y legendario de los bancos de Estados Unidos, fundado por John Pierpont Morgan a principios del siglo XX, son muy optimistas. Ven la economía argentina creciendo al 4% en el último trimestre con un tipo de cambio de apenas 15,60 pesos por dólar en diciembre y un 2017 con un salto del PBI al 3,4% e inflación del 20%.

Más ajuste. Basta ver las webs de fondos de inversión para encontrar “lobos argentinos” de Wall Street. En Gramercy hay dos: Gustavo Ferraro y Javier Ledesma Arocena. El fondo VR Capital tiene oficinas en Buenos Aires. También hay argentinos en Marathon. Atraso cambiario y crecimiento gana elecciones, resume otro financista argentino, con malas experiencias en la función pública y menos entusiasmado. “Yo creo que el Gobierno va a un crecimiento mediocre, porque no hizo el ajuste de shock al comienzo y por eso no tiene boom de inversiones”, dice, mostrando qué distintas se ven las cosas a 8.500 kilómetros de distancia. Varios recibieron llamados del Gobierno para pedirles que no les tiren “fuego amigo”.

Otro argentino de diálogo frecuente “con los chicos de Hacienda”, recuerda que “Alfonso” y “Vladi” siempre dicen que la Argentina en cuanto vuelva a crecer según su potencial generará más recursos y licuará el bache fiscal, hoy en 5 o 6%. Ven, sí, dos negocios en el proyecto del pago a los jubilados. Uno, las acciones que la Anses tiene en empresas. “Son unos US$ 5 mil millones, y en muchos casos son empresas atractivas”, dice un ex lobo del Microcentro. “Espero que el Gobierno las subaste”, dice otro. “A mí me interesaría, por ejemplo, entrar en una empresa como Consultatio”, dice otro. La otra posibilidad es más de largo plazo: que vuelvan los fondos privados de pensión.

¿Y el blanqueo? Están los que dicen que “es para los propios argentinos” y los que dicen que “afuera el garrote es muy fuerte el año que viene”. “Hasta las islas Mauricio intercambiarán información”, dicen respecto del paraíso fiscal que lleva el nombre del Presidente, en Africa.

 

Todos ven que Brasil tocó fondo

Para los mercados financieros, parece que todo el problema era Dilma Rousseff. Porque de golpe Brasil, donde todavía no se sabe cómo termina la investigación por corrupción que empezó en Petrobras (el nuevo gobierno de Michel Temer ya perdió dos ministros), parece que en el segundo trimestre tocó fondo y empezaría a estabilizarse hacia fin de año. ¿Cómo llegan a ese pronóstico? Dos respuestas desde los bancos de inversión (que no contemplan la opción de otra vuelta de Dilma):
-Se frenó la salida de capitales por “el cambio de expectativas” tras el polémico impeachment a la presidenta del Partido de los Trabajadores. El tipo de cambio se estabilizó en 3,50 reales por dólar, y los pronósticos de bancos como el Citibank o JP Morgan es que ese contexto financiero llevará entre julio y septiembre a un recorte de tasas de parte del nuevo banco central que conduce Illan Goldfajgn.
-Brasil sigue teniendo una muy fuerte posición de reservas. Con unos US$ 370 mil millones “no está en la misma situación de cuando asumió Lula, que tuvo que pedirle plata al FMI”, asegura un operador en Wall Street.

Publicado en la edición impresa del diario PERFIL del domingo 19 de abril de 2016.

 

 

17 pensamientos en “Los argentinos de Wall Street piden más ajuste a ‘los chicos’”

  1. Todos timoneles de un enorme edificio de papel que ya tembló en el 2008 y hoy las grietas son enormes pese al dibujo de la ingeniería financiera irreal de timos como el de Ponzi, paquetes de basuras hipotecarias, esquemas de lavado y paraísos fiscales que dominan a la perfección estos “sicarios” financieros como los denomina el economista John Perkins en su libro “Confesiones de un gángster económico” .
    En Golden Boys su autor también refleja las bajezas de estos ferengis con todas sus incongruencias y sin sentidos.

    Hoy al ver los números de EE.UU. con su monstruosa y monumental deuda y la irrisoria calificación AA+ de las calificadoras amigas sabiéndose impagable, una sociedad corroída del 1% y con uno de los indices de Gini mayores del mundo, se entiende la existencia de estos sectores privilegiados que viven en burbujas como Wall Street o, del otro lado del Atlántico, en London City.

    Hoy estos Richard Fuld jr. aconsejan ir por las jubilaciones, como allá años atrás se fagocitaron los seguros de retiro, estudiantiles y las jubilaciones de millones de trabajadores.
    Y se llevaron puestos en el crack del 2008 billones de dólares de los bolsillos de los contribuyentes en auxilios a bancos privados demasiado grandes para caer.

    La idea genial cundió luego en la UE donde, por ejemplo, en la pobre España los megasrescates, (a una banca “sólida” y que lideraba en Europa todos los test de dureza), superaron los 117 mil millones de euros en fondos públicos de ayuda mientras todavía hoy a la población les cae la dura receta de un ajuste estructural tras otro recetados por la troika para el pago de platos rotos.
    A muchos hoy les resultará conocido hoy escuchar acá un discurso que cundió en la madre padre luego de la crisis de “haber vivido más allá de las posibilidades” (sic).
    Donde hoy en día todavía se siguen destapando causas de corrupción y evasión de la clase dirigente, la banca y el empresariado que esquilmó a ese país.

    Esto es lo que hoy nos depara “Cambiemos”.

  2. La plata de los jubilados es de ellos, YA, no de los lobos de Wall Street argentinos ni del Gobierno. Al César lo que es del César.

  3. La lógica de Wall Street: los jubilados son la clase “no economicamente activa” , no aporta nada a la economía. LImpiemos el mundo de viejos con minimas pensiones. Hagamos fortunas con su dinero. Seria triste que Macri y su equipo escuchen a estos asesores de New York

  4. Que gente detestable, solo ven números en vez de personas. Y hablan de mas ajuste cuando acá la cosa ya esta mas tirante solo para que les sirvan a sus negocios. Sinceramente estos tipos se reconocen Argentinos? chetos …

  5. Gramercy que es citado en este artículo es un Fondo Buitre de similar estilo a EML de Paul Singer, y actúan muchas veces en tándem, como recientemente en el juzgado de su amigo Griesa, o más bien como “manadas” de hienas carroñeras.
    El año pasado salió a la luz que de manera oscura se había apoderado por monedas de Bonos Agrarios en el Perú de finales de la década de los ’60 reclamando más de 5.000 millones de dólares a ese país con grandes bolsones de pobreza y uno de los índices de desigualdad mayores de sudamérica, sólo superado por Chile.
    Lamentablemente este tipo de demandas tiene un trámite expeditivo y por encima de su soberanía jurisdiccional al estar Perú incluido en las maravillas del Tratado de Libre Comercio con EE.UU.

    Tal como lo relataba Iglesias en su libro, esta gente que deja sin remordimientos a millones de pobres en una miseria mayor y juegan luego con las vidas de millones de seres. Mientras sus glamorosas esposas, versiones neoyorkinas de Juliana Awada, paradójicamente solían ir luego del Gimnasio y el Shopping fielmente a concurrir a misa todos los días y sin inmutarse en lo más mínimo en sus cínicas conciencias.

  6. ESTOS CHACALES DEBEN ESTAR CONTENTOS QUE EL BUITRE DE MELCONIAN LE HIZO JUICIO AL PAIS ACOMPAÑADO POR EL MAMARRACHO DE GRIESA. SORETES

  7. Lo patético es que esto es lo que vende como “ejemplo a seguir”, que sigue después Fortuna?

    Arturo Pérez-Reverte – Los amos del mundo

    Artículo publicado en “El Semanal” el 15 de noviembre de 1998.

    Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran pu.ta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

    Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

    Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

    Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

    No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

    Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

    Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

    Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

    Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

  8. Lo patético es que esto es lo que vende como “ejemplo a seguir”, que sigue después Fortuna?

    – Congresista Henry Waxman:
    “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones. ¿Usted cree que eso es justo? Es casi inimaginable para mucha gente”.

    – CEO del quebrado Lehman Brothers, Richard Fuld:
    “fueron sólo 350 millones de dólares en ocho años”

    Arturo Pérez-Reverte – Los amos del mundo

    Artículo publicado en “El Semanal” el 15 de noviembre de 1998.

    Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran pu.ta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del compu.tador, su futuro y el de sus hijos.

    Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

    Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

    Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser repu.tados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

    No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el cu.lo por darles coba y subirse al carro.

    Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

    Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

    Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

    Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

  9. Lo patético es que esto es lo que vende como “ejemplo a seguir”, que sigue después Fortuna?

    – Congresista Henry Waxman:
    “Su empresa ahora está en bancarrota y su país en un estado de crisis, pero usted se queda con sus 480 millones. ¿Usted cree que eso es justo? Es casi inimaginable para mucha gente”.

    – CEO del quebrado Lehman Brothers, Richard Fuld:
    “fueron sólo 350 millones de dólares en ocho años”

    Arturo Pérez-Reverte – Los amos del mundo

    Artículo publicado en “El Semanal” el 15 de noviembre de 1998.

    Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran pu.ta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del compu.tador, su futuro y el de sus hijos.

    Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

    Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

    Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser repu.tados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

  10. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el cu.lo por darles coba y subirse al carro.

    Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

    Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

  11. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el cu.lo por darles coba y subirse al carro.

    Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los pa.rió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a fo.rrar aún más a todos ellos y a sus representados.

    Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

  12. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

    Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

  13. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

    Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mier.da, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

  14. Gracias Arturo Pérez-Reverte por advertirnos ya en los tempranos 1988 que tendríamos hoy a cargo de las finanzas del país.

  15. Joseph Rudyard Kipling mencionaba que su India natal usaban el término despectivo anglohindú “babu” para definir a aquellos los hindúes con una buena formación que aspiraban a altos cargos en la administración del dominio.

    Simples cipayos útiles y serviles en contra del interés de sus connacionales. Esta es la gente que alaba este deplorable artículo.

  16. Carlos
    Fueron 117 mil millones de € “no retornables”, el megarescate que se conoce en España pagado de los bolsillos hispanos a la banca del intocable Emilio Botín o el “Bankia” de un “Visa black” Rodrigo Rato tantas veces venerado por La Nación y Clarín la década pasada cuando era el factótum del FMI.
    Del auxilio a la banca en USA solo hay cifras aproximadas y escandalosas de no menos de 5 billones filtradas por algunas agencias gubernamentales.
    Muchos datos de una “economía de papel” en esa ejemplar y transparente plutocracia son secretos desde el 2008.
    De Grecia o Italia y los manejos de Goldman Sachs ni hablemos, Portugal, Chipre, Islandia, de los megarescates públicos que se “sacaron del c…” (sic) los banqueros privados irlandeses tampoco.

    Eso es tan solo una parte de los “legados” de los exitosos Golden Boys que este señor Jairo Straccia lo más fresco cita como ejemplo a imitar y fuente de inagotable sabiduría.

    Queda flotando en el aire si se trata de una tomadura de pelo o un macabro chiste de humor negro de Fortuna.

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