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Economía

29/08/2016

En una de esas Lenin nos da una mano

Por Gustavo Lazzari | Solo imaginemos ¿cuántos litros de leche adicionales se producirán si los $7 de impuestos por litro se distribuyen entre los actores?. O ¿Cuántas manzanas produciríamos si no hubiera ningún impuesto en la producción adicional?, ¿Cuánta energía crearíamos si los precios fueran de mercado? ¿Cuánto empleo crearíamos si la legislación laboral no abortara la demanda de trabajo?

El 21 de Marzo de 1921 Vladimir Lenin estableció en Rusia la “Nueva Economía Política” (NEP). Reemplazando el Comunismo de Estado impuesto desde 1917 la intención de la NEP fue dar cierta flexibilidad para incentivar a los agricultores (y más tarde a la industria) a producir más allá del impuesto fijo en especie que debían tributar al gobierno.

Así, en busca de aquel beneficio marginal, la producción creció al extremo de “crear una nueva clase de pequeños burgueses” que Stalin a partir de 1928 se encargó de exterminar.

Casi 100 años más tarde no encontramos la vuelta para incrementar la producción, el empleo y las inversiones. El dato objetivo es que la sociedad argentina no soporta un cambio de shock,  no soporta cambios profundos pero a la vez está disconforme con la decadencia secular se sufre desde hace décadas.

Este “conservadurismo letal” se traduce en la falta de consenso para modificar impuestos, eliminar regulaciones, hablar siquiera de vacas sagradas tales  como la legislación laboral, el sistema de seguros, la provisión de salud pública, jubilaciones, etc.

En este nudo gordiano compuesto por demanda de gratuidad y aversión a las reformas llegamos al extremo de no permitir aumentos de gas y luz, cuando la tarifa para el 80% de los hogares no supera el costo de una entrada popular en el campeonato de ascenso del fútbol argentino.

Dada esta restricción (exigencia de gradualidad y cosmética forzada) es necesario pensar soluciones creativas. Se propone dejar el marco regulatorio, impositivo, laboral y comercial tal cual está (sin modificar ni una sola alícuota ni una sola ley) para el actual volumen de producción de cada empresa, explotación agrícola, comercio y proveedor de servicios.

Todas las empresas deberán declarar el volumen de producción en  unidades físicas, facturación en pesos, empleo de mano de obra en cantidad de personas y horas trabajadas al momento de inicio. (2016)

Para esa matriz productiva rige la Argentina actual. Los impuestos que tenemos, las leyes laborales tal como están, los peajes  y las restricciones comerciales y aduaneras que rigen hoy.

Ahora para cada unidad de producción incremental, cada tonelada de granos producida, cada hectárea sembrada adicional, cada empleado nuevo, cada línea nueva de producción o ampliación de fábrica regirá un régimen totalmente distinto.  Con libertad de comercio, impuestos reducidos a la mitad, sin impuestos distorsivos (eliminación total de IIBB, impuesto al cheque, etc), cero regulaciones laborales, cero aduanas interiores, cero impuesto a los combustibles, etc.

El esquema liberal clásico en acción.

Incluso por cada unidad adicional la empresa que acepte el desafío pagará energía a precios de mercado con cero subsidio.

Por ejemplo si hoy una empresa produce 100 televisores con 20 trabajadores en un predio de 400 m2, por esa producción, tributará, y cumplirá todo el disparate de la Argentina actual.

Ahora, por cada televisor adicional no pagará IVA, ni ingresos brutos, ni impuesto al cheque. Cada trabajador adicional gozará su salario pleno sin impuestos al trabajo. No regirá la ley de contrato de trabajo sino que habrá un sistema de libre acuerdo entre las partes donde el estado sólo protegerá el cumplimiento del contrato privado. No habrá sindicatos compulsivos ni seguros obligatorios de riesgos de trabajo. Las partes acordarán en forma voluntaria la forma de protegerse.  Por cada ampliación de planta, cada metro cuadrado adicional no requerirá permisos ni autorizaciones municipales, provinciales ni nacionales. La importación y exportación de dichas unidades adicionales será libre de derechos y permisos.

Es una apuesta.  Incluso hasta puede ser por un plazo de tiempo razonable. Si empresas, comercios y explotaciones agropecuarias aumentan la producción, el empleo, las exportaciones habremos logrado dos objetivos.  Gradualidad y cambio.

Solo imaginemos ¿cuantos litros de leche adicionales se producirán si los $7 de impuestos por litro se distribuyen entre los actores?. O ¿Cuantas manzanas produciríamos si no hubiera ningún impuesto en la producción adicional?, ¿Cuánta energía crearíamos si los precios fueran de mercado? ¿Cuánto empleo crearíamos si la legislación laboral no abortara la demanda de trabajo? ¿Cuántas fábricas ampliarán su superficie si no fuera necesario gestionar costoso permisos a un ejército de burócratas sentados  armados con sellos y firmas letales? ¿Cuántos frigoríficos reabrirán si las ART no eliminaran toda posibilidad de trabajo?

Quizás así nos demos cuenta que los actuales impuestos, regulaciones y legislación laboral ha hecho de la Argentina un país inviable, con destino decadente.

No tenemos agallas para admitirlo. Tengamos al menos un mínimo de valor para intentar un cambio en el margen.  Un cambio sólo para la producción que hoy  no está, para la inversión que aún no llegó, para el empleo que espera crearse.

A Lenin le salió bien. En una de esas tengamos que decir  “Gracias Camarada”

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Por Gustavo Lazzari,  economista y colaborador de Libertad y Progreso.

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3 pensamientos en “En una de esas Lenin nos da una mano”

  1. Gran parte de la desocupacion y subocupacion es culpa de la fascista legislacion laboral que tenemos. Cualquier pyme si no tendria la amenaza de meterse en un laberinto, tomaria gente, trata de evitarlo poque, aunque tenga toda la razon, cuando despide a alguien SIEMPRE termina pagando.

  2. Desgracidamente esta todo privatizado, hasta las multas de tránsito son constatadas por privados, te mandan la boleta con foto un privado, las cámaras de seguridad son de un privado (Mario Montoto, peronista él) peajes (las rutas se construyen con la platita de los argentinos todos, pero un amigo de la clase más lucida y representativa del vecindario “los políticos” te cobra la pasada), Verificación Técnica, privada, grabado de vidrios (otra aberración propia de argentinos taimados) la cobran privados, Telefónía fija, salimos del monopolio del Estado (que según Menem era ineficiente, lo cual quería decir que era la clase dirigente que no sabía gestionar) y caimos en otro Telefónica. Y así las cosas. Así somos y así nos va.

  3. Y por eso mismo funcionan, porque son privadas. Lo que no funca es lo estatal. Pais de nabos lo unico que saben hacer es gastar, gastar, emitir, subsidias, producir nunca y asi les va. Pobre sector privado es succionado por los vampiros del sector publico y ni respirar les dejan.

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