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24/01/2017

De la caída del muro de Berlín a la construcción de nuevos muros

Por Agustín Etchebarne | El proteccionismo mata la eficiencia. Si Argentina es proteccionista se perjudican los argentinos. Pero si el líder de la potencia más grande del mundo tiene ideas proteccionistas, el planeta entero corre riesgos.

El mejor momento de la historia que le tocó vivir a nuestra generación fue a partir de 1989. La caída del muro de Berlín marcó el fin del comunismo en las quince repúblicas soviéticas que conformaban la URSS y en los nueve países sojuzgados bajo el  Pacto de Varsovia. Así surgieron 19 países y otros siete recuperaron su libertad: Alemania Oriental, que se fusionaría con su hermana, Bulgaria, Checoslovaquia, que se partiría en dos, Hungría, Polonia y Rumania.

La libertad se imponía frente a todas las ideologías que intentaron destruirla en el siglo XX. La segunda gran guerra había costado 60 millones de muertos y, en conjunto, el comunismo-socialismo había sembrado el mundo con más 100 millones de cadáveres, ríos de sangre y miseria.

A partir de la posguerra medio planeta empezó  a abrir sus puertas y derribar los muros del proteccionismo. Veintiocho países integraron el Mercado Común Europeo, comerciaron con arancel cero y luego conformaron la Unión Europea. EE.UU. bajó sus aranceles hasta 1,5% en promedio y se integró a México y Canadá en el NAFTA y se firmaron centenares de otros Tratados de Libre Comercio. Países como Chile y los cuatro Tigres asiáticos se integraban al mundo a una velocidad inusitada disfrutando de tasas de crecimiento notables. China se abría a los capitales de EEUU y Europa y empezaba a crecer al 10% anual. Finalmente la India se sumaba a la apertura y entre ambos países aportaban 2.700 millones de personas al comercio mundial. La consecuencia fue un notable crecimiento del mundo,  una rápida reducción de dos tercios de la pobreza mundial en apenas cuarenta años, y aumentó la expectativa de vida y el consumo de calorías per cápita, en todos los continentes.

Con optimismo inconmensurable Francis Fukuyama concluía que habíamos llegado a “El fin de la historia”.

Pero la historia no terminó. Como suele ocurrir de manera inevitable, cuando uno llega a la cúspide empieza a bajar. No fue el fracaso sino el éxito del capitalismo lo que generó la reacción. Las generaciones empobrecidas por las guerras son las que reconstruyeron el mundo. Las generaciones enriquecidas son las que no saben sostener el rumbo. Ortega y Gasset describió este mecanismo psicológico en “La Rebelión de las masas”. En especial en el capítulo que se llama: “La época del señorito satisfecho”, donde el hombre masa es completamente consciente de sus derechos, pero ha olvidado sus obligaciones, y no comprende el coraje, energía, voluntad, optimismo, esfuerzo y perseverancia que tuvieron nuestros abuelos para lograr ese gran salto hacia adelante.

De la abundancia nacen los nuevos derechos que llevan al Estado Benefactor, pero de allí surge la necesidad de cobrar altísimos impuestos, y como nunca son suficientes, se acrecienta el déficit fiscal y el endeudamiento de casi todos los países desarrollados. Pero con alto gasto público y altísimos impuestos, lógicamente la economía crece menos, a veces casi nada, como en Japón o en algunos países Europeos. Los países nórdicos, que muchas veces son tomados como ejemplo, tenían economías pujantes hasta 1970 pero con Estados relativamente pequeños y bajos impuestos. A partir de esa década crece muy rápido el Estado de Bienestar, y el gasto público supera el 50% del PIB, hasta llegar a la crisis de Suecia en 1992 cuando su gasto público había alcanzado el 62% de toda la producción. Gracias a la crisis, Suecia redujo el gasto público y los impuestos, y hoy Francia ha reemplazado a Suecia como el país más socialista, y por eso ya casi no crece.

Cuando Suecia entró en crisis, las ideas triunfantes eran las de libre mercado, por eso la corrección del rumbo se dio en el sentido correcto. En cambio, la sociedad argentina y sus dirigentes hicieron un mal diagnóstico luego la crisis del 2001-2002 y la corrección del rumbo fue en la dirección equivocada.

Hoy la interpretación generalizada en Europa y Estados Unidos es que la mayoría de los males que aquejan a sus economías, son producto de la globalización y la inmigración. Por eso creen entonces que el proteccionismo es la solución. Así, los populismos ya no son solo latinoamericanos.

En su primer día de gestión, Donald Trump suspendió la importación de limones argentinos. Coca Cola paga más caros sus limones, los limoneros de EEUU ganan más plata. Pero en conjunto EEUU es menos eficiente y más pobre. En Argentina San Miguel se ve obligada a vender más barato en otros mercados, gana menos plata y también somos más pobres.

El proteccionismo mata la eficiencia. Si Argentina es proteccionista se perjudican los argentinos. Pero si el líder de la potencia más grande del mundo tiene ideas proteccionistas, el planeta entero corre riesgos.

Debiéramos recordar  la admonición de Federico Bastiat: “Si los bienes no cruzan las fronteras, lo harán los soldados”.  Bastiat lo dijo en el siglo XIX, pero fue fatalmente real en el siglo XX. Por supuesto, que no existen explicaciones monocausales en la complejidad de la historia. Pero está claro que las devaluaciones competitivas y el proteccionismo hicieron caer el comercio entre 50% y 66% en la década de 1930. Y ese fue un factor importante para que se fortalecieran los nacionalismos y en la década siguiente se desatara una guerra mundial en la que murieron 60 millones de personas.

AgustinEtchebarne_2Agustín Etchebarne es economista especializado en Desarrollo Económico, Comercialización Estratégica y Mercados Internacionales, además de profesor de ESEADE y de la Universidad de Belgrano. Es Director General de la Fundación Libertad y Progreso. Twitter: @aetchebarne

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9 pensamientos en “De la caída del muro de Berlín a la construcción de nuevos muros”

  1. Como decía el economista sucoreano Ha-Joon-Chang, ningún país desarrollado alcanzó su estatus con medidas de apertura como las que pregona el artículo.
    Al contrario tuvieron fuertes proteccionismos, en especial en las áreas que ellos consideraban vitales y estratégicas.
    Luego de alcanzado el desarrollo deseado, “retiraron la escalera” e inventaron eso del Libre Cambio, Globalizacion, Mercado Libre y todas esas giladas para la muchachada pregonadas con bombos y platillos por todos esos organismos económicos internacionales que también crearon para promover el subdesarrollo en el tercer mundo y mantener el Status Quo.

  2. El mejor ” negocio ” para las restricciones económicas entre paises ,es una ” guerra ” Hay fundadas experiencias en la historia de la humanidad. Cuanto dura un tanque de combate? Cómo se aplica la alta tecnología ? Cómo se pone en movimiento la industria pesada ? Las guerras son el motivo principal del consumo sin límites ; puede ser ahora, que una guerra nuclear termine con todo. Empezaremos con otro ciclo,hubo y habrá las mismas experiencias ,es cuestión de tiempo.

  3. “Se ha calculado que cada vaca europea recibe unos 2 euros al día en subvenciones, lo cual es más dinero que el que ingresan diariamente unos 2.000 millones de seres humanos que viven en el mismo planeta.”

    Juancho
    Dura lo que una RPG 29 Vampire, Milan o un Tow2 tarda en cubrir unos km., (menos de 10 segundos), luego sólo quedan los restos del M-1 Abrahms, M-60, Leopard 2A4, T-90 o Merkava, millones de u$ perdidos y las vidas de los cuatro tripulantes perdidas.
    Una guerra nuclear, aun en una pequeña escala de unas pocas cabezas detonadas significará un invierno nuclear y se pronosticará lo que Einstein dijo sobre como será la siguiente, (a palos ya garrotazos).

    Santiago
    Las ultimas décadas han estado marcadas por una pronunciada eliminación asimétrica de proteccionismos. Nosotros levantamos barreras y ellos las ponen a través de subsidios a productos agrarios al absurdo de pagar por una vaca lo que gana un productor en el tercer mundo a lo largo de un año.
    Pero lo concreto, siguiendo los lineamientos de Oxfan, la baja de los proteccionismos y el “triunfo” de la globalización ha marcado una pronunciada acumulación de riquezas en cada vez menos manos y una mayor cantidad de pobres.

  4. Julian Ortuondo

    Estas suelen ser publicaciones pagas. Y con todo una ironía y hasta una falta total de conocimiento de la historia, sobre todo sabiendo que los dos más grandes conflictos mundiales se originan por motivos de predominancia económica y como se repartiría el planeta.
    En cierta manera a uno le hace acordar a los artículos de Alberdi del siglo XIX, donde erróneamente aseguraban que el libre comercio evitaba los conflictos. Escritos en tiempos de las Guerras del Opio en Oriente y antes de la guerra, que él mismo denominaría “de la triple infamia” ocurrida estrictamente por la competencia que significaba para el imperio británico el surgimiento de una potencia industrial en américa del sur y el mal ejemplo para sus colonias comerciales.

    Como dijo Bartolo iríamos a ese enorme genocidio, donde solo quedarían vivos niños, mujeres y ancianos:
    “En la guerra del Paraguay han triunfado no sólo la Republica Argentina sino también los grandes principios del libre cambio. Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado”. (sic)
    Bartolomé Mitre, “Arengas”.

  5. Quizás al autor le falta explicar porque triunfan en el Norte y en Europa los nacionalismos extremos y no ocurrió el tan promocionado “fin de la historia”.
    Se transformaron en economías de servicios y casi todas las principales industrias manufactureras, outsorcing mediante, se fueron a otros países.
    En muchos casos se levantaron muchos muros para personas pero se facilitaron los medios para el flujo de capitales.
    La grieta allá y el voto descontento es por la pérdida de trabajos industriales en un país donde las cadenas de comidas rápidas es la mayor fuente de empleos basura.
    Los actuales trabajadores no olvidan el sueño americano que disfrutaron sus padres antes del arribo de las Reaganomics y el modelo Toyotista.
    Esos modelos significaron excelentes negocios y aumentos de rentabilidades para un 1% y empleos basura, perdidas de puestos calificados y precarización para el 99%.
    Documentales como “Roger & Me” y similares ilustran el fiasco real del artículo y explican la desilusión imperante que produjo un resultado electoral inesperado.

  6. el muro de berlín no dejaba salir.como toda la cortina de hierro.
    en Cuba no hay muro pero está el mar.
    los países comunistas cerraban sus fronteras para que la gente no se escape del infierno, no paraíso, comunista.
    en cambio el muro de Trump no deja entrar.
    Acá los culpables son los gobernantes de los países de las personas que quieren entrar que son un asco. El problema hay que solucionarlo en los países de donde la gente emigra.
    Hay que castigar fuertemente a esos gobernantes corruptos

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