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Economía

18/04/2017

Simpatía por la inflación

Por Gustavo Lazzari | La madre de la inflación es el gasto público. Y el gasto público crece secularmente por dos motivos. En primer lugar porque es un negocio para muchos que viven de él. Y en segundo lugar porque es una excelente vía para satisfacer necesidades con el esfuerzo de otro. Hay una demanda social por un creciente gasto público.
BILLETES EN LA MIRA. Aumentan considerablemente los costos de impresión.

Tras el anuncio de la inflación del mes de marzo del 2017 del 2,4% el BCRA decidió aumentar al 26% la tasa para pases de manera de contraer aún más la cantidad de dinero.

Esta medida fue criticada por muchos analistas y sectores políticos bajo el argumento que el incremento de la tasa de interés es incompatible con la incipiente mejora en el nivel de actividad.

Es evidente que la Argentina es un país que simpatiza con la inflación. Desde los más encumbrados sillones políticos históricamente se ha dicho que “un poco de inflación no viene nada mal”, “la inflación cero es la paz de los cementerios” o genialidades tales como “la emisión monetaria no provoca inflación”.

La inflación es un flagelo. Carcome todos los ingresos pero en especial de las personas más pobres que no pueden defenderse de la suba de precios.

La inflación es técnicamente un impuesto debido a que es el estado quien recauda a través de la emisión y son las familias las que ven su ingreso real disminuido a través de la suba de precios.

La inflación es la desvalorización del poder adquisitivo de la moneda. La emisión provoca la desvalorización. La suba de precios no es otra cosa que la consecuencia más visible. Otra consecuencia más grave aún es la distorsión de precios relativos que obstaculiza la información que transmiten los precios y eso lleva a tomar decisiones ineficientes en materia de inversión. No es casual que los países con elevada y persistente inflación sean pobres. Son pobres porque invierten poco y mal durante mucho tiempo a raíz de las perturbadas señales que transmite el sistema de precios debido a la inflación.

Siempre y en todo lugar la inflación es un fenómeno monetario. La emisión de dinero es mayor a la demanda y eso provoca que el valor real del dinero disminuya.

No hay mucho más. Todo lo que se dice sobre “formadores de precios”, “inflación de costos”, “monopolios” , “especuladores” son sólo excusas de cotillón que encubren el oscuro interés de no discutir las causas reales.

Los gobiernos emiten dinero para financiar sus gastos.

La madre de la inflación es el gasto público. Y el gasto público crece secularmente por dos motivos. En primer lugar porque es un negocio para muchos que viven de él. Y en segundo lugar porque es una excelente vía para satisfacer necesidades con el esfuerzo de otro. Hay una demanda social por un creciente gasto público.

Esto sucede particularmente en períodos históricos y en países con instituciones débiles que no delimitan debidamente el derecho de propiedad y las libertades individuales.

El “tengo derecho a que el estado me financie el esparcimiento (ej. Fútbol para todos, o Cine, o Música, o Centro Kirchner, o bicicletas, o lo que sea) no tiene límite legal ni institucional, por tanto la satisfacción de ese pseudoderecho es fuente de mayor gasto público.

A mayor gasto público mayor necesidad de financiamiento y consecuentemente mayor probabilidad que los impuestos o la deuda no alcance y sea la emisión la rueda de auxilio.

Esto es la historia argentina.

Cada vez asignamos más funciones al estado y la emisión de dinero terminó aportando los billetes necesarios. Pues no siempre es posible esquilmar sectores o vaciar cajas como hizo el kirchnerismo en sus primeros cuatro años. Luego, recurrió como todos los gobiernos anteriores a “las simples tiras de papel que nada prometen” (como decía Alberdi)

Actualmente el gobierno de Cambiemos ataca la inflación casi exclusivamente mediante la política monetaria. No es el óptimo. Es más las metas son tibias. Argentina necesita inflación menor al 3% anual para no seguir cobrando tal cruel impuesto a los pobres.

No obstante el único organismo que está haciendo algo contra la inflación es el Banco Central.  En un contexto sin una reforma fiscal revolucionaria lo único que puede hacerse  es esterilizar el exceso en la oferta de dinero que se emite por razones fiscales.

En este contexto criticar la suba de tasas de interés para contener la inflación es como criticar al nueve de un equipo que baja a la defensa cuando los dos centrales están durmiendo la siesta.

No es el óptimo que Messi juegue de marcador central.

Argentina debe dar un debate serio para replantear la ecuación fiscal. Cobra mucho y ofrece poco. Impuestos caros para un gasto muy berreta. Encima el déficit provoca la necesidad de emitir y ello produce inflación.

Si no se produce ese debate con medidas fiscales de fondo (quizás nunca vistas) en poco tiempo la política monetaria será inerte, no brindará efectos y la tasa de inflación retomará impulso ascendente y vigoroso. Mientras en TV muchos políticos y analistas entonarán el afamado hit “simpatía por la inflación”.

Por Gustavo Lazzari,  economista y colaborador de Libertad y Progreso.

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5 pensamientos en “Simpatía por la inflación”

  1. Conceptos aceptables ,los del artículo. Hace más de setenta años que vivimos con inflción . Todavía no hemos encontrado la solución al grave problema . Nos han vacunado con las más rígidas de las vacunas,no nos curaron ;seguimos igual. No será que hemos ceado una nueva economía y no nos dimos cuenta. Crecen los pobres e indigentes , los más perjudicados. Pero hay 100.000 turista que salen del pais para compra en el exterior.Nos gustrá vivir así ?.Con los cantos de cirenas !!!

  2. El mecanismo inflacionario en el 2016 y a mediados de la década pasada, (en ese entonces con un verde clavado por años en $ 3), significó un excelente mecanismo de transferencia de recursos hacia aquellos grupos con poder de fijar los precios en desmedro de la mayoría de a pie. Esta inflación se la denomina de puja distributiva.

    La visión de Lazzari es muy simplista y ya la había escuchado desde sus tiempos de Atlas, no ha variado los términos, con grafiquitos en aquellos tiempos de cuanto gasta el Estado por segundo o tratando de explicar la inflación de entonces por la compra de u$ del BCRA.
    La razón en que en el 2016 los salarios fueron por la escalera, (con escalones de un metro, a oscuras y con obstáculos), y los precios por un ascensor de alta velocidad es solo culpa de un déficit que Cambiemos más que duplicó?
    Encima con un Tipo de Cambio en bajada, cosa que me resultaría muy interesante que explique este fenómeno de toda una avalancha de importaciones de consumo que debería abaratar los previos de los bienes, sin embargo ocurre todo lo contrario.

    Cuando ocurre esto caemos en la cuenta que la inflación es funcional a ciertos grupos que concentran el aparato productivo e imponen los márgenes de ganancias que desean.

  3. Gustavo Lazzari, otro soldadito del club “Defensores de Sturzenegger” que explica la inflación argentina con el discurso básico del monetarista de cerebro lavado. Me encantó esta línea: “Siempre y en todo lugar la inflación es un fenómeno monetario. (…) No hay mucho más. Todo lo que se dice sobre “formadores de precios”, “inflación de costos”, “monopolios”, “especuladores” son sólo excusas de cotillón”. Un crack. Y sí… por algo es parte del Dream Team de pseudoeconomistas de la fundación Liberalismo y Regreso (a los 90).

  4. Nuu, otro soldadito de la “confusa” Ayn Rand, escuela de Chicago, Friedman, Von Misses, Von Hayek, Von Diola, el “mago” Alan, Oppenheimer y los Think Thank del USAID, la CNN y FOX y los cuentitos monetaristas del laissez faire, el mercado como optimo regulador, el derrame o goteo y la mano invisible que siempre se las pica en las crisis!
    Increíble y creía que se habían extinguido luego de la crisis del 2008.

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