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Economía

14/06/2017

La industria del juicio: una vaca sagrada que solo genera desempleo

Por Gustavo Lazzari | "La verdadera protección al trabajo es el progreso y las oportunidades."

El presidente Mauricio Macri encendió un debate al invitar a combatir “la industria del juicio laboral”. Durante más de setenta años, entonando cánticos que combatían al capital, se fue desarrollando en la Argentina una legislación laboral que lejos de proteger al trabajador lo  ha condenado a los salarios bajos, la exclusión y el desempleo. Veamos por qué.

La legislación laboral, tal como está concebida en la Argentina, eleva los costos para las empresas pero no significa ni mayor protección al trabajador ni mejores salarios reales. Los abogados laboralistas, la proliferación de juzgados laborales, la encendida actividad de voceros y diputados “buenistas” se llevan la mayor parte de la tajada.

La hipertutela laboral, es decir el exceso de regulaciones por sobre el límite de lo razonable, genera mayores costos para las empresas.

El análisis microeconómico, por antipático que resulte, es esencial para entender el impacto de estas normas sobre el trabajo de los argentinos. No hay lugar para el romanticismo ni la voluntariedad inútil de quienes jamás contrataron, despidieron y no tienen idea de cómo pagar una quincena.

El salario es determinado por el valor de la productividad marginal del trabajo. Quiere decir que si el valor de lo que produce un trabajador es bajo el salario será necesariamente bajo. Si el valor es elevado las empresas pujarán por los servicios de dicho trabajador.

No es la presión de los sindicatos, ni la bondad de los diputados derrochando ríos de tinta en legislaciones maravillosas la causa de la mejora en los salarios reales, es una pena. Todo sería más fácil si así fuera, pero no es así. No hay tiempo para el autoengaño. En la India los salarios no son bajos porque los empresarios son malos, los sindicalistas ineficientes o los diputados inútiles.

El valor de la productividad marginal del trabajo significa el volumen “físico” de lo que produce multiplicado por el precio de mercado de dicho producto.

Por tanto, el trabajo debe producir muchos bienes y que éstos sean valorados por los consumidores para que el salario sea elevado. Para que el trabajo tenga mayor productividad debe estar asistido por capital físico (máquinas y herramientas) e intelectual (educación). El capital es por tanto el mejor amigo del trabajador pues eleva el producto de su esfuerzo. Un operador de una máquina retroexcavadora produce más pozos que los que haría sólo con el servicio de sus propias manos.

Por ello, en países de alta capitalización y educación los salarios son mayores que en los países que han “combatido el capital” durante décadas.

La legislación “protectora” encarece el trabajo, no lo protege. Al ser más caro el trabajo la exigencia de productividad es mayor. La ley laboral, por bien intencionada que sea, deja a fuera del mercado laboral a los trabajadores menos calificados. Esta es la causa por la cual, el desempleo es mayor entre las personas menos calificadas.

Los “Ni Ni” son hijos directos de la legislación laboral. Quisieron protegerlos y los echaron del mercado. No es el sector privado el que excluye sino la supuesta bondad de diputados y senadores ignorantes de cómo funciona el mercado de trabajo.

Las normas laborales “hipertutelares” que,  aún con nobles intenciones, generan más desempleo y menores salarios están el régimen de indemnizaciones por despido, la industria del juicio, la jurisprudencia antiempresaria, la falta de flexibilidad, los privilegios sindicales, etc.

Es necesario comprender que la indemnización por despido genera un elevado costo del “error” lo cual desanima la demanda de trabajo, representa un pasivo contingente que disminuye la capacidad de expansión de las empresas lo cual también desanima la creación de empleo y genera desincentivos a la productividad del trabajador.

Es una vaca sagrada de la legislación argentina. Es políticamente incorrecto debatir este tema. Pero no hay alternativa frente a un desempleo que no cede, frente a más de un millón de chicos que no estudian ni trabajan y frente al crecimiento del empleo público como programa de desempleo encubierto.

En la Argentina hay más de 855.000 pymes.  Si cada una de esas pymes contrata a un trabajador por año durante cuatro años reduciríamos el desempleo a cero y podríamos reducir a la mitad el empleo público transformándolo en empleo productivo.

Es imprescindible debatir cada eslabón de la “hipertutela laboral”, no hay tiempo para falsas nostalgias ni slogans del pasado. La verdadera protección al trabajo es el progreso y las oportunidades. Todo aquello que daña la demanda de trabajo atenta contra el trabajador. Todo costo fiscal o regulatorio más allá del estrictamente salarial no genera otra cosa que un aumento en la desocupación y la marginalidad.

 

Por Gustavo Lazzari,  economista y colaborador de Libertad y Progreso.

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9 pensamientos en “La industria del juicio: una vaca sagrada que solo genera desempleo”

  1. Estoy de acuerdo que el fuero laboral se ha transformado en una sinrazón con fallos asombrosos en contra de los empleadores.
    Sin duda es algo a corregir que dista mucho del modelo de este liberal muchacho de cual tenemos ejemplos lamentables y lapidarios en otros países.
    En la Madre Patria, con el discurso mediático de generar más empleo, en especial entre la población joven, implementaron una reforma laboral que derivó en una mayor precarización, empleos basura y una caída salarial medible claramente desde los propios indicadores oficiales.
    El resultado fue obvio, por un lado, se aumentó el margen de ganancias de las empresas, objetivo primario de toda la movida, y por otro una tasa de desempleo récord en toda la UE.
    Para muestra del “éxito” bastan algunos botones, cerca del 3/4 de la población laboral menor de 25 años tiene un contrato precario y la contratación a tiempo parcial llega a 1/4 del grupo.
    Con los menores de 30 años la cifra baja, pero a un alarmante 60%. El informe de la OIT de hace un año señalaba que el 46% de los jóvenes está en paro
    En el 2016 surgió un dato oficial curioso, la planta de trabajadores prácticamente no cambio, sin embargo, se incrementó la cantidad de horas trabajadas y el total salarial abonado por la patronal fue un 3% menor.
    Es decir, resumiendo, la misma cantidad de empleados, trabajó en el 2016 más horas y por menos euros en total, todo otro logro más de Rajoy.
    Otro dato interesante es que luego de la exitosa reforma laboral española el empleo temporal se comió casi en exclusiva la generación de nuevo empleo.
    Un crudo espejo en el cual mirar antes de que nos vendan espejitos de colores.

  2. ‘En la India los salarios no son bajos porque los empresarios son malos, los sindicalistas ineficientes o los dipu tados inútiles.’

    Seria interesante que sepa este señor que pasa allá ante un accidente laboral, y ni hablemos del caso Bophal que en sí es ejemplar, en lo cotidiano y actual donde las vidas valen unas pocas rupias.
    El empresario abarata costos negligentemente con mínimas medidas de seguridad e higiene, donde apilan en estantes los puestos de trabajo como e un gallinero, y si algo falla, algo común y que vemos a diario, el costo empresarial se extiende a arrojar los cuerpos al Ganges, y por hay a lo sumo notificar a familiares, (es que quizás no toda la familia puede ser condenada a trabajar las 24 horas los 7 días de la semana).
    Y como justificaba Heritage años atrás con esta ‘moderna esclavitud’, si el chico esta siendo explotado y esta trabajando en vez de estar en la escuela, bueno por lo menos tiene que comer, aprende a ganarse el pan y no esta en la calle.

    Lo que hay que leer a veces.

  3. Los políticos saben perfectamente que esto es así. Pero ellos no quieren gente que trabaje, ellos quieren votos. El peronismo les enseñó que los votos se consiguen con clientelismo y no con trabajo que independice a la gente. Los inmigrantes que construyeron el país y llegaron con una mano atrás y otra adelante odian al peronismo, les dicen a sus hijos que estudien y trabajen. El estado busca adoctrinar, por eso insiste el la basura de la escuela pública. Capital y educación, fíjese quien lo promueve y quien lo combate.

  4. Si seguimos atrasando 70 años, seguiremos siendo un pais tercermundista de cuarta. Estamos por llegar al año 2020, Argentina debe cambiar alguna vez.

  5. Todo depende adonde queremos llegar
    A Alemania o los países nórdicos con leyes laborales altamente proteccionistas, salarios altos y puestos calificados o, como propone Gustavito “garrafas” Lazzari desde hace décadas, a los tigres Asiáticos, México o Africa sin ley alguna, semiesclavismo, desprotección total, sueldos por el piso y alto desempleo y pobreza que impide la generación de reclamos como sueña la UIA o la SRA.
    Recordemos hoy la alta rentabilidad del agro, por ejemplo, y el dato contrastante de ser uno de los sectores donde es mayor es la marginalidad laboral, cercana al 40%, y los menores salarios promedio.

  6. Sr. Sergio
    En los países ejemplares que ud. menciona la educación es pública y gratuita lo que provoca una real igualdad de oportunidades, no el disfraz de otros países donde una billetera o la simple portación de apellido logra que alguien se reciba en lugares de “alto nivel” y llegue a presidente siendo un analfabeto funcional comprobado.
    Acá estamos logrando que eso no suceda, y pese a tener 14 miembros, auténticas joyas, en la exclusiva Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. surgidos de universidades públicas y varios premios nobeles en el haber y “cero” de privadas, nuestro ilustre presidente considere una deshonra “caer” en una educación publica, otrora excelente, de la que se esta encargando sistemáticamente de continuar con su destrucción.

  7. no hay peor ciego que el que no quiere ver, evidentemente con un 45% de empleo en negro y sin incluir la toma de empleo en el sector público. la desocupación siempre ha sido un problema real en este país desde siempre… es muy claro que el proteccionismo laboral no funciona y solo enriquece a abogados y sindicalistas…

  8. Quien le hace juicio laboral a los jueces y abogados que se benefician de todo este circo?
    La argentina fue la sexta potencia del mundo alguna vez y se hizo laburando, no vagueando y viviendo de arriba.
    La izquierda argentina es anti trabajo porque jamas le gusto laburar y a los que laburan los llaman explotadores.
    Como no le gustaba laburar ni a Fidel Castro , ni a el Che Guevara que eran nenes bien.

  9. Las leyes laborales son sólo un marco. En Japón la estabilidad laboral es inviolable, en los países nórdicos, Alemania, Canadá o Francia hay fuertes protecciones de empleo.
    En los EE.UU. se han ido perdiendo a tono con la destrucción de su sistema productivo en un país que ya no produce nada y es todo 100% de servicios con Wall Street a la cabeza.

    La cuestión pasa por otro lado, si bien acá se les va la mano, y es por la infraestructura local, formación de los trabajadores, nivel técnico, etc.

    Si fuera tan simple todas las empresas se radicarían en Paraguay donde todo es una joda o en la India donde no hay protección alguna o inclusive en China donde el Estado “supervisa” en forma cuasipolicial y dictatorial a los trabajadores

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