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17/08/2017

“El kirchnerismo fue una farsa como populismo”

Por Diego Bigongiari / En un reportaje en revista Fortuna, el profesor de historia de la Universidad de Boloña explica el fenómeno del populismo en América Latina y en la Argentina en particular. Su visión sobre Trump y el Papa Francisco.
El especialista, profesor de la Universidad de Boloña, habla del kirchnerismo como expresión populista y de estos movimientos en otras latitudes.

Loris Zanatta es profesor de historia en la Universidad de Boloña, donde estudió. El populismo es su campo de investigación. Desde hace más de 30 años visita regularmente nuestro país, sobre el que publicó diversos libros: “Eva Perón una biografía política”, “La Internacional Justicialista”, “Perón y el mito de la nación católica” y “Breve historia del peronismo clásico” son algunos de ellos. Está por entregar a imprenta una biografía de Fidel Castro, que será publicada también en castellano.

Fortuna: ¿Cuál es su definición de populismo?
Zanatta: Es una nostalgia de unanimidad, una utopía redentora. No se basa en la estructura social de un país. El caso argentino es típico: el peronismo tiene setenta años y la estructura social cambió totalmente pero su cultura política es la misma. Tampoco es una ideología con estructura, textos clásicos, códigos. Es una nostalgia unanimista de un pasado pre-Ilustración. La disgregación que fragmenta al hombre es la Ilustración, al pensarlo individuo independiente. Por eso los populismos son antiliberales y antiiluministas. Ofrecen bienes que la tradición liberal, pragmática, no tiene, especialmente la épica de la redención. Al mismo tiempo el populismo no concibe la pluralidad, hay que eliminarla en pos de la unanimidad del pueblo redimido.

Fortuna: ¿Los Kirchner aportaron algo nuevo al populismo?
Zanatta: Para quien estudia el populismo, los Kirchner son poco interesantes. Saben a repetición: si el peronismo fue trágico –o épico– el kirchnerismo fue una farsa como populismo. No hay nada nuevo. El primer peronismo fue totalitario pero vinculado a amplios sectores sociales. El kirchnerismo fue una máquina de administración clientelar de la pobreza.

Fortuna: ¿Para el capitalismo, el populismo es bueno o malo?
Zanatta: Un mercado eficiente y abierto, con competitividad, sin subvenciones ni vinculación clientelar con el Estado, es enemigo del populismo. El populismo no es necesariamente anticapitalista pero se basa en la idea corporativa de que los actores no son fuerzas libres de la sociedad, sino cuerpos de un organismo social. Donde la tradición populista fue muy fuerte el mercado es hipercontrolado, lleno de nichos corporativos. Al romper vínculos corporativos las reacciones son enormes. Lo que queda es un mercado muy ineficaz.

Fortuna: Muchos creían que los anglosajones y nórdicos fueran inmunes al populismo, enfermedad latina.
Zanatta: En todas las culturas hay tensión entre populismo e Ilustración, sociedad abierta e identidad cerrada. Pero el mundo anglosajón tiene su especificidad. La Ilustración nació allí y la transición del mundo orgánico tradicional al moderno pluralismo se creó en forma endógena. Los demás la incorporaron desde la modernidad anglosajona: la primera reacción era comunitaria y populista, contra la disgregación causada por el modelo anglosajón.

Fortuna: ¿Y Donald Trump?
Zanatta: Trump es un populista típico. Pero, mientras el populismo latinoamericano con su pasado orgánico puede crear regímenes que monopolizan los poderes en nombre del pueblo, Trump choca con la Constitución liberal. No puede hacer como Perón, Castro o Chávez: controlar al poder judicial, someter a la prensa, transformar las fuerzas armadas en fuerzas propias. En EE.UU. el populismo es endémico pero siempre es metabolizado por las instituciones liberal democráticas.

Fortuna: ¿El Papa Francisco?
Zanatta: No es ofensa decir que es un representante típico del populismo latinoamericano. Su idea es que hay un pueblo más arriba del pacto político y del pueblo constitucional, depositario de la legitimidad histórica, el pueblo de Dios. Ningún Papa utilizó tanto la palabra pueblo. Papa Francisco no distingue liberalismo económico de liberalismo político. Usa mucho la palabra pluralismo en contra del mercado que, dice, homogeiniza al mundo, destruye culturas y pueblos. Su idea de pluralismo es de pueblos y culturas que en general no son pluralistas. Su visión es la del catolicismo latinoamericano: los pobres son depositarios de las virtudes católicas, son el verdadero pueblo. Los otros no lo son aunque ganen las elecciones.

Fortuna: ¿Se acabó el kirchnerismo?
Zanatta: Para el kirchnerismo vale lo que para otros populismos: dejar herencias tan pesadas les permite hacerlas caer sobre los demás. Si el gobierno de Macri cree que le conviene tenerlo como opositor porque es impresentable digo que juega con fuego. Porque el kirchnerismo es un fenómeno muy argentino y Cristina
también.

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10 pensamientos en ““El kirchnerismo fue una farsa como populismo””

  1. Está perfectamente definido el sistema que debemos adoptar,para crecer .así lo dice el artículo que he leído.Tomaremos alguno que nos conduzca hacia un futuro próspero . Espero que sí : LO NECESITAMOS.

  2. NO fue por populismo 12 años de gobierno
    fue porque ingreso mucha
    PLATA. UNA DE ORO lluvia de AGRODOLARES sobre Argentina
    ELLA REPARTIÓ y A LAS Mnaos EXTENDIDAS COLMO .

    SE ESCRIBE BOLOGNA

  3. EN Bologna son todos COMUNISTAS .
    EN LAS UNIVERSIDADES ESTATALES ARGENTINA ADOCTRINAN CON LA BIBLIA COMUNISTA
    Y MACRI NO ES PRO MERCADO ES CONSERVADOR. EL IVA DE TODO EL PAÍS ENGORDA EL COFRE DE LA ROSADA
    COMO LO DISTRIBUYE ?
    EN LA CAPITAL FEDERAL ?
    ARGENTINA NECESITA MERCADO .
    EL ESTADO ES ESTAFADOR 👹
    LOS CAPITALISTAS AMIGOS LOS DOCENTES QUE TIENN EL NEGOCIO DE La educación pública.ETC

  4. El triunfo “populista ” fue el resultado :Cuantos más pobres ; muchos más votos . Es una fórmula estrategia política que dio muchos resultados. Todo pasa ,como decía un dirigente de fútbol .

  5. Juancho
    El pais oscila entre el populismo para pobres que citás y el populismo para ricos hoy en el poder que empecé a mencionar allá por enero del año pasado.
    El primero necesita la carrada permanente de pobres, filón que había descubierto el pocho allá por los ’40.

    El otro se trata de un asalto recurrente al poder en beneficio de sectores minoritarios, dentro de este enfoque se explica el liquidar una ley de medios progresista, (apoyada por organismos internacionales, que no debía haber sido derogara en beneficio exclusivo de un multimedio sino implementada sin excepciones a bandos amigos del poder), las políticas en favor de reducidos grupos sojeros, mineros y petroleras, el regalo de Nextel y permitir al mismo multimedio entrar en el negocio de la telefonía celular sin realizar inversiones, (ni pagar canones por las bandas 3G y 4G), y usando gratarola la infraestructura preinstalada de terceros y por otro, la frutilla, vedar el ingreso a esos terceros en el negocio hoy monopólico de CATV.
    O permitir el retorno de una casta de banqueros como los del HSBC y JP Morgan que no resisten el menor análisis de sus “cualidades”.

    Estos sectores hoy se regodean con exclusivos blanqueos y se frotan las manos con una reforma laboral, (que ya mencioné en el verano del 2016 tenían en carpeta), no enfocada a agilizar todo en beneficio de los trabajadores, modelo nórdico, sino siguiendo el modelo español que redunda por un lado en precarización, pérdida de empleo estable, importante caída salarial en términos reales y que provocará un mayor desempleo, (esto es una condición para alimentar el perverso mecanismo de aumento de desempleo caída salaria), y aumento de márgenes de ganancias empresariales que es realmente el fin de toda la movida, (para disipar dudas ver la España de hoy).

    Este sistema se basa en la posesión casi totalitaria de los medios, por ejemplo en España fue un coro monótono y sin grietas que aseguró que la reforma laboral del PP produciría efectos que no sucedieron e instaló en la población el mito/relato de que “se había vivido por encima de las posibilidades” (sic) sin sustento fáctico alguno, (mientras la banca de crápulas como Emilio Botín y “VISA Black” Rodrigo Rato era socorrida con fondos públicos no reintegrables por cientos de miles de millones de €).
    Cualquier parecido actual con las políticas de recortes, tarifas, “la herencia”, etc. y el apuntar a la polaridad por parte de la prensa local y restar terceras opciones potables y es mera coincidencia.

    Entre estos dos extremos hay todo una gama de opciones razonables que permitirían el desarrollo del país. Con el actual populismo tendremos quizás crecimiento, en unos años, pero al “estilo chileno” que queda en manos de muy poca gente y sectores, es decir la pirámide de distribución del PBI se ensancha abajo, se estrecha en el medio y crece mucho en la cúspide.

  6. La tercera es la vencida.Otra vez me cortan Sergio mi respuesta a lo que me comentas. Para parecernos a los nórdicos,deberemos empezar de nuevo. De cero . Cómo hacemos ? Esa respuesta la estoy esperando muchos años ,pero todavía no llegó !!! Llegará cuando toquemos fondo ? Y nos estemos ahogando ? Que dilema futuro,no . Estamos en el horno como vos decis.

  7. Señores de Fortuna : O por error mío ,o por censura del editor ,fueron dos veces que se borró totalmente el mensaje dirigido a Sergio. Tal vez el examen que daba de nuestra situación actual
    no debería agradar ,pero era hechos reales los que comentaba . Les agradezco publicar esta mensaje.

  8. Los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente. Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos, nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes “causas”, los tres “ideales” de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!

    EVA PERON

    Para la jefa , por aquel , ahora vamos por todo.

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