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11/12/2017

Pymes mineras sanjuaninas se ‘aceleran’ en Buenos Aires

Una experiencia inédita reunió a ganadores de un hackathon en una ‘semana de aceleración’ en Buenos Aires. La visión de los jóvenes emprendedores sobre la minería.

Dos proyectos. Una decena de emprendedores. Una misión: acelerar el desarrollo de sus empresas para potenciar el desarrollo minero de la Argentina. La cita fue intensa y duró una semana en un reconocido ‘semillero’ de start-ups de Buenos Aires, a donde llegaron los jóvenes emprendedores desde San Juan, con un trofeo en brazos, el de ganadores del primer hackathon de innovación minera, realizado en agosto. Aunque con diferentes enfoques y objetivos, todos buscan digitalizar los procesos de la minería, una actividad milenaria transformada por la revolución tecnológica.

“No era fácil emprender en minería porque es una actividad muy tradicional; aunque ahora las puertas están más abiertas y se empiezan a demandar soluciones novedosas”, dice Joaquín Souza, de Federal Group, que diseñó un sistema para aumentar el recupero del oro y así hacer la mina más eficiente. Sobre la actividad minera, dice que se anima a emprender en el sector porque “nos da un potencial de futuro sustentable, en una región un tanto aislada del mundo y con poca superficie cultivable”.

¿Qué es una semana de aceleración? Lo responde Omar Madcur, del mismo equipo de Souza: “Tenemos la idea y la solución en la cabeza, pero aprendimos a transformarla en un negocio.  Desde comprender que para vender hay que saber escuchar más que hablar, hasta crear un modelo de negocios y salir a buscar financiamiento”.

Yamil Matilla es referente de otro de los equipos ganadores. Su meta era resolver un problema de comunicación en las comunidades de Iglesia y Jachal; lograr que la comunidad se involucre y opine sobre la principal actividad económica del lugar. Lo hicieron con una idea innovadora: un tótem que estará ubicado en lugares públicos y en lugares de esparcimiento de Mina Veladero, donde las personas podrán acceder a servicios como wi-fi libre y carga de celulares y que contará con un botón para grabar mensajes y enviarlos directamente a los ejecutivos de la mina.

“Es clave el diálogo. Con esto logramos que llegue la voz de los ciudadanos directo a la empresa. Y es posible porque hay apertura a ideas nuevas”, resalta en emprendedor, al explicar que “en el mundo, muchas soluciones surgen de personas que no están directamente vinculadas con la problemática. Y acá estamos nosotros para sumar”.

La semana de aceleración comenzó el lunes 27 de noviembre y fue organizada en conjunto con una aceleradora con sede en Palermo que ayudó a los emprendedores a mejorar sus presentaciones y testear sus modelos de negocios. Además, los participantes de esta experiencia –
rica en oportunidades de networking- lograron consolidar y llevar al siguiente nivel de desarrollo las soluciones a los desafíos de la industria minera que diseñaron durante el hackathon.

La iniciativa, de Mina Veladero, busca proporcionar a los emprendedores herramientas y conocimientos específicos sobre cómo financiar y escalar sus propios proyectos. Incluyó charlas con mentores de la industria tecnológica local y regional, empresarios e inversores, workshops y visitas a empresas como Facebook y Globant. “Veladero está en una nueva fase de desarrollo en la que la innovación juega un rol fundamental con una meta clara, convertirse en una mina líder del siglo 21”, dijo al respecto Fernando Giannoni, Director Ejecutivo de Mina Veladero.

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3 pensamientos en “Pymes mineras sanjuaninas se ‘aceleran’ en Buenos Aires”

  1. A ningún gobierno argentino le interesó el apoyo a la minería . Es una industria ,poco clara,para obtener triunfos electorales.Entonces se desechan todos los proyectos ,por que no son rentables con las urnas de votación. Cambiando de mentalidad tenemos suficientes minerales para explotar y quienes lo pueden hacer . Pero nadie habla de minería !!!

  2. Juancho:
    Con la minería, lo mismo que con las actividades del agro no se llega muy lejos. No se desarrolla un país en base a industrias extractivas. Es una verdad casi de perogrullo.
    En un artículo reciente de este medio están expuestos los preocupantes números de la soja que representa un porcentaje importante de la matriz de exportaciones y que reducidos grupos locales se benefician sin “derrame” alguno y sin que implique un desarrollo posterior para el país.
    Minería y Agro son rubros primarios, demandan poca mano de obra y no muy alta tecnificación. Además si su fin es simple exportación en bruto, como sucede, y no como insumos para una industria local y tampoco demandan bienes locales, (por ejemplo la mayoría de la maquinaría de minería, vehículos, e insumos directamente se importan).
    Es una actividad limitada al tiempo de vida de explotación del yacimiento, en muchos casos unos pocos años, durante el que es rentable a la empresa, generalmente extranjera.
    Y en los números los beneficios en impuestos, regalías, retenciones y gravámenes que le quedan al país son más bien magros.
    Incluso algunos, como la retenciones, fueron removidos, en algo que ya había anticipado que harían allá por octubre del 2015 la nueva administración como devolución de favores. Una decisión estéril, la actividad ya era rentable, potenciado con la devaluación hecha, y en los números no significó ningún crecimiento de la actividad como pronosticaban, (las cifras del Indec muestran incluso una contracción en minería), y resultó un simple aumento de márgenes de rentabilidad que encima son girados al exterior.

  3. En el aspecto de la soja repasando los bocadillos recientes del CEO de Grobocopatel en el Foro de Negocios donde brindó un discurso naif de inspirado en Alberdi con “El comercio une a los países, es progreso y contribuye a la paz” del siglo XIX que no posee evidencia histórica comprobable al repasar las por entonces guerra del Paraguay, (que el mismo Alberdi llamó “la guerra de la triple infamia”), las del Opio en el lejano Oriente, las siguientes dos GM o más recientemente los conflictos por el petróleo en Medio Oriente ocasionadas principalmente por colisiones de intereses económicos.
    Este señor aclara que veremos “más tecnología en los cultivos”, “uberización del transporte de cargas” e incluso robots. “Vamos a ver campos con robots que harán las tareas menos deseadas, y en un futuro el robot será el mejor amigo del hombre”, aventuró.
    Sin duda será asi, en su actividad el grupo marca punta en tecnología utilizando una superficie cultivable de excelentes tierras superior a 20 veces el tamaño de CABA y empleando sólo medio millar de personas, sin contar además de operar en una actividad altamente contaminante del medio ambiente con químicos nocivos para la salud humana, extensas deforestaciones del bosque nativo, (recientemente en Europa se la busca encuadrar esto dentro del delito universal de ecocidio), pérdida de soberanía alimentaria y de diversidad, al servicio de los grandes pulpos de patentes de la industria agroquímica, (con empresas con historiales terribles como Monsanto), que es altamente dependiente de economías de escala y que deja a los pequeños y medianos productores fuera del negocio como simples rentistas.

    Sin contar que para este “modelo primarizado” en el país sobran unos cuantos compatriotas, yo me aventuraría a estimar la cifra en por arriba de 40 millones.

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