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16/04/2018

Un vino comprometido con la educación rural

La línea de Bodegas Esmeralda aportará un porcentaje de la venta de cada botella a la educación rural. Ya lleva recolectados $ 200.000 para este fin.
Gastón Pérez Izquierdo, CEO de Bodegas Esmeralda y Catena Zapata.

Nombrado como el primer mes del calendario republicano francés, época de la vendimia en esas latitudes, Vendimiario es el proyecto de Bodegas Esmeralda creado para promover el desarrollo de las escuelas rurales. A partir de la concepción de la educación como herramienta revolucionaria e indispensable para el progreso, esta propuesta se centra en el compromiso de la empresa de destinar un porcentaje de lo recaudado por la venta de cada botella, a la Fundación Ruta 40, organización responsable de elegir a los establecimientos que recibirán la donación.

“Más allá del logo de la marca, que busca tener una connotación ‘provocativa’, el proyecto está lejos de ser algo politizado, todo lo contrario”, comentó Gastón Pérez Izquierdo, CEO de Bodegas Esmeralda y de Catena Zapata. “Nuestro fin último y único es ayudar a los niños en su educación, porque creemos que esa es la mejor revolución que se puede hacer”.

Presentado en octubre del año pasado, en sus primeros tres meses de activación, Vendimiario ha logrado recaudar más de $ 200.000. “El espíritu de la iniciativa es ayudar y cooperar con las escuelas rurales. No tenemos fecha prevista para finalizar este proyecto, que tanta felicidad nos genera. Mientras exista la necesidad, lo mantendremos vivo”, manifestó Pérez Izquierdo, quien aseguró que desde el inicio buscaron que el negocio sea sustentable en su totalidad, desde el productor al comercializador. “Los únicos que asumimos el compromiso y los costos de la donación somos nosotros, por lo tanto en la cadena no se ve disminuido el margen de nadie. Esto lo hace sustentable y de largo plazo”, explicó.

La marca, creada por la bodega mendocina únicamente para este fin, está compuesta por tres varietales, a los que se suma un torrontés salteño. La linea consiste en un blend mendocino, 55% Malbec, 20% Bonarda, 20% Syrah y 5% Merlot; un varietal sanjuanino, 70% Syrah y 30% Bonarda; y uno riojano de tres cepas, 40% Bonarda, 30% Syrah y 30% Cabernet Sauvignon.

De esta forma, Bodegas Esmeralda profundiza el alcance de su política de sustentabilidad, basadas también en sus acciones de Responsabilidad Social Empresaria, implementadas sobre los distintos actores que componen su ecosistema. “La sustentabilidad es fundamental en el sector. La cadena de suministro comprende desde la actividad primaria en los viñedos, a proveedores de insumos y servicios que abastecen a otras industrias. Si trabajamos en base a ese compromiso, se puede concientizar a toda la cadena y lograr una mejora, no sólo en la industria vitivinícola sino en otras industrias”, detalló Pérez Izquierdo.

De acuerdo a los datos manifestados por el CEO de la bodega, la producción argentina de vinos y mostos representa el primer lugar en América, con el 8,2% de la producción mundial y una superficie implantada de uva de 221 mil hectáreas, de las cuales el 92,3% son destinadas a la vinicultura.

“Chile tiene una gran cantidad de bodegas y de productores certificados. Eso les permite ser considerados categoría verde en el tema de sustentabilidad y tener menos requisitos para comercializar en algunos países”, destacó Pérez Izquierdo en relación a las ventajas del país vecino, y a cómo la susceptibilidad tiene un impacto positivo en el negocio. “Como exportadores altamente competitivos y para competir con los tradicionales países vitivinícolas, es necesitario que nos adecuemos a las exigencias y los requisitos establecidos por los mercados, en términos de sustentabilidad, BSCI, SMETA”, finalizó.

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