Economía

Finalizó la cosecha de soja: 50,1 millones de toneladas y exportaciones proyectadas por u$s17.500 millones

La campaña 2024/25 cerró con una producción que superó el promedio de los últimos cinco años pese a una menor superficie sembrada. El complejo sojero podría aportar exportaciones netas por hasta u$s17.500 millones, aunque el ritmo de ventas sigue por debajo del año anterior.

Publicado el 11 de julio de 2026, 00:10 hs

Silos de soja y cosechadora trabajando en campo argentino al atardecer
Ámbito Financiero — Economía

La cosecha de soja 2024/25 ya es historia. Según los datos oficiales de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el Ministerio de Economía, la producción totalizó 50,1 millones de toneladas, un volumen que supera el promedio de los últimos cinco años a pesar de haberse sembrado menos hectáreas que en la campaña anterior.

El rendimiento promedio por hectárea fue uno de los puntos altos del ciclo. Las condiciones climáticas de la segunda mitad del año ayudaron a compensar la menor superficie, que quedó en torno a los 16,8 millones de hectáreas. El dato no es menor: en un país donde el complejo sojero representa entre el 25% y el 30% de las exportaciones totales, cada millón de toneladas cuenta.

El impacto en las cuentas externas

Las proyecciones del sector indican que el complejo sojero podría generar exportaciones netas de hasta u$s17.500 millones este año. La cifra incluye tanto la venta de poroto como los derivados (aceite, harina y biodiesel). Sin embargo, hay un matiz importante: el ritmo de ventas y embarques se mantiene por debajo del registrado en la campaña previa.

“El productor está vendiendo con mayor cautela”, explican desde la industria. Parte de esa cautela se explica por la expectativa de una posible mejora en los precios internacionales y por la necesidad de financiar la próxima siembra con recursos propios. El tipo de cambio real también juega su rol: cuando el dólar oficial se atrasa respecto de la inflación, muchos productores prefieren guardarse la mercadería.

Comparación con ciclos anteriores

Para poner los números en contexto, la producción de 50,1 millones de toneladas queda por encima del promedio 2019-2024 (alrededor de 47 millones) pero todavía lejos del récord de 2021/22, cuando se alcanzaron casi 60 millones de toneladas. La sequía del ciclo 2022/23 había dejado la producción en apenas 25 millones, por lo que la recuperación de los últimos dos años es notoria.

El complejo sojero no solo aporta divisas por exportación directa. También genera empleo en el interior, actividad en puertos y recaudación impositiva a través de retenciones y otros tributos. Según estimaciones privadas, cada dólar que ingresa por soja tiene un multiplicador de entre 1,6 y 2 en el resto de la economía.

¿Qué sigue para el inversor y el exportador?

Desde la perspectiva del inversor que sigue commodities, el dato de producción es alcista para los precios de la harina y el aceite en el corto plazo, aunque el mercado internacional sigue dominado por la oferta de Brasil y Estados Unidos. El spread entre soja argentina y brasileña se mantiene atractivo para los compradores, lo que debería sostener el ritmo de embarques en los próximos meses.

Para el inversor local que tiene exposición al dólar o a bonos soberanos, el ingreso de estos u$s17.500 millones representa un colchón de reservas para el BCRA que puede ayudar a estabilizar el tipo de cambio y reducir la brecha. Históricamente, los picos de liquidación agropecuaria coinciden con períodos de menor volatilidad cambiaria.

Queda por ver si el ritmo de ventas se acelera en el segundo semestre. Si los productores deciden desprenderse de más mercadería ante una mejora de precios o una señal clara de política cambiaria, el número de divisas efectivamente ingresadas podría acercarse al techo de la proyección. Si la cautela persiste, el aporte será más gradual y diluido en el tiempo.

En cualquier caso, el cierre de la cosecha con volúmenes por encima del promedio histórico es una buena noticia para las cuentas externas y para un sector que sigue siendo el motor de las exportaciones argentinas. El desafío ahora pasa por cómo se administra ese ingreso de dólares y qué incentivos se generan para que sigan llegando.

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