Las big tech pierden terreno en Wall Street: ¿sus valuaciones son una oportunidad?
Las Magnificent Seven acumularon caídas de doble dígito en lo que va del año, cediendo terreno frente al resto del S&P 500. Analistas debaten si las valuaciones actuales representan una entrada atractiva o si el ajuste recién empieza.
Las grandes tecnológicas, conocidas como las Magnificent Seven, han perdido terreno de manera clara en Wall Street durante las últimas semanas. Tras años de liderazgo indiscutido, sus acciones acumulan retrocesos que van desde el 8% hasta el 25% en lo que va del año, según los datos de Bloomberg al cierre de esta nota.
Este desempeño contrasta con un S&P 500 que, si bien también muestra volatilidad, se sostiene mejor gracias al resto de los sectores. El fenómeno no es menor: durante 2023 y gran parte de 2024, estas siete compañías explicaron más del 60% del avance del principal índice estadounidense. Hoy, esa dinámica se invierte.
¿Qué está pasando con las valuaciones?
El múltiplo precio-ganancia forward del grupo se ubica en torno a 28 veces, todavía por encima del promedio histórico del sector pero sensiblemente por debajo de los picos de 2024. Apple, Microsoft y Nvidia lideran las caídas, mientras que Meta y Amazon muestran una relativa resiliencia.
Desde el punto de vista macro, varios factores explican esta corrección. En primer lugar, las tasas de interés reales en Estados Unidos volvieron a subir, encareciendo el valor presente de los flujos futuros de las empresas de alto crecimiento. En segundo lugar, la incertidumbre regulatoria en Europa y la posibilidad de mayores impuestos en Estados Unidos pesan sobre las expectativas.
Además, los resultados de las últimas temporadas no fueron uniformes. Si bien la mayoría superó las estimaciones de Wall Street, el guidance de algunos gigantes resultó más cauto de lo esperado, especialmente en lo referido a capex en inteligencia artificial. Los inversores, que habían pagado primas elevadas por el hype de la IA, comienzan a exigir que esa inversión se traduzca en ingresos concretos más rápido.
Una oportunidad o una trampa de valor?
Algunos analistas, como los de Goldman Sachs y JPMorgan, sostienen que las valuaciones actuales ya incorporan gran parte del riesgo y que, en un escenario de aterrizaje suave de la economía estadounidense, las big tech volverían a liderar. Otros, más escépticos, recuerdan que en 2022 el ajuste fue mucho más profundo y que los múltiplos todavía no alcanzaron niveles que puedan considerarse “baratos” en términos históricos.
Vale separar dos cosas. Por un lado, la corrección de precios es sana y elimina parte del exceso de entusiasmo que se había acumulado. Por otro, el cambio de narrativa hacia “demostrar los retornos de la IA” implica que el mercado será más selectivo: no todas las compañías del grupo tienen el mismo margen de error.
Mirada comparada
Algo similar ocurrió entre 2018 y 2020, cuando la rotación hacia value castigó a las FAANG y luego, con tasas bajas y estímulos fiscales, volvieron con fuerza. La diferencia actual es que la Reserva Federal ya no tiene tanto espacio para bajar tasas como en aquella oportunidad, y el déficit fiscal estadounidense es estructuralmente más alto.
Desde la lente de inversión, el carry de las big tech (medido como el earnings yield versus la tasa libre de riesgo) se ha vuelto más atractivo, pero sigue lejos de los niveles de 2022. Para family offices y fondos que siguen estrategias de largo plazo, el dilema es si agregar exposición ahora o esperar una nueva caída que lleve los múltiplos por debajo de 22-24 veces.
El dato relevante
La concentración del S&P 500 en estas siete empresas sigue siendo elevada (cerca del 30% del índice). Eso implica que cualquier rotación sectorial fuerte tiene impacto desproporcionado en el comportamiento del benchmark. Los flujos hacia ETFs de small caps y value en las últimas dos semanas confirman que parte del mercado está votando por diversificación.
Antes de sacar conclusiones apresuradas, conviene mirar el dato de ganancias del segundo trimestre que se acerca. Si las compañías logran mostrar que el gasto en IA ya genera retornos medibles, el castigo actual puede quedar como una oportunidad de compra. Si, por el contrario, el guidance vuelve a decepcionar, el ajuste puede extenderse.
En Argentina, donde muchos inversores tienen exposición a estos nombres vía CEDEARs, el movimiento se traduce en mayor volatilidad del CCL y en la necesidad de revisar los pesos relativos de las carteras tecnológicas. Quien diga que sabe exactamente dónde termina esta corrección, probablemente esté exagerando su convicción.