Quilmes paga sueldos y aguinaldo a 220 trabajadores tras cierre de Express Beer
La cervecera, principal cliente de la logística de distribución, cumplió con las obligaciones laborales luego del anuncio de cierre de la firma de transporte. Camioneros había declarado estado de alerta por el impacto en los empleados.
La empresa Quilmes informó el pago de sueldos pendientes y el aguinaldo correspondiente a los 220 trabajadores de Express Beer, la firma de logística que anunció su cierre definitivo esta semana.
Según fuentes cercanas a la operación, el desembolso se concretó en las últimas horas y cubre los haberes de junio y la primera cuota del salario anual complementario. El movimiento se produce tras la fuerte presión sindical ejercida por el gremio de Camioneros, que había dispuesto un estado de alerta generalizado.
Pablo Moyano, secretario general adjunto del sindicato, había sido explícito: “No vamos a dejar tirados a los compañeros de la logística”. La advertencia llegó después de que Express Beer comunicara el cese de operaciones, una decisión que dejó en vilo a un centenar de familias directamente vinculadas al transporte de productos de la cervecera.
Express Beer operaba como proveedor logístico exclusivo para parte importante de la distribución de Quilmes en el AMBA y zonas aledañas. Su cierre repentino generó preocupación inmediata en el sector, no solo por los puestos de trabajo directos sino por el posible efecto dominó en la cadena de suministro cervecero.
Desde Quilmes señalaron que el pago se enmarca en la responsabilidad que asume una empresa principal cuando su contratista principal entra en crisis. “Cumplimos con las obligaciones que nos corresponden como cliente mayoritario”, indicaron off the record. No se detalló si existe algún acuerdo de indemnizaciones adicionales ni si parte de la flota pasará a manos de otros operadores.
El caso revive un debate recurrente en la industria argentina: la fragilidad de las PyMEs logísticas cuando dependen de un único gran cliente. En contextos de costos crecientes —combustible, peajes, salarios indexados— muchas firmas de transporte operan con márgenes muy ajustados. Cuando el volumen cae o el cliente principal reestructura su red, el impacto es inmediato y profundo.
Desde una perspectiva comparada, situaciones similares se vivieron en otros sectores durante los últimos años. La crisis de varias terminales automotrices entre 2018 y 2020 dejó varados a numerosos transportistas especializados. En el caso de la cerveza, el mercado se encuentra en una fase de consolidación donde las dos grandes jugadores (Quilmes y CCU) controlan más del 80% del volumen. Esa concentración hace que la logística dependa fuertemente de sus decisiones estratégicas.
Camioneros, por su parte, mantiene una línea dura en defensa de los puestos de trabajo en el sector transporte. El gremio ya había intervenido en casos previos de cierres de operadores logísticos durante la pandemia y en la salida de varias multinacionales del país. La estrategia habitual combina presión pública, estado de alerta y negociación directa con la empresa principal para que absorba parte de los costos laborales.
Para los 220 trabajadores involucrados, el pago de Quilmes representa un alivio inmediato, aunque no resuelve su futuro laboral. Fuentes sindicales indicaron que se están explorando reubicaciones dentro de la red de distribución de la cervecera o en otras empresas del grupo AB InBev en la región. Sin embargo, el mercado laboral del transporte en el conurbano bonaerense muestra signos de saturación tras varios años de bajo crecimiento económico.
El episodio también deja preguntas abiertas sobre la sostenibilidad de la cadena de valor en la industria de bebidas. ¿Hasta qué punto las grandes marcas pueden externalizar completamente la logística sin asumir responsabilidad cuando el eslabón se rompe? La respuesta, en la práctica argentina, suele ser reactiva más que preventiva: se actúa cuando el conflicto escala.
Mientras tanto, Quilmes continúa su proceso de reestructuración operativa tras la salida de su anterior CEO y en medio de un mercado local que creció apenas 1,2% en volumen durante el primer semestre. La compañía mantiene su apuesta por canales de cercanía y e-commerce, formatos que requieren una logística más fragmentada y, paradójicamente, más vulnerable a shocks como el que acaba de atravesar Express Beer.