El Mundial 2026 pulverizó récords: FIFA recaudó u$s15.000 millones
La Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá generó ingresos que duplicaron las estimaciones iniciales, impulsados por entradas, hospitalidad y patrocinios. El éxito financiero consolida el poder de Gianni Infantino al frente de la FIFA.
El Mundial 2026 no fue solo un espectáculo deportivo: fue, sobre todo, un negocio sin precedentes. La FIFA cerró el torneo con una recaudación de u$s15.000 millones, casi el doble de lo proyectado originalmente y muy por encima de los u$s7.500 millones del ciclo 2019-2022. La combinación de tres países anfitriones, un formato ampliado a 48 selecciones y una estrategia comercial agresiva dieron resultado.
La mayor sorpresa vino del lado de las entradas y la hospitalidad. La venta de boletos superó las expectativas en un 35%, con precios promedio que, en los partidos de fase de grupos en sedes como Atlanta o Los Ángeles, rozaron los u$s250. Pero el verdadero diferencial lo aportó el paquete de hospitalidad VIP: suites corporativas, experiencias premium y accesos exclusivos que generaron casi u$s4.000 millones, según datos internos a los que accedió FortunaWeb. En un contexto donde las grandes corporaciones buscan activaciones globales con retorno medible, la FIFA supo vender el torneo como plataforma de networking de élite.
Los patrocinios también marcaron un récord. Adidas, Coca-Cola, Visa y los nuevos entrants chinos (como Mengniu y BYD) pagaron sumas que, en conjunto, superaron los u$s2.800 millones. La irrupción de marcas de tecnología y movilidad eléctrica reflejó cómo el Mundial se convirtió en escaparate de la rivalidad geopolítica y tecnológica entre Washington y Pekín, un tema que ya anticipamos en columnas anteriores sobre geoeconomía del deporte.
Desde una perspectiva comparada, el salto es notable. El Mundial de Qatar 2022 generó u$s7.500 millones en un contexto de restricciones sanitarias residuales y un país con capacidad limitada de turismo masivo. El 2026, en cambio, aprovechó la escala de Norteamérica: 11 sedes, facilidades logísticas y un mercado de consumo que convirtió cada partido en un evento de entretenimiento masivo. Los ingresos por broadcasting también crecieron, aunque no al ritmo de los comerciales: los derechos de TV alcanzaron u$s3.200 millones, con fuerte crecimiento en Asia y África.
Este resultado fortalece enormemente la posición de Gianni Infantino. El suizo-italiano, reelegido en 2023, había prometido un “Mundial para el mundo” que, en los hechos, se tradujo en un Mundial para las finanzas de la FIFA. Los u$s15.000 millones le dan al organismo un colchón que le permite financiar proyectos de desarrollo en más de 200 federaciones y, al mismo tiempo, aumentar los premios para las selecciones participantes (que llegaron a u$s150 millones para el campeón).
Sin embargo, no todo es celebración. Organizaciones de derechos humanos y algunos analistas locales en México y Estados Unidos señalan que el modelo de hospitalidad y ticketing premium excluyó a buena parte de los aficionados de clase media. En ciudades como Guadalajara o Seattle, los precios de reventa en plataformas secundarias llegaron a multiplicar por ocho el valor facial. Es el clásico trade-off del deporte global: mayor recaudación, pero mayor distancia entre el evento y el hincha común.
Para Argentina, el balance es mixto. La selección campeona en 2022 y semifinalista en 2026 generó un pico de interés local que se tradujo en mayor consumo de productos licenciados y turismo de hinchas. Pero el país sigue sin poder capitalizar estructuralmente estos ciclos. Mientras la FIFA multiplica sus ingresos, la AFA sigue dependiendo de los derechos de TV y de patrocinios locales en un mercado que, por restricciones macroeconómicas, crece por debajo de su potencial.
El récord de 2026 marca un antes y un después. La FIFA ya habla de un ciclo 2027-2030 que podría superar los u$s20.000 millones si el Mundial de Clubes reformulado y el Mundial Femenino 2027 cumplen con las expectativas. En un mundo donde el entretenimiento compite con Netflix, TikTok y la NBA por la atención global, el fútbol sigue siendo el gran imán. Y la FIFA, su administrador más eficaz —y más criticado—.
La pregunta que queda abierta es si esta máquina de generar ingresos servirá para mejorar realmente el fútbol de base en los países periféricos o si, como ha ocurrido en ciclos anteriores, se diluirá en burocracia, comisiones y proyectos de impacto dudoso. Por ahora, los números brillan. La discusión sobre su uso vendrá después.