Las ventas minoristas crecieron por primera vez en 13 meses: qué las impulsó
Tras más de un año de caídas interanuales, el sector registró un balance positivo en junio. Sin embargo, la comparación con mayo muestra una contracción. Analizamos los motores detrás del rebote y qué significa para el consumo.
Las ventas minoristas en la Argentina registraron en junio su primer crecimiento interanual después de 13 meses consecutivos de retroceso. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el índice subió 0,4% respecto a junio de 2024. Sin embargo, el mes cerró 1,1% por debajo de mayo, lo que refleja que el rebote aún es frágil y condicionado por el contexto macro.
Un rebote esperado, pero modesto
El dato positivo interanual rompe la racha más larga de contracción del consumo desde la salida de la convertibilidad. Para ponerlo en perspectiva: entre mayo 2024 y mayo 2025 el acumulado había caído 18,7%. El dato de junio, aunque leve, marca un punto de inflexión que varios analistas venían anticipando a medida que la inflación se desaceleraba y los salarios reales comenzaban a recuperarse.
Desde el lado de la oferta, los comercios minoristas vienen operando con stocks muy ajustados. La combinación de tipo de cambio real alto y tasas de interés reales positivas desincentivó la acumulación de inventarios durante los últimos trimestres. Cuando la demanda empezó a dar señales de vida, los negocios repusieron y eso se tradujo en mayores ventas.
Qué impulsó el crecimiento
Tres factores explican el rebote:
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Recuperación de poder adquisitivo. Los salarios formales y jubilaciones ajustadas por la nueva fórmula mostraron una mejora real de entre 4% y 6% interanual en el segundo trimestre. Aunque el ingreso disponible sigue por debajo de los niveles de 2023, el piso parece haber quedado atrás.
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Inflación más baja y expectativas más estables. Con una inflación mensual que bajó del 4% al 2% promedio, los hogares se animaron a desprenderse de parte de sus pesos. El “efecto licuación” que tanto golpeó al consumo en 2024 perdió fuerza.
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Estacionalidad y liquidación de stocks. Junio incluyó el Día del Padre y el inicio de las liquidaciones de invierno, dos eventos que tradicionalmente mueven el sector textil, calzado y electrónica. Los descuentos reales fueron más agresivos que en 2024, según relevamientos de la CAME.
La foto mes a mes sigue siendo negativa
La caída de 1,1% frente a mayo advierte que el rebote no es lineal. El consumo sigue sensible a la marcha de los salarios públicos (que vienen con aumentos por debajo de la inflación) y al impacto de la recesión en el empleo privado. Sectores como electrodomésticos y materiales para la construcción siguen en territorio negativo incluso en la comparación interanual.
“Es un rebote técnico más que un cambio de tendencia estructural”, resumió un informe de la consultora Equilibra. Coinciden en que para que el consumo se consolide será clave que la recuperación del salario real se extienda al sector informal y que las tasas de interés reales no vuelvan a dispararse.
Qué miran los inversores y las empresas
Para el inversor retail que tiene exposición a acciones de consumo (como IRSA, Grupo Clarín o empresas del Merval ligadas al retail), este dato es relevante porque marca el primer signo de vida del canal más castigado en la posdevaluación. Sin embargo, los analistas coinciden en que todavía es prematuro hablar de un ciclo alcista sostenido en estos papeles.
Desde el lado corporativo, las cadenas de supermercados y shoppings vienen recalibrando su estrategia: más foco en promociones con tarjetas de crédito, mayor peso de las marcas propias y reducción de márgenes en categorías sensibles. El dato de junio les da algo de aire, pero no alcanza para revertir las decisiones de inversión que se postergaron durante más de un año.
El camino que viene
El segundo semestre se presenta como un período de prueba. Si la inflación se mantiene por debajo del 2% mensual y los salarios siguen recuperando terreno, es probable que el consumo minorista acumule varios meses más de variación positiva interanual. Pero si la política fiscal se endurece más de lo esperado o si el dólar blue vuelve a presionar, el rebote puede quedar en un espejismo.
Por ahora, el mensaje es cauteloso: las ventas minoristas dejaron de caer, pero todavía no arrancaron. Para el inversor concreto, conviene seguir de cerca los próximos datos de salarios reales, inflación núcleo y el nivel de actividad en el AMBA, que sigue siendo el motor del consumo masivo en el país.