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Riesgo país superó los 610 puntos básicos, máximo en cinco meses

Los bonos soberanos cayeron hasta 1,4% y los ADRs locales perdieron hasta 3%. El indicador de JP Morgan volvió a niveles de abril de 2026.

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Indicador abstracto de riesgo país sobre un mapa de Argentina
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El riesgo país argentino superó los 610 puntos básicos el viernes 25 de septiembre de 2026, el nivel más alto en cinco meses. Según datos de mercado, el indicador elaborado por JP Morgan cerró en torno a los 612 puntos, lo que representa un incremento de más de 20 unidades en la última semana.

La información fue publicada originalmente por Tiempo Argentino el 25 de septiembre de 2026. La suba se explica principalmente por una nueva caída de los bonos soberanos en dólares, que en algunos tramos alcanzó el 1,4%. Los títulos con vencimientos más cortos fueron los más castigados, reflejando una mayor percepción de riesgo entre los inversores locales e internacionales.

Los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Wall Street acompañaron la tendencia negativa y registraron pérdidas de hasta 3%. Este comportamiento simultáneo en deuda y acciones muestra una corrección generalizada en los activos locales, en un contexto de menor liquidez y mayor cautela por parte de los portafolios globales.

Desde el punto de vista macro, la suba del riesgo país se produce en un momento en que el Gobierno mantiene el superávit fiscal primario, pero enfrenta desafíos en la sostenibilidad de la política monetaria y cambiaria. El mercado parece estar descontando posibles tensiones en el frente fiscal hacia fin de año, cuando se acelere el gasto estacional y se deban definir las fuentes de financiamiento neto.

El nivel actual de 610 puntos básicos se ubica por encima del promedio registrado durante el primer semestre de 2026 y vuelve a zonas que se habían observado por última vez en abril. Históricamente, valores por encima de los 600 puntos suelen coincidir con períodos de mayor volatilidad cambiaria o dudas sobre el ritmo de desinflación.

Ahora bien, no todo el movimiento se explica por fundamentos locales. El contexto externo también jugó su parte: el repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la menor predisposición global al riesgo afectaron a varios emergentes. Sin embargo, Argentina mostró una sensibilidad mayor que pares regionales como Brasil o México.

Desde una perspectiva institucional, la independencia del Banco Central y la capacidad de mantener el ancla fiscal seguirán siendo clave para que esta corrección no se profundice. Mientras el superávit primario se sostenga, el espacio para un ajuste de expectativas existe, pero requiere señales claras de continuidad de las reglas de juego.

El dato relevante es que el mercado está asignando un precio más alto al riesgo argentino, lo cual encarece el eventual retorno al financiamiento voluntario. Para los inversores locales, esto se traduce en mayor volatilidad de portafolios y la necesidad de revisar coberturas ante posibles movimientos en el tipo de cambio.

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