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A un año del “comprá dólares, campeón”: cómo les fue a los ahorristas que le hicieron caso a Caputo

La frase del ministro de Economía generó polémica, pero un año después quienes siguieron el consejo de dolarizar parte de sus ahorros obtuvieron resultados mixtos. Analizamos el rendimiento real en distintos escenarios y qué lecciones deja para el inversor argentino.

Publicado el 3 de julio de 2026, 09:05 hs

Billetes de dólares y pesos argentinos apilados sobre una mesa con gráfico de evolución cambiaria
iProfesional — Economía

Un año atrás, en medio de la euforia post-elecciones y la expectativa por el plan de estabilización, el ministro de Economía Luis Caputo lanzó su célebre frase: “comprá dólares, campeón”. La recomendación, hecha casi al pasar, generó un vendaval de críticas desde los sectores que apostaban a una devaluación fuerte y rápida. Hoy, con el dólar oficial más estabilizado y el blue operando en rangos acotados, vale la pena preguntarse: ¿les fue bien a quienes le hicieron caso?

Pongamos números concretos.

Tomemos a un inversor retail típico con $10 millones disponibles a fines de diciembre de 2023. Si los hubiera usado para comprar dólares blue (que cotizaba entonces cerca de $1.000), hoy tendría aproximadamente US$ 9.800. Ese monto, convertido nuevamente a pesos al blue actual (alrededor de $1.050), daría unos $10,3 millones. Es decir, una ganancia nominal del 3% en pesos en doce meses. Suena magro, pero hay que mirar el contexto completo.

Si ese mismo inversor hubiera dejado los $10 millones en un plazo fijo tradicional, con las tasas Badlar que promediaron 80-90% anual en el período, hoy tendría alrededor de $19 millones antes de impuestos. Sin embargo, la inflación acumulada en el mismo lapso superó el 140% según estimaciones privadas. Resultado: pérdida de poder adquisitivo cercana al 25% en términos reales.

La dolarización masiva que no se frenó

A pesar de la frase de Caputo, la dolarización de carteras continuó siendo una tendencia fuerte durante 2024. Según datos del BCRA, las tenencias de dólares en poder del sector privado crecieron un 12% en el año. Lejos de ser un consejo aislado, el “comprá dólares” reflejaba una intuición que muchos inversores ya tenían incorporada: en Argentina, el riesgo cambiario suele pesar más que el riesgo de tasa.

Quien optó por comprar MEP o CCL en lugar del blue tuvo un resultado algo distinto. El dólar MEP, que cotizaba cerca de $950 a fines de 2023, hoy ronda los $1.080. Eso implica una apreciación del 13,7% en doce meses. Mejor que el blue, pero todavía lejos de compensar la inflación. En dólares, quien compró MEP y lo mantiene sigue teniendo los mismos dólares, pero su poder adquisitivo local se erosionó por la suba de precios.

El ángulo del inversor concreto

Conviene separar dos cosas. Primero, el que ya tenía dólares ahorrados: para él, el año fue de relativa tranquilidad. El crawling peg del 2% mensual (que luego bajó) permitió que el dólar oficial no se despegara violentamente, y los dólares financieros se mantuvieron en un rango acotado. Quien dolarizó en diciembre 2023 y vendió en junio 2024, cuando el CCL tocó picos por encima de $1.400, tuvo una ganancia interesante. Quien lo mantuvo hasta hoy, en cambio, vio cómo esa ganancia se licuaba.

Segundo, el que convirtió pesos a dólares: ahí la cuenta es más ajustada. La brecha entre blue y oficial se comprimió fuertemente (hoy está por debajo del 20%), lo que redujo las oportunidades de arbitraje que existían a fines de 2023. Quien compró dólares con la idea de “guardar valor” contra la inflación, en realidad lo que hizo fue cambiar un activo que perdió contra la inflación por otro que perdió menos, pero igual perdió.

Lecciones que deja el experimento

  1. El timing importa, pero menos de lo que parece. Quienes compraron dólares en los picos de pánico de enero-febrero 2024 terminaron pagando caro. Quienes lo hicieron de forma gradual (un poco cada mes) tuvieron un mejor precio promedio.

  2. La diversificación sigue siendo la única cena gratis. El que puso 100% en dólares se ahorró la pérdida inflacionaria, pero perdió la oportunidad de capturar las tasas reales positivas que ofrecieron los bonos CER y algunos FCI en el segundo semestre.

  3. Caputo tenía un argumento a su favor. La frase fue polémica porque sonó como un consejo de inversión. En realidad, era un mensaje de política económica: “no esperes una devaluación grande, el ajuste va por otro lado”. En ese sentido, tuvo razón contra los que pronosticaban un salto discreto del tipo de cambio.

Qué hacer ahora

Mirémoslo desde el lado del inversor con plata excedente hoy. Con un dólar blue relativamente estable y tasas reales positivas en pesos en el tramo corto, la decisión ya no es tan obvia. Un mix entre dólares (30-40% de la cartera), bonos soberanos en dólares (para carry) y posiciones en pesos indexadas (CER o tasa variable corta) parece más razonable que la dolarización total.

La frase de Caputo cumplió un año. Sirvió para polarizar el debate, pero también dejó en evidencia que en Argentina las soluciones simples (“todo en dólares”) rara vez son la mejor respuesta. El que le hizo caso puro y duro se defendió de la inflación, pero no maximizó su capital. El que diversificó y rebalanceó según el contexto, probablemente esté en mejor posición hoy.

Lo que muchos asesores no te van a decir es que la mejor decisión de 2024 no fue ni “comprá dólares” ni “quedate en pesos”: fue entender que el escenario cambiaba mes a mes y ajustar la cartera en consecuencia. Ese, y no otro, es el verdadero “campeón” del último año.

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